Inicio » 80grados, Libros

Acerca de “Todos los nombres el Nombre”


brunosorenoBruno Soreno, Colección Maravilla 2012

 i.

En Ohio Impromptu de Samuel Beckett, dos viejos idénticos están sentados a la mesa. Uno lee. El otro escucha y exige la repetición de lo leído azotando con su mano el tope de la mesa. El viejo que lee, le lee al viejo que escucha por mandato de un nombre amado por el oyente, impronunciable y por ende irrelevante para efectos de lo que ocurre en la obra. Lo que ocurre en la obra es lo siguiente, y cito: “Little is left to tell.”

Bruno Soreno se llama Juan Carlos Quiñones. Pudo haber quemado su libro, pero no lo hizo. ¿Cómo se le llama a un libro que debió ser quemado? Hago referencia a la obra de Kafka sin citar a Kafka. Kafka aparece citado en libro de Juan Carlos así:

“Los cuervos afirman que un solo cuervo podría destruir los cielos. Incuestionable es la cosa. Pero no prueba nada en contra del cielo, porque cielo significa precisamente la imposibilidad de los cuervos.”

Citar a Kafka no es reseñar un libro. Mas sin embargo, esta obra afirma que un solo libro podría destruir la literatura. Incuestionable es la cosa y este es el libro. Escribe el autor: “Le he pegado fuego de mi fuego a todas las avenidas de todos los libros , y no me apago.”

Todos los Nombres el Nombre significa la trampa que le tiende el autor a la literatura. La trampa es que el autor no muere. Cito de nuevo: “Yo nunca he escrito mi nombre.”

Literatura significa precisamente la imposibilidad de los nombres. Juan Carlos no es el nombre del autor, es la imposibilidad de sostener la Literatura en mis manos de lector y llamarle libro, estúpidamente.

ii.

 En The Book of Frank de CA Conrad, “Frank” es una manera de llamarlo a él, el sujeto sobre quien se escribe, sin utilizar el pronombre para nombrarlo. Es decir, el nombre podría ser cualquiera. Por eso “Frank.” Aunque El jamás podría ser otro.

En el libro de Juan Carlos Quiñones, el pronombre eres Tú. Cito: “La clave, si es que está, si es que existe, si es que es, está en un pronombre. En el pronombre. Si hay que escribirlo, si es la palabra requeriente de escritura, pues que así sea: el nombre de ese pronombre más allá de todos los nombres se llama tú.”

[azoto con mi mano el tope de la mesa]

“se llama tú.”

[de nuevo]

“se llama tú.”

Tú: lector

Tú: amante

Tú: puta

Entiéndase que por ti muere el autor: “Cuando te nombro me destruyo, aún en las llamas de tu destrucción, porque me hago afuera, me niego como posibilidad de existencia en lo que nombro.”

Tú soy yo.

iii.

            Algunos de los nombres que aparecen en el Nombre son:

Jaques Dupin                Helene Cixous               Jacques Derrida

Maurice Blanchot           ETA Hoffman              William Shakespeare

Walter Benjamin            Marcel Proust              Akatugawa Ryunosuke

Lewis Carroll                  Julio Cortazar              William Blake

Denis Diderot                William Burroughs        Peter Hanke

Georges Perec                Vincent Van Gogh         Paul Celan

Augusto Monterroso      Arthur Rimbaud          Diamela Eltit

Blaise Pascal                   Paul Klee                       Gilles Deleuze

Clarice Lispector            Edgar Allan Poe          Manuel Ramos Otero

José Juan Arreola          Guillaume Apollinaire      Luis Rafael Sánchez

iv.

“¿Y si te llamo puta?” Me pregunta Bruno Soreno en la página 3 de su libro. Yo soy el lector. Soy Tú. Mas sin embargo, tu nombre no aparece en el libro.

-¿Tú no eres Luis Rafael Sanchez, por casualidad?

Juan Carlos respondió que no. Y así nos conocimos.

“Esta historia es muy probablemente falsa.”

v.

Todos los libros deberían ser como este libro y aun así preferiría este. Es la historia de la literatura: un lector atesora aquello que un autor optó por no quemar. Importa poco si el autor sobrevive a la publicación de su obra. O si se quema él, despacito, desde adentro. Importa el libro (la literatura toda) en manos del lector, el contacto ansiado con la llama que imaginó el autor consumiendo la página, carcomiéndose él, en un balcón carcomido por el salitre en San Juan.

El nombre del autor es Manuel Ramos Otero

[azoto con mi mano el tope de la mesa]

El nombre del autor es Juan Carlos Quiñones

[de nuevo]

El nombre del autor es Bruno Soreno

Yo ya no soy Tú.

vi.

Leí este libro por casualidad. Como si nada.

vii.

Jaques Dupin nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Helene Cixous nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Jacques Derrida nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Maurice Blanchot nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

ETA Hoffman nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

William Shakespeare nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Walter Benjamin nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Marcel Proust nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Aktawana Ryoste nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Lewis Carroll nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Julio Cortazar nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

William Blake nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Denis Diderot nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

William Burroughs nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Peter Hanke nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Georges Perec nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Vincent Van Gogh nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Paul Celan nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Augusto Monterroso nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Arthur Rimbaud nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Diamela Eltit nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Blaise Pascal nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Paul Klee nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Gilles Deleuze nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Clarice Lispector nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Edgar Allan Poe nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Manuel Ramos Otero nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

José Juan Arreola nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Guillaume Apollinaire nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Luis Rafael Sánchez nunca leerá a Juan Carlos Quiñones

Estos son solo algunos de los nombres que imposibilitarán la entrada del nombre de Bruno Soreno a La Literatura. La Literatura es un cuervo. Bruno Soreno es su cielo.

viii.

Reseñar este libro me llena de estupor.

ix.

Todos los Nombres el Nombre es un libro sobre la muerte de la literatura. Cuando digo literatura me refiero a todo aquello (lo que sea) que el lector leyó antes de que Bruno Soreno optara por no tirar su libro al fuego y llegara a las manos del lector por pura causalidad. Cuando digo autor, me refiero a muchos, pero sobre todo a dos:

Tú: “Frank”

Tú: la imposibilidad de ser El.

El es Bruno Soreno. Ni Juan Carlos Quiñones escribe así.

x.

–      ¿Y si te digo puta?

–      Nos conocemos.

 

“Little is left to tell.”