[dc]D[/dc]urante las pasadas dos semanas he leído tres escritos criticando el informe del Comité Asesor del Gobernador Sobre el Futuro de la Educación Superior en Puerto Rico. Aunque difiero sobre los pasos a seguir, estoy de acuerdo con el sentir general del informe: si la UPR desea tener un efecto positivo en el futuro del país, necesita de un «golpe de timón». Específicamente, debe cambiar su misión principal, que hoy es la enseñanza, a la creación del conocimiento. En universidades cuya misión es la enseñanza, sus profesores dedican una proporción considerable de su tiempo a preparar y dar clases. En las que tienen como misión principal la creación del conocimiento, sus profesores dedican la mayoría de su tiempo a la investigación y el desarrollo de ideas y son evaluados por este trabajo. En el cuarto párrafo doy varios ejemplos de lo que esto significa.
El informe señala con razón que la universidad de investigación americana debe servir de modelo. Algunos de los críticos de esta estrategia se equivocan al pensar que el modelo americano equivale al desprecio de las ideas sin un valor comercial cuantificable y de la educación en las humanidades y ciencias sociales. Se equivocan también al pensar que el modelo americano se basa en ideas neo-liberales. Aquí enumero las ventajas del modelo universitario americano. También explico mis diferencias de opinión con el informe en cuanto a cómo lograr esta meta.
Según el Academic Ranking of World Universities (ARWU) 2010 ocho de las mejores diez, y 35 de las mejores 50 universidades de investigación en el mundo son americanas. De estas 35, 18 son universidades públicas. Este logro no es para nada atribuible al mercado libre, sino al hecho de que el gobierno americano invierte cientos de miles de millones de dólares en estas universidades; tanto las públicas como las privadas. La inversión ocurre a través de subsidios estatales para las universidades públicas, fondos para la investigación (e.g NIH, NSF, DARPA), subsidios para estudiantes de bajos recursos (e.g becas PELL), créditos contributivos. El contribuyente americano, no las fuerzas del mercado, provee la financiación. ¿Y qué recibe el contribuyente a cambio de esta inmensa cantidad de dinero? Educación gratis o barata no es la respuesta. La universidad americana a través de la creación del conocimiento provee los descubrimientos y el desarrollo de ideas fundamentales que mueven la economía, mejoran nuestras vidas y cambian nuestra forma de pensar ((Ver el libro: The Great American University: Its Rise to Preeminence, Its Indispensable National Role, Why It Must Be Protected por Jonathan R. Cole)).
Para apreciar la influencia del conocimiento creado por las universidades de investigación, sólo tenemos que pensar en nuestro diario vivir. Tan pronto nos levantamos, nos lavamos la boca con fluoruro gracias a un descubrimiento hecho en la Universidad de Indiana; nos comemos unas tostadas hechas con trigo resistente a sequía diseñado en la Universidad de Purdue; nos sentamos frente a una computadora que no existiría sin los académicos universitarios que participaron en el Manhattan Project; si es una Mac, está basada en el sistema UNIX desarrollado en UC Berkeley y hacemos búsquedas en Google que tuvo sus comienzos en Stanford. ¿Sin el descubrimiento de los antibióticos((Hecho en una Universidad Británica)) y la vacuna contra el polio, cuál sería nuestra expectativa de vida? Antes de estos descubrimientos en Puerto Rico la expectativa de vida era de menos de 40 años. Todos estos descubrimientos así como la invención del desfribulador, el MRI y el CATScan fueron hechos en universidades. Las contribuciones universitarias no se limitan a la ciencia e ingeniería. El concepto del seguro social se originó en la Universidad de Wisconsin; la gramática generativa y universal que revolucionó la lingüística se produjo en MIT; miles dejaron de comer animales gracias a los escritos de un filósofo en Princeton; la teoría de la disonancia cognitiva se origina en Stanford; investigadores en UCLA y UC Berkeley nos han educado sobre los problemas sociales que generan nuestras técnicas actuales de encarcelamiento y, recientemente, economistas en MIT han creado el Poverty Action Lab para descifrar el mejor enfoque para batallar la pobreza mundial. Estos son sólo unos pocos ejemplos de los cientos que podría enumerar. Ninguno se hubiera logrado si el enfoque principal de la universidad americana fuera la enseñanza. También es importante notar que la mayoría de estos descubrimientos, invenciones e ideas fundamentales no tuvieron un impacto comercial inmediato. No obstante, la universidad sigue siendo un motor para la economía: por ejemplo sobre 2,000 empresas han sido fundadas por miembros de la comunidad de la Universidad de Stanford, incluyendo Cisco Systems, Google, Hewlett-Packard, Sun Microsystems y Yahoo.
El modelo americano también demuestra que la dicotomía entre investigación y la enseñanza es falsa. A pesar de tener la investigación como prioridad, la enseñanza también es importante. El resultado es una educación de primera demostrada por el hecho de que EEUU exporta su enseñanza más que cualquier otro país. Por ejemplo, en la universidad pública de Washington, 18% de los estudiantes de primer año vienen del extranjero, la mayoría de China, y pagan $28,059 al año en matrícula; aproximadamente tres veces más que los estudiantes del estado. Gracias a estos extranjeros es que residentes de bajos ingresos, estudian de gratis. En MIT, acaban de empezar la iniciativa MITx: que ofrecerá todos sus cursos en línea gratuitamente para el beneficio de todo el mundo.
Si la UPR quiere emular este tipo de universidad es importante entender la diferencia fundamental entre el modelo americano y otros modelos. Como conferenciante he tenido la oportunidad de visitar universidades por todo el mundo y he formado la opinión de que la característica que distingue a las universidades exitosas en la investigación es la insistencia en la evaluación por pares (peer-review) para evaluar el personal docente. La antigüedad o jerarquía, la admiración del jefe o la habilidad de enseñar ayudarán muy poco a obtener un ascenso sin que un panel de expertos externos lo recomienden. Estas evaluaciones se basan en la producción académica que a su vez ha sido evaluada por expertos externos; mayormente a través de revistas arbitradas. Este sistema, aun con sus imperfecciones, protege a la universidad del amiguismo, el nepotismo y nombramientos o ascensos sin mérito. Añade a este sistema de evaluación buena financiación y la libertad académica que permite y promueve que cada cual trabaje el tema de su predilección y el resultado son instituciones con los mejores académicos del mundo. Noten que las patentes, aunque importantes para proteger la propiedad intelectual universitaria, no son para nada el enfoque principal. En una evaluación académica típica, las patentes ayudan, pero no son requeridas como son las publicaciones.
La UPR tiene muchos de los elementos necesarios para ser una gran universidad de investigación y aquí enumero cuatro.
1) Gracias a la Ley 1 del 1966, el subsidio estatal que recibe la UPR es comparable a la de otros estados. En los pasados cinco años la UPR, que cuenta con aproximadamente 60,000 estudiantes, ha recibido entre 700 y 800 millones de dólares al año del gobierno. En contraste, la Universidad de Maryland en College Park, que cuenta con casi 40,000 estudiantes, recibió alrededor de 400 millones en el 2011. Según URWU, Maryland es la 36va mejor universidad del mundo.
2) La UPR tiene acceso a la competencia por los miles de millones de dólares en fondos federales para la investigación (NIH, NSF, DARPA). En el resto del mundo, pocas universidades tienen este privilegio.
3) Muchos puertorriqueños están dispuestos a hacer sacrificios profesionales para vivir en PR.
4) Una UPR excelente sería muy atractiva para las mejores mentes de Latinoamérica y dado que los salarios son mucho más altos, reclutar sería fácil. En su columna crítica, publicada en Claridad, el Dr. Baerga Ortiz señala que a pesar de todas estas ventajas, la UPR no ha progresado hacia un nivel de competitividad mundial y que un cambio en la ley universitaria no tendrá ningún efecto. Estoy muy de acuerdo. Sin embargo, hay pequeños núcleos con éxito, incluyendo el laboratorio del Dr. Baerga Ortiz. Además, en la Facultad de Ciencias Sociales en el Recinto de Río Piedras, el Centro para el Estudio de Diferencias Sociales y Salud (CEDIS) ya compite mundialmente en su campo. El Recinto de Ciencias Médicas cuenta con un centro de neurobiología que ha atraído científicos reconocidos mundialmente. La evaluación por pares favorable de estos dos centros quedó demostrada con la obtención de becas del NIH y otras agencias científicas, por las cuales tuvieron que competir. Los ejemplos son pocos, pero dan algo de esperanza.
Estoy de acuerdo también con la propuesta del informe del comité asesor de dividir el sistema universitario en dos niveles, siguiendo el modelo de la Universidad de California: un sistema que prioriza la creación de ideas (subsistema de investigación) y un sistema dedicado primordialmente a la enseñanza (subsistema de enseñanza). En lo que difiero con el informe es en los pasos que hay que tomar para transformar la UPR en una universidad de investigación de primera. Cambiar la ley universitaria es necesario, pero no es para nada suficiente. Estos son cuatro cambios mínimos que en mi opinión el liderato tendrá que seguir para transformar la universidad. Los mismos serán difíciles de implementar, especialmente bajo la ley de gobernanza actual, porque incluirán despidos, jubilaciones forzadas, reducciones de salarios y alzas de matrícula a los pudientes.
1- Los administradores no pueden cambiar cada cuatrienio. El hecho de que el presidente, los rectores y hasta los decanos cambian con el partido en poder demuestra una falta de seriedad que hace difícil reclutar administradores capaces. ¿Cómo puede una universidad tener una visión de largo plazo si se reinventa cada cuatro años? Será indispensable que ni un solo síndico esté conectado a los partidos políticos y asegurar autonomía real. Sólo bajo estas condiciones, será efectivo el cambio a la ley universitaria, que da más poder a la administración, propuesto por el comité asesor.
2- En el subsistema de investigación, se tiene que implementar un sistema de evaluación por pares. Para llenar cada plaza se hará una búsqueda internacional y para cada ascenso una evaluación externa basada en producción académica. En los campos de ciencia e investigación médica se le exigirá al personal docente que financie parte de sus salarios con fondos externos (NIH, NSF, DARPA, etc.). Cada departamento determinará sus criterios de evaluación, pero en general serán basados en publicaciones arbitradas. Los salarios serán determinados por el mercado internacional y serán más altos que los actuales. Además, se tendrá que invertir en startup packages para científicos comenzando sus carreras. Concuerdo con el informe del comité asesor que para proveer apoyo a los investigadores y ayudar con la enseñanza se tendrá que revisar la definición de plazas para permitir la permanencia condicional (non-tenure track).
3- Actualmente la UPR educa sólo uno de cada tres de los estudiantes que se gradúan de escuela superior. La UPR no puede financiar el subsistema de investigación a costa de educar aun menos estudiantes. En el sistema de investigación, los estudiantes tendrán que contribuir substancialmente a los costos de su educación a través de la matrícula. Esto no debe ser un problema para los graduados de escuelas privadas que actualmente constituyen 39% de los estudiantes de la UPR. Los fondos generados se usarán para complementar la beca PELL y ayudar a los estudiantes de bajo ingreso. Para garantizar costos asequibles para el estudiante del sistema de enseñanza, se tendrá que aprovechar las tecnologías del siglo 21 para minimizar el personal y por ende los costos. Al igual que en el modelo americano, y el actual en la UPR, las humanidades serán parte integral del currículo en ambos sistemas.
4- La UPR tendrá que usar su personal docente más eficientemente. Actualmente una cantidad exorbitante del presupuesto universitario se invierte en los salarios no docentes (en el 2009 se gastó alrededor de $300 millones en salarios, sin incluir beneficios. Otras universidades funcionan con una proporción de personal docente mucho menor a la UPR. Esta reducción proveerá aun más ahorros para dedicar al subsidio de la enseñanza.
Puerto Rico se enfrenta a problemas económicos y sociales serios. Menos de la mitad de la población en edad de trabajar participa de la fuerza laboral y, de los que trabajan, alrededor de 40% ocupa posiciones gubernamentales. En comparación a los países en desarrollo, la mano de obra es muy cara para atraer manufactura. Con la desaparición de los incentivos contributivos la industria farmacéutica sigue disminuyendo. El crimen empeora y la emigración de la clase productiva sigue en ascenso. Mientras tanto, con un por ciento grande de la población y contribuyentes políticos dependientes del mantengo federal, los políticos tienen poca presión para promover la productividad. Ante esta realidad no hay mucho de que sentirse optimista. Una transformación de la UPR quizás sea nuestra última esperanza. Una universidad de investigación de excelencia ayudará a PR a retener talento creativo y capital humano, tendrá un efecto indirecto en la economía, aumentará el acceso para lo población general de nuevas tecnologías y tratamientos médicos y actualizará la enseñanza para beneficio de todos. Espero que nuestros líderes tomen el primer y más importante paso: hacer la UPR verdaderamente autónoma del partidismo político.
El autor es profesor de bioestadística y medicina en Johns Hopkins University.
