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La partícula atea


El bosón de Higgs (primera parte)

Al Buk.

Je n’avais pas besoin de cette hypothèse-là.
—Pierre-Simon Laplace

En uno de los días que le siguieron al 4 de julio de este año, Rígel y yo conversábamos sobre el reciente descubrimiento de una nueva partícula subatómica apodada popularmente “the God particle” (“partícula Dios” o “partícula divina”).  Al oírnos decir este nombre, Baruc, nuestro hijo mayor (10 años) se acercó y preguntó dubitativo: “¿ese es el… ‘Higgs…boson’?”  Estupefactos e incrédulos, nos miramos y dijimos: “Sí. ¿Y cómo tú sabes eso?”  Fue a su librero y sacó un librito titulado “Physics: Why Matter Matters!” de la serie de ciencia para niños Basher Books1 que él colecciona.  En él había una página dedicada al bosón de Higgs.  Nos quedamos atónitos, no porque ignorásemos que él se había leído el libro —después de todo, fuimos nosotros los que se lo compramos—, sino porque uno nunca sabe el nivel de absorción del material, si leen como el papagallo o si se trata solo de una primera lectura de sedimentación que surtirá efecto luego, en la escuela superior, cuando estos conceptos le suenen y no le parezcan tan distantes.  Digámoslo de otro modo: Ya nos era suficiente con que se lo leyera motu proprio, ¡como para encima hacerle pruebas de lectura, ¿no?!

Pero aparte, este episodio me puso a reflexionar sobre el rol que juegan los libros de divulgación científica en cómo nos hacemos una imagen del mundo en el que vivimos.  Sobre todo cuando los nombres populares de ciertos objetos de una teoría científica son tan sugerentes como este: “The God particle”.  Me preguntaba en qué sentido una metáfora, que aparecía solo a pie de página (el librito solo decía: “AKA the ‘God Particle’”), podía ayudar u obstaculizar la comprensión del objeto.  Aún sin ignorar ni menospreciar el rol constitutivo que juegan las  metáforas en la ciencia, como nos enseñó Kuhn, me parecía que esta metáfora en particular estaba demasiado cargada.  Después de todo: ¿qué podía tener que ver la física de partículas con Dios? Este artículo es un intento de contestar esa pregunta; trata sobre la posible relación entre el bosón de Higgs y Dios.  Para contestarla, sin embargo y como con cualquier otra pregunta, tuve que investigar, pues antes de contestarla tenía que saber bien ¿qué es el bosón de Higgs y qué función cumple en nuestra comprensión del mundo?  Solo así estaría en condición de evaluar si la metáfora es o no adecuada.

Como resultado de mi investigación he escrito un artículo en dos partes.  La segunda parte, titulada “La partícula inmoral”, tratará sobre la justificación ética (o falta de ella) para gastar tantos recursos económicos y energéticos en demostrar la existencia de una partícula en tiempos de crisis.  Pero en esta primera parte quisiera explorar la relación entre la ciencia contemporánea y la religión.  Pero primero lo primero.

La hipótesis atomista: o de porqué los átomos no son a-tomos

El bosón de Higgs es una partícula sub-atómica, es decir, más pequeña que un átomo.  Por esta razón me parece pertinente repasar a qué se refieren los físicos con el término “átomo”, y  de qué está compuesto, de modo que se justifique añadirle el prefijo “sub” a ese conjunto de objetos que lo componen.

La idea de que todo lo que existe es producto de las interacciones de un puñado de tipos de partículas fundamentales no es nueva, lleva con nosotros al menos hace 2,400 años.  Fue Demócrito en la antigua Grecia quien postuló la hipótesis atomista.2  Los átomos para Demócrito eran partículas in-divisibles cuyas aglomeraciones y movimientos azarosos constituían la totalidad de todos los objetos y de sus cualidades.  Esta idea, sin embargo, no estaba fundamentada en experimento alguno, sino que era producto de la especulación filosófica.  No fue hasta el siglo 19 que la idea resurge como idea científica.  Con el surgimiento de la química moderna (de Lavosier a Mendeléyev) el átomo, manteniendo su carácter de indivisibilidad, se redefine como la unidad más pequeña de un elemento.

Es en el siglo veinte que los modelos atómicos comienzan a multiplicarse y a complejizarse y se comienza a distinguir por primera vez entre un núcleo (de carga positiva) y los electrones (de carga negativa).  En ese momento es que los átomos dejaron de ser a-tomos, puesto que ahora eran divisibles —al menos ontológicamente hablando, aunque no en la práctica. Recordemos que no fue hasta 1945, con los estallidos de Hiroshima y Nagasaki, que la población mundial se enteró –de la manera más atroz posible— de nuestra capacidad práctica para dividir el átomo. Posteriormente, se postuló que el núcleo estaba compuesto por protones (de carga positiva) y neutrones (de carga neutral) y los electrones dejaron de ser concebidos como pequeños planetas de carga negativa que orbitaban circularmente al núcleo y se redefinieron como nubes o campos electrónicos (de movimiento errático y no necesariamente esféricos) confinados a ciertos valores energéticos.  Finalmente, con la invención de los aceleradores de partículas se logró demostrar experimentalmente que estas nuevas partículas fundamentales que constituían el núcleo atómico, los nucleones (los protones y los neutrones), estaban a su vez compuestos de partículas más pequeñas llamadas quarks (cada nucleón está compuesto de tres quarks).  A estos descubrimientos les siguió un periodo muy rico en desarrollos de modelos subatómicos y la predicción de una gran cantidad de otras partículas tanto sub-atómicas, en sentido estricto, como extra-atómicas (partículas que no están contenidas en los átomos).

Todo esto para decir que no se debe confundir el término “átomo” en su sentido etimológico de indivisible, con el término “átomo” en su sentido físico actual.  El sentido de indivisibilidad ahora es capturado por el término “partícula fundamental”.  Es decir, que los quarks y los electrones son los verdaderos á-tomos in-divisibles de los que hablaba Demócrito.

Es meritorio de atención que, aún tras todas las transformaciones que ha sufrido y seguramente sufrirá, la idea del átomo, la hipótesis atomista de Demócrito, sigue en pie.  Para los físicos contemporáneos, tanto como para los atomistas antiguos, la totalidad de lo que existe se explica con un puñado de partículas y las leyes naturales que regulan sus interacciones.  En su versión contemporánea, la hipótesis atomista se llama el Modelo Estándar.  Lo que debemos entender es que la hipótesis atomista implica una imagen mecanicista del mundo y esta, a su vez, implica que se puede explicar el mundo sin recurso a agentes o hipótesis sobrenaturales.  Esto evidentemente es pertinente a esta discusión, ya que al llamarle “God particle” a una partícula subatómica, se está introduciendo una metáfora que conceptualmente es incompatible con la teoría que pretende ilustrar.

El bosón de Higgs: la última pieza del Modelo Estándar

Como probablemente saben, el pasado 4 de julio de 2012 la comunidad científica celebró cuando un grupo de físicos experimentales del CERN que trabajan en el “Large Hadron Collider” (LHC) –el acelerador de partículas subatómicas más grande que se haya construido jamás—, anunciaron que habían descubierto el bosón de Higgs.3  La razón de la conmoción de la comunidad científica es que el bosón de Higgs era la última partícula predicha por el Modelo Estándar que faltaba por ser descubierta experimentalmente.

El Modelo Estándar (en adelante ME) es la teoría de la física que da cuenta del inventario de partículas subatómicas fundamentales y de sus interacciones mediante la fuerza electromagnética y las fuerzas atómicas débil y fuerte.  Es decir, esta teoría da cuenta de todas las partículas conocidas, sus interacciones y de todas las fuerzas de la naturaleza (a excepción de la gravedad, que no se ha logrado sintetizar con las otras tres fuerzas en una teoría matemáticamente consistente).4

Además de ser la última partícula predicha que quedaba por descubrir (que ya sería motivo suficiente de celebración), esta cumple una función fundamental en el ME.  Esta partícula es el cuanto (o cantidad mínima) del campo de Higgs propuesto desde el 1964 por el físico Peter Higgs (entre muchos otros), para cumplir tres funciones en la teoría electrodébil—teoría que pretende sintetizar la fuerza electromagnética y la fuerza nuclear débil en una sola fuerza.5 Las tres funciones para las que se concibió el campo de Higgs fueron: i) explicar el origen de la masa de las partículas fundamentales (los leptones y los quarks); ii) explicar la masa de los bosones W± y Z; y finalmente iii) explicar la ruptura espontánea de la simetría entre la fuerza electromagnética y la fuerza atómica débil.6

Antes de intentar explicar, siquiera parcialmente, algunos de estos asuntos, debo aclarar que comprender cabalmente el significado de este descubrimiento y de las funciones que este bosón cumple en el ME es una tarea que no se resuelve leyendo un artículo de esta naturaleza.  Para ello hay que ser un físico de partículas competente y dominar toda una familia de teorías matemáticas que nos tomarían media vida dominar.  Incluso los físicos no saben exactamente qué esperar, ni todas las características del bosón de Higgs.  Existen muchos modelos y muchos Higgs;7 ahora es cuestión de tiempo y de contrastar dichos modelos con la data experimental a ver cuál de ellos prevalece o si hay que volver a la pizarra a hacer ajustes.

Pero no ser expertos nunca debe desalentarnos en la tarea de comprender el mundo, pues, como decía Ortega y Gasset, hay que estar a la altura del saber de nuestra época si queremos considerarnos plenamente humanos. Y aunque esta noción de humanidad es problemática y excluyente, al menos debe inspirarnos a tener por aspiración ciudadana y universitaria intentar comprender, al menos vagamente, qué dicen los científicos sobre cómo opera el mundo en el que vivimos.  Después de todo, vivimos en un mundo tecno-científico y abandonar el intento de comprender lo que la ciencia nos dice sobre el mismo es condenarnos a vivir en la penumbra, ciegos a las causas y a los efectos, arrastrados como ovejas por fuerzas invisibles donde las cosas ocurren por arte de magia —más por magia que por arte.  En un mundo así, florecen por todas partes las supersticiones y las creencias espurias y absurdas; florecen porque suplen la más simple y humana de las necesidades: la necesidad de sentido.  Vivir así, voluntariamente a ciegas, equivale, al decir de Ortega y Gasset, a convertirnos en infrahumanos.

Dicho esto y totalmente consciente de que muchos de estos conceptos presuponen un caudal de conocimientos tácitos sobre la física, he escrito la siguiente sección con la información mínima que debe uno saber sobre este asunto.

Lo que tienes que saber

Como dije, el bosón de Higgs era la única partícula predicha, cuya existencia faltaba ser comprobada experimentalmente para completar el Modelo Estándar (ME).  El ME consiste de 61 partículas elementales y tres fuerzas naturales.  Las 61 partículas a su vez se dividen en tres grandes categorías: (1) Quarks (vg. up, down, charmed, strange, etc.), (2) Leptones (vg. electrones, positrones, neutrinos, anti-neutrinos, etc.) y (3) Bosones de gauge (vg. fotones, bosones W±, Z y gluones).  Estos últimos, los bosones de gauge, son los responsables de “llevar” las fuerzas que median en las interacciones electromagnéticas y las interacciones atómicas débiles y fuertes.  En particular, los fotones llevan la fuerza electromagnética, los bosones W+, W- y el Z llevan la fuerza débil y los gluones la fuerte.  El Higgs, sin embargo, aún no se sabe qué tipo de bosón es.  Es decir, no sabemos si es un bosón de gauge o solo un bosón.

¿Qué es un bosón, entonces?  La palabra “bosón” nombra una característica de ciertas partículas que permite que no haya límite en cuántas de ellas puedan ocupar el mismo estado cuántico.  (Esta característica de los bosones es la base del funcionamiento de los lasers, por ejemplo.) Esta categoría de partículas se define en oposición a los “fermiones” que, por el contrario, están sometidos al principio de exclusión de Pauli, lo cual quiere decir que solo un fermión a la vez puede ocupar el mismo estado cuántico. Esto explica por qué dos electrones, que además de ser leptones son fermiones, no pueden ocupar una misma “órbita” atómica, y es gracias a esta característica que se producen la mayoría de las reacciones químicas que le dan estructura y diversidad de cualidades a la materia como la conocemos. Pero una vez establecida esta distinción y definición, esta característica de los bosones no nos debe preocupar para efectos de este artículo; lo que sí nos debe preocupar es si el Higgs es un bosón de gauge o no, ya que de serlo habría que preguntase: ¿Si los bosones de gauge llevan fuerzas naturales, hay cuatro fuerzas naturales y ya hay bosones para cada una de estas fuerzas, qué hace el bosón de Higgs?  Es decir, de ser el bosón de Higgs un bosón de gauge, habría que reconceptualizar el ME como se aprecia en la siguiente cita:

“You can even think of particles that interact with it as experiencing a new type of force, one distinct from the four known forces.” —Lisa Randall—Higgs Discovery

Son estas posibilidades inesperadas, las posibilidades de tener que repensar el mundo desde otra perspectiva, lo que realmente motiva a los científicos a seguir investigando.  En la ciencia —y para mí esta es una de sus características más hermosas— no solo la creencia en las teorías dirige la investigación y genera conocimiento, sino la duda y el escepticismo sobre las mismas.  Fue por esta razón que el archifamoso cosmólogo cuántico Stephen Hawking apostó a que el bosón de Higgs no se encontraría.

Aún así, como los físicos aún no le han dado contestación a esta pregunta, asumamos por el momento que el Higgs no es un bosón de gauge.  Entonces, ¿si no lleva fuerza alguna, cuál es la importancia del Higgs?  La respuesta más sencilla es que, en sí mismo, el bosón de Higgs no tiene importancia alguna.  El bosón de Higgs es solo importante en la medida en que está asociado al otro objeto del ME: el campo de Higgs.  Su importancia es indirecta, su detección y existencia es la única forma de tener evidencia de la existencia del campo de Higgs.  ¿Pero cómo que la existencia de una partícula sirve de evidencia para la existencia de un campo: qué tiene que ver una partícula con un campo?  La respuesta es que en la teoría cuántica de campos, que es la teoría utilizada para describir el mundo subatómico, se asocia cada partícula a un campo.  Los ejemplos de campos más conocidos son el magnético y el gravitatorio.8 En física se define un campo como una entidad dispersa en el espacio a cuyos puntos (cualquier lugar en el campo) puede atribuírsele un valor.  Para usar una metáfora, podemos pensar un campo como un líquido transparente que ocupa cierto espacio y que interactúa solo con algunas de las cosas que lo atraviesan.  Imagínense, para seguir con la metáfora, que tienen una piscina llena de un líquido que solo moja objetos de cierto material, ropa de mahón, por ejemplo, dejando completamente seca la ropa de seda, de algodón, o de hilo.  Si estás vestido con algún material distinto al mahón, caminas por la piscina como si estuviese vacía, pero si estás vestido de mahón tu ropa sale entripada y sientes la resistencia del líquido que te detiene como cuando estás en el mar o en una piscina con agua.  Así mismo, el campo gravitatorio no reacciona a los fotones (que no tienen masa), pero se curva en presencia de partículas con masa como los quarks; el electromagnético por su parte solo reacciona o interactúa con objetos que lleven carga eléctrica o magnética y así por el estilo.  Un ejemplo sencillo y que todos hemos visto de esta característica discriminatoria de los campos es un imán que se pega a una nevera con facilidad pero se cae si lo pegas a la pata de una silla de madera.

Bien, pues a nivel subatómico, los campos tienen un mínimo de interacción o excitación: un cuanto.9  Ese cuanto, esa cantidad mínima de interacción para ese campo, es la partícula asociada al mismo.  El bosón de Higgs es la cantidad, perturbación o excitación mínima del campo de Higgs.

“[F]ields of the quantum field theory are objects that can produce particles anywhere in space.  Each type of field generates its own particular type of particle.  An electron field is the source of electrons, for example.  Similarly, a Higgs field is the source of Higgs particles.” —Lisa Randall—Higgs Discovery

El lugar privilegiado que tiene este campo en el ME es que, es la interacción con el campo de Higgs (interacción o proceso llamado mecanismo de Higgs) lo que le da la masa a las partículas subatómicas como los quarks y los electrones en la teoría electrodébil.  Sin campo de Higgs ninguna partícula tendría masa, todas viajarían a la velocidad de la luz, la materia sólida como la conocemos no existiría y nosotros, demás está decir, no estaríamos aquí para contarlo.

Hasta aquí la información mínima que debemos saber para que no nos cojan desprevenidos en una cena de trabajo, en un salón de clases o en una reunión familiar con la pregunta: “¿Se enteraron de que descubrieron el bosón de Higgs?”  Ante ella podrán contestar sin titubeos: “Sí, la partícula responsable de darle masa a las demás partículas subatómicas” —y añaden: “Bueno, para ser exactos, es la interacción con el campo de Higgs, mediante el mecanismo de Higgs, lo que le da su masa a las partículas subatómicas, el bosón de Higgs es solo la evidencia de que el campo de Higgs existe.”

Ahora bien, ¿qué quiere decir todo esto?  ¿Cómo que un campo le da la masa a las partículas?  La perplejidad ante esta pregunta es mayor si se sabe algo de física, en particular sobre la teoría general de la relatividad.  Esta nos dice que el campo gravitatorio es producto de la presencia de materia en el universo, o más bien, que la magnitud de la curvatura del espaciotiempo depende de la cantidad de materia que haya en el mismo. Es decir, que primero nos dicen que la interacción con la materia (que no es otra cosa que masa) le da su forma a un campo —al campo gravitatorio, y por tanto, al espaciotiempo en general— y ahora nos dicen que es la interacción con otro campo —el de Higgs— la que le da la masa a las partículas… ¡Uff!10

Masa = inercia

“‘The Higgs field gives particles their mass.’
What on earth does that mean?”
–Leonard Susskind—The Cosmic Landscape

El campo de Higgs, mediante el mecanismo de Higgs que establece la interacción de ciertas partículas con el campo, es el responsable de producir la masa de las partículas.  Es esta característica del campo de Higgs la que llevó al físico y premio Nobel Leon Lederman, en un libro dedicado al bosón de Higgs,11 a apodar a la partícula con el desafortunado epíteto de “The God particle”. Desafortunado entre otras cosas porque los religiosos se suelen ofender y los físicos lo detestan. Pero, para hacerle justicia al “hype”, en la medida en que, para una persona no entrenada en física, de lo que acabo de decir parece seguirse que el campo de Higgs crea o genera la masa de las partículas de la nada, el apodo “partícula divina” aparenta ser apropiado.  Y si a esto le sumamos que la mayoría de la gente no distingue claramente entre materia (en sentido cotidiano no científico) y masa, la cosa se complica aún más.

Pero recordemos que en física materia se define como todo aquello que tiene masa y volumen (i.e. ocupa espacio) y a su vez la masa se define como la cantidad de la resistencia de un objeto o partícula a ser cambiada de estado de movimiento.  Esto es: masa = inercia.  Este sentido lo obtiene de la primera ley de movimiento de Newton que nos dice que un objeto se mantendrá en un estado de movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que una fuerza actúe sobre él.  Mientras mayor resistencia tenga un objeto a ser cambiado de estado de movimiento, mayor diremos que es su masa. De ahí que en el ME la masa de las partículas subatómicas se mida en eV (electronvoltio), una medida de energía.  A esto hay que añadirle los efectos relativistas sobre la masa, ya que vienen al caso en las interacciones producto de aceleradores de partículas, razón por la cual los físicos de partículas tienen que tenerlo en cuenta a la hora de ajustar sus instrumentos y hacer sus cálculos.   En la teoría de la relatividad la masa varía de acuerdo al estado de movimiento del objeto; a mayor velocidad mayor masa.  Esto significa que mientras más se acelere un objeto, mayor su resistencia a ser movido (inercia) y mayor la cantidad de energía necesaria para seguirlo acelerando.12 De ahí que hagan falta aceleradores de partículas cada vez más poderosos (energéticamente hablando) para descubrir partículas subatómicas más masivas o más energéticas.

De modo que cuando se dice que el campo de Higgs produce la masa de las partículas, lo que los físicos están diciendo es que la masa de un partícula es la cantidad de la resistencia que tiene una partícula a cambiar su estado de movimiento con relación a su interacción con el campo de Higgs.  Las partículas masivas como los quarks obtienen la cantidad enorme de masa que tienen13 por ser las partículas que más interactúan con el campo de Higgs.  Por el contrario, las partículas que no interactúan con el campo de Higgs, como los fotones, no tienen masa y se mueven libremente a la velocidad máxima del universo: la velocidad de la luz.  Para explicar esta interacción y el efecto que tiene en las partículas de manera más intuitiva, el físico y teórico de supercuerdas Brian Green utiliza una metáfora14 pop muy sencilla y entretenida:

“If we liken a particle’s mass to a person’s fame, then the Higgs ocean” —así le llama  Green al campo de Higgs— “is like the paparazzi: those who are unknown pass through the swarming photographers with ease, but famous politicians and movie stars have to push much harder to reach their destination.” —Brian Green—The Fabric of the Cosmos

Ahora, para que funcione la metáfora tenemos que imaginar una cantidad inmensa de paparazzi distribuida por todo el universo, pues a diferencia de los otros campos relacionados a las demás partículas, el campo de Higgs cubre la totalidad del espacio.  Donde quiera que aparezca una celebridad habrá paparazzi para obstaculizar su camino de manera proporcional a su fama.  El campo de Higgs, como el líquido transparente con la tela de mahón de mi metáfora anterior, discrimina entre partículas deteniendo (generando inercia) a unas más y a otras menos, a unas sí y a otras no.  ¿Pero cómo; o más bien, por qué? Porque el campo de Higgs en la teoría electrodébil tiene carga.  Así como un campo eléctrico tiene carga eléctrica y por esto reacciona o afecta a partículas con carga eléctrica y un campo magnético tiene carga magnética y afecta a objetos con carga magnética (las brújulas son un buen ejemplo de esta interacción), el campo de Higgs tiene un valor no igual a zero (“nonzero value”), es decir, tiene carga.  La carga del Higgs está asociada a la fuerza atómica débil.

“A nonzero Higgs field, in particular, distributes weak charge throughout the universe.  It is as if the nonzero weak-charge-carrying Higgs field paints weak charge throughout space.  A nonzero value for the Higgs fields15 means that the weak charge that Higgs […] carries is everywhere, even when there are no particles present.  The vacuum—the state of the universe with no particles present—itself carries weak charge [.]” —Lisa Randall—Higgs Discovery

Pero a diferencia de los otros campos, la distribución de la carga del de Higgs es homogénea: tiene el mismo valor en todas partes, aunque no bajo todas condiciones.  El campo de Higgs tiene una carga no-cero de valor homogéneo bajo las condiciones de temperatura y energía del universo actual.  En los aceleradores de partículas lo que se hace es cambiar estas condiciones, creando condiciones parecidas al estado del universo fracciones de segundos luego del Big Bang.  Es en estas condiciones que se logra excitar el campo de Higgs creando una interacción que produce un bosón de Higgs.

La mezcla de estas dos características del campo de Higgs: su ubicuidad y la distribución equitativa de su carga débil, es lo que hace que cumpla la función de dar masa y estabilidad a la materia. Si el campo no estuviese en todas partes habría regiones del espaciotiempo donde los quarks y los electrones no tendrían masa, haciendo que los átomos en esas regiones fuesen inestables y se desintegrasen.  Y si no tuviese una carga débil con un valor no-cero homogéneo, la masa de las partículas variaría según la intensidad de la carga del campo de Higgs haciendo que existiesen regiones del espaciotiempo donde los quarks o los electrones tuviesen más o menos masa de la que tienen y esto tendría nuevamente como consecuencia que regiones del espaciotiempo donde, o bien los átomos fuesen inestables y se desintegrasen, o, adquiriendo una masa muy grande, multiplicasen los efectos gravitatorios entre partículas, potencialmente creando agujeros negros por todas partes.  En fin, que tenemos suerte de que el campo de Higgs tenga las características que tiene actualmente, lo cual contribuye a hacer de este un “Goldy Locks Universe”: un universo justo con las condiciones adecuadas para nuestra existencia.

Esta última oración hará que algunos brinquen de alegría diciendo: “¡¿Lo ves?!  El universo tiene precisamente las características necesarias para que haya vida inteligente.  ¿No es eso evidencia de que hay un diseñador inteligente que así lo ha provisto?”  Bueno, vamos con calma…  Ciertamente, esa es una forma de verlo, pero hay otra que requiere de menos presupuestos: el principio antrópico débil.  Este nos dice que no es que vivamos en un universo hecho a nuestra medida, sino que nuestra medida es producto de nuestro universo.  Es decir,  vivimos en un universo que permite la vida inteligente, no porque tenía que ser así o porque así fue diseñado, sino porque solo un universo así crea las condiciones de posibilidad para que se haga la pregunta por “las características necesarias para que haya vida inteligente” en primera instancia.  En todos los demás universos posibles, al no haber las condiciones necesarias para la vida inteligente, no hay nadie que se haga la pregunta por cuán adecuado es el universo para el surgimiento de la vida.  Es solo una feliz y necesaria coincidencia.

Esta divagación nos lleva directamente al asunto de este artículo: la pregunta por la adecuación de la metáfora divina para hablar del bosón de Higgs. 

De partículas y de dioses

“…many particles are critical to matter as we know it.  In a monotheistic universe it would be an overstatement to single out the Higgs boson as a deity.  Maybe in a pantheistic universe, we could have many god particles.  But really, they are just particles and have nothing to do with religion.”
—Lisa Randall—Higgs Discovery

Bien, ahora que ya sabemos algo sobre el bosón de Higgs podemos preguntar sobre la relación que guarda este con Dios y con la religión.  La relación que guardan el bosón de Higgs y Dios es: ¡NINGUNA!  A Dios lo que es de Dios y al físico lo que es del físico.  Vamos a ver, no es que la metáfora sea absurda.  El campo de Higgs es el responsable de generar la masa de las partículas subatómicas, tarea que en la teología le corresponde a Dios, entre muchas otras.  Pero la pregunta es: ¿qué precio pagamos por esta metáfora?  Me explico.  La ciencia no habla de Dios, no necesita de esa hipótesis.  De hecho, es un requisito metodológico de la ciencia —y esto con independencia de las creencias personales del los científicos particulares— que toda teoría y explicación científica carezca del recurso a explicaciones sobrenaturales. Siendo Dios la explicación sobrenatural por antonomasia, no tiene cabida alguna en la ciencia.  En otras palabras, la ciencia es metodológicamente y por principio, atea.  Por lo tanto, usar una metáfora sobrenatural para hablar de un objeto científico parece traicionar la meta última de toda ciencia: explicar el mundo naturalmente.  O para usar la feliz frase del filósofo W.V.O. Quine: el naturalismo implica vivir por nuestros propios medios.

Aún así, si se insistiese en establecer alguna relación entre la ciencia moderna y Dios, diría que es la siguiente.  La ciencia es la empresa humana encargada de irle quitando poco a poco el trabajo a Dios.  Si Dios era la hipótesis sobre-natural necesaria para explicar el mundo, la ciencia es la institución que le va relevando a golpes naturales del peso de esa responsabilidad.  El descubrimiento de bosón de Higgs, e indirectamente del campo de Higgs, no es sino un golpe más en ese largo y glorioso camino hacia la naturalización del mundo.  Al bien llamado “God of the gaps” cada vez le quedan menos rendijas donde esconderse, al punto que a estas alturas solo le quedan dos trabajos: la salvación de las almas y contestar plegarias.  Confió en que en los próximos 50 años las ciencias cognitivas se encargarán de quitarle el primero de estos al demostrar lo innecesario de postular la hipótesis del alma para explicar el comportamiento humano, el amor, la poesía o el sentimiento religioso.  Entonces a Dios solo le quedará la tarea de contestar plegarias.  Y todo el que sepa algo de la infame, larga y prolija historia de los genocidios humanos, todo el que lea periódicos, haya tenido a un familiar terminalmente enfermo, haya tenido un niño con malformaciones, atestiguado un desastre natural, o quedado estupefacto ante la injusticia en la distribución de las riquezas, los privilegios y las responsabilidades en este tan imperfecto de los mundos,16 conoce de primera mano lo terriblemente deficiente que es Dios en esta su única tarea.

A quien objete que este ateísmo de la ciencia es dogmático, pues no se abre a la posibilidad experimental de que Dios de hecho exista, diré lo siguiente.  Si resultase que Dios fuese descubierto científicamente —“whatever that may mean”— este se convertiría inmediatamente en un ser natural.  Y como todo ser natural, Dios tendría que ser explicado por la ciencia.  Su existencia, su composición, con qué fuerzas y partículas interactúa, cómo surgió. ¿Interactúa con el campo de Higgs?  (i.e. ¿tiene masa?).  Esto lo que quiere decir es que el naturalismo y el sobernaturalismo constituyen visiones de mundo inconmensurables entre sí.  Si eres naturalista, no puedes ser sobrenaturalista por principio.  En este sentido la respuesta es: Sí, la ciencia es dogmáticamente naturalista.  Pero en lugar de sorprenderse o indignarse por ello, los invito a pensar ¿qué tipo de explicación es una explicación sobrenatural?  Ante la pregunta “¿Cómo surgió la masa en el universo?”  Responden: “Dios la creó.”  Y si se insiste: “¿Y de dónde salió Dios?” Responden, con una inexplicable cara de satisfacción: “Siempre ha existido.”  A quien quede satisfecho con ese tipo de respuesta —y espero que entre mis lectores no se halle ninguno— solo le puedo “refutar” diciendo que al menos con el dogmatismo naturalista científico se pueden construir celulares, máquinas de rayos-x, antibióticos, vacunas, aviones, internet y una lista prácticamente interminable de etcéteras.  Con el dogmatismo sobrenaturalista religioso, por el contrario, y hasta donde tengo conocimiento, solo se puede imprimir libros, hacer iglesias y evadir impuestos.  ¿Tengo que decirlo? ¡Me quedo con mi dogmatismo ateo!

Pese a todo esto, y casi en contra de mi voluntad, se me ocurre solo una justificación para el faux pax de Lederman al nombrar al bosón de Higgs “The God particle”.  Este nombre ha hecho que millones de personas alrededor del mundo hayan encontrado un renovado interés por la física de partículas.  ¿Quién sabe?  A Dios puede que le quede una labor más que cumplir, por irónica que esta sea: servir de relacionista público para la ciencia.

  1. Esta serie de libros es excepcional, tiene títulos sobre biología, geología, química, la tabla periódica, álgebra y geometría, el cuerpo humano, en fin, de todo lo que hay que saber para saber del mundo natural.  Ilustrada con caricaturas, contienen información no solo correcta, sino compleja y explicada de modos que simultáneamente muestran respeto al lector, al no chiquitearlo, y a su vez van construyendo los conceptos paso por paso.  Recomendado a todos los padres que interesen un comienzo temprano en la educación científica de sus hijos. []
  2. Demócrito es el más conocido de los atomistas pero no era el único, ni fue el primero; formaba parte de toda una escuela de pensamiento mecanicista. []
  3. Más correctamente, una partícula con características semejantes a las predichas para el bosón de Higgs. []
  4. Esto no es técnicamente cierto.  Las teorías de supercuerdas, por ejemplo, logran integrar las cuatro fuerzas cuantizando la gravedad (proponen el gravitón como el bosón que lleva la fuerza gravitacional) pero sus predicciones empíricas no pueden ser constatadas con las tecnologías de las que disponemos en la actualidad.  Hasta que esto no ocurra, hasta que no se demuestre que hay gravitones –si ocurre—, es importante tener en cuenta que solo existen 3 fuerzas naturales, ya que en la teoría general de la relatividad la gravedad no es una fuerza, sino el efecto de la aceleración constante a la que estamos sometidos como producto de la curvatura del espaciotiempo. []
  5. Si suena complicado esto de sintetizar dos fuerzas naturales recuerden que no hace mucho, en el s.19, la electricidad y el magnetismo eran consideradas dos fuerzas (energías en ese momento) separadas.  No fue hasta los trabajos de Faraday y Maxwell que estas dos se sintetizaron para formar lo que hoy conocemos como electromagnetismo. []
  6. En este primer artículo explicaremos solo la primera de estas, que es la más relevante para esclarecer la relación entre el bosón de Higgs y Dios, y dejaremos las otras dos para la segunda parte. []
  7. Es decir, que existen varios modelos matemáticamente consistentes y que varían en su asignación de características para el bosón de Higgs.  Por ejemplo, predicen distintos valores para su masa. []
  8. El campo gravitatorio, según predicado por la teoría general de la relatividad, no se asocia a ninguna partícula.  Ahora, como dije en una nota anterior, de lograr sintetizar la fuerza de gravedad en lo que se conoce como “la teoría de todo”, esta estaría asociada al gravitón, que sería al cuanto de acción y bosón de gauge que llevaría la fuerza de gravedad. []
  9. De aquí surge el nombre de la física cuántica: la física que estudia las interacciones entre los “cuantos” (cantidades mínimas) de acción. []
  10. Es decir, que esta perplejidad nos dice que si el campo de Higgs le da la masa a las partículas fundamentales y son estas las que en última instancia curvan el espaciotiempo generando a su vez la gravedad, es de esperarse que en el futuro surja alguna nueva teoría que intente sintetizar ambos campos sacando provecho de esta aparente conexión fundamental.  El ME, sin embargo, no da cuenta de esta relación, lo que nos debe dar razones para no ser demasiado sobre-entusiastas en nuestra reacción ante el descubrimiento del bosón de Higgs. Pues, aún cuando el bosón de Higgs completa al ME, esto no significa que todas las preguntas han sido contestadas.  Queda física de partículas pa’ rato. []
  11. Lederman, Leon y Dick Teresi (1993). The God Particle: If the Universe Is the Answer, What Is the Question?  Dell Publishing: New York. []
  12. Esta relación entre masa y energía viene dada por la ecuación E=mc2.  Según la teoría de la relatividad (general) al acercarse un objeto a velocidades cercanas a la velocidad de la luz, su masa tiende a hacerse infinita.  Esta es la explicación de por qué nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz: una masa infinita tendría una inercia infinita.  Por lo tanto, haría falta una cantidad infinita de energía para acelerar a un objeto con masa a la velocidad de la luz.  Los fotones, por supuesto, no tienen masa y viajan a la velocidad límite c (la velocidad de la luz en el vacío).  Ahora, si quieren saber por qué esta y no otra es la velocidad límite del universo, pónganse en fila; los científicos tampoco saben. []
  13. Enorme con relación a la masa del electrón. []
  14. Según Green, esta es una variación de la metáfora original que el físico David Miller utilizó para convencer al Ministro de Ciencia inglés de por qué había que usar dinero público para buscar el bosón de Higgs. []
  15. He suprimido de esta cita las referencias a un segundo campo de Higgs que postula el modelo electrodébil que Lisa Randall favorece.  De ahí que hable de “Higgs fields” en plural. []
  16. Demás está decir que este uso plural de “mundo” se refiere a otros mundos posibles en el universo físico, a otros planetas con vida inteligente, y no al “otro” mundo que predican las religiones. []

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  • stastpv

    Confieso que me salté un par de párrafos técnicos. A pesar de ello, el final no tiene precio. No dejo de maravillarme por las contribuciones que hacen los escriben para 80 grados. Sus escritos son diversos, creativos, interesantes, bien escritos. Me da esperanza, ya que en este país hay tanto talento que no tengo duda de que saldremos adelante. Gracias por no solamente ilustrarme sobre la partícula de dios (con letra minúscula por favor) sino por mostrarme una vez más, todo el talento que hay en el país.

  • Hermes

    Si este tipo de artículo circulara en la prensa regular, diferente sería este país.

  • Osvaldo Rosario

    Saludos Bernard,
    Antes de comentar sobre el Higgs boson quiero decir que me tope con este artículo ya que fui estudiante suyo de lógica en UPRM. Despues de haber culminado mi carrera científica surgió un interés en mi en física y de querer saber todo lo que se conoce hasta ahora en el ámbito científico quizas para obtener la contestación a preguntas existenciales que no quiero entrar en este momento. Despues de haber estudiado teorías físicas de Einstein, Higgs etc. y de escuchar comentarios del físico Stephen Hawking como: “Dios no existe porque el universo se creo a el mismo” en discuciones televisadas fue que vine a entender que quizas la ciencia como se conoce hoy día no es capaz de responder todas las preguntas ya sean existenciales etc. que pueden plantearse sobre el ser humano y el universo. No cabe duda que las religiones existentes tampoco entran en mucho detalle sobre estos conceptos dando explicaciones para mi al nivel de un niño de 5 años sobre lo que podemos esperar despues de la muerte etc. No obstante, estando inconforme con la ciencia y religion actual estuve explorando otras corrientes de pensamiento y actualmente pienso que la filosofía como punta de lanza para entrar sobre estas discuciones es la mejor alternativa. Siempre me quede con las ganas de seguir desarrollando mi argumento sobre las verdades absolutas que planteamos en clase. Si usted todavía esta en posesión de esta asignación ya que le entregue la unica copia que tenía le agradezco que me envie una copia. Actualmente he tenido gran interés en las corrientes filosóficas de Rudof Steiner y para mi la Antroposofía es lo mas cercano que pueda responder estas preguntas existenciales a un nivel meritorio de una persona pensante y conocedora de ciencia y filosofía. Sin envolverme mucho en la teoría de Higgs le dejo esta referencia que quizas abra la caja de pandora para nuevos artículos radicales en su columna: Occul Chemistry (C.W. Leadbeater, 1908).

  • Jerel Gomez

    Hola Bernat… muy buen articulo… fui estudiante tuyo en la UPR-H, y a pesar que en mis últimos años de escuela superior tuve mis dudas con el cristianismo (por suerte mi madre nunca fue de llevarme a la iglesia… y para mi fortuna mis abuelas eran de religiones distintas, [ambas conocían “la verdad”, pero se contradecían entre ellas, parece que una quería tener la razón absoluta… eso ayudó bastante a que no me decidiera por alguna iglesia en particular]) pero no fue hasta tu clase que tuve mi primer contacto con un ateo “fuera del closet”… y por esto te estaré infinitamente agradecido… pues gracias a tu ejemplo soy y seré, !LIBRE!… no se cual sea tu número de ateos que esperas sacar del closet en tu tiempo de vida (espero que sean los más posibles) pero ya tienes uno menos que sacar del closet… gracias

  • Errol Montes

    Bernat, el mismo Higgs objeta el nombre “god particle”. Él dijo en una entrevista que era ateo y que le preocupaba que ese nombre de “god particle” “…might offend people who are religious”. En cualquier caso habría que preguntarse a cuál dios se refiere el apelativo ese…hay muchos para escoger.

    • Bernat Tort

      Errol:

       

      Muchos saludos.
       Varias cosas.  En cuanto a lo del ateísmo de Higgs, me agrada
      saberlo pero no me sorprende ya que hay estudios que dicen que la proporción
      90%/10% entre creyentes y ateos que aplica a la población general se invierte
      cuando los encuestados son los científicos más destacados (los que pertenecen a
      las asociaciones científicas cuyos miembros son invitados a pertenecer por sus
      logros como el Royal Society en Gran Bretaña, por ejemplo).  Sólo el 10%
      de ellos son creyentes y el 90% son de los buenos (jejeje).  De ahí que siempre hablo en el texto de la
      “metáfora divina” y no de la “creencia” ya que me consta
      que ningún físico la toma literalmente. 

       

      Pero tu ejemplo es perfecto
      para demostrar el punto que quería hacer debido a las razones que da Higgs para
      que le preocupe el nombre “The God particle”, eso de que “puede ofender a los
      religiosos”.  Es esa delicadeza lo que me
      preocupa.  Y es que aún cuando la mayoría de los científicos son ateos muchos
      siguen jugando el juego de, o ser tolerantes con las creencias retrogradas
      sobre el mundo natural que proveen las religiones o bien usan metáforas
      religiosas para expresar pensamientos científicos, cuando no invocan
      directamente la figura de “Dios” como sustituto de “Universo” o “Naturaleza”,
      como es el caso de Einstein y de Stephen Hawking.  Ambos ateos y ambos usaban libremente la
      figura de Dios.  (El caso de Hawkins es
      importante a este respecto ya que recientemente salió del closet ateo y afirmó públicamente
      que no creía en Dios y podemos retroactivamente suponer que siempre que había
      usado el término lo había hecho de manera retórica.)  El asunto es hacer un llamado a ponerle fin a
      esta práctica.  Tanto a la de la
      tolerancia a las creencias religiosas relativas al mundo natural como al uso de
      metáforas religiosas, no porque no se puedan usar claro está, no como prohibición
      sin más, sino por que refuerzan maneras de pensamiento que son adversas, cuando
      no hostiles, a la ciencia.

       

      Finalmente, sobre los muchos
      dioses.  Por esa misma razón fue que puse
      la cita de Lisa Randall como epígrafe a la última sección.  Esa cita es de una entrevista que le hicieron
      mientras estaba en unas conferencias en Atenas. 
      Ella, muy perspicazmente,  al encontrarse en la cuna del politeísmo antiguo
       habló de muchas partículas divinas (¿una para cada divinidad?) en un
      mundo panteísta (debió haber dicho “politeista”) y luego remató negando vínculo alguno
      entre la física de partículas y cualquier religión.  

      En cuanto a mí, sé que peco de judeo/cristiano/islamo-centrismo,
      pero juro que es solo por razones estadísticas. 
      Sé que la mayoría de mis lectores o son cristianos, o al menos fueron
      criados cristianos, y es por eso que enfoco mi militancia atea a sus creencias
      y a sus Dioses (la trinidad, que ya son muchos).  Dicho esto, y para satisfacer tu reclamo de inclusión,
      estoy dispuesto a firmarte una hoja de “equal opportunity bigotry” contra todas
      las religiones y todos sus dioses.  En
      principio estoy pre y post juiciado contra todas por igual.  En la práctica, sin embargo, sé que las
      hegemónicas son las más perniciosas.  Por
      ejemplo, nunca he leído o escuchado un argumento de un babalao en contra de la
      teoría de la evolución y no son los hindúes los que quieren enseñar “Intelligent”
      Design como otra “teoría científica” más en los cursos de ciencia en las
      escuelas públicas de Estados Unidos.  Pero
      puedes estar seguro que el día que lo hagan haré todo lo posible por
      desmentirlos de igual forma que como lo suelo hacer con los cristianos.  Pero hasta entonces reservo mis energías y
      mis “balas” discursivas para los frentes más apremiantes de la batalla y esos
      frentes, en el mundo contemporáneo occidental se llaman: Judaísmo,
      Cristianismo, e Islam (y los niueillers (New Agers/ Metafísicos/Homeopatólogos/Astrólogos/”cáncer-curing-morning-piss-drinkers”/”The
      Secret” readers/Life Spring-“cuatro pa’ti”-cult-followers/ etc.)
      pseudocientíficos que a veces son peores).

       

      Mil gracias por el
      comentario y saludos nuevamente,

       

      Bernat

      • Errol Montes

         Bernat, estoy casi 100% de acuerdo contigo. La pregunta que hice se suponía que sonara cínica y sarcástica. En cualquier caso me gustó mucho tu artículo. A comienzos de diciembre una compañera que trabaja en el proyecto que descubrió la partícula esa va a dar una charla en la UPR-Cayey. Creo que va a ser el 4 de diciembre un día después del día de Changó entre los santeros. Coincidiencia que no sorprende cuando tomamos en cuenta la enorme cantidad de deidades adoradas todavía…. En cualquier caso si quieres me envías tu email y te daré la información precisa por si te animas a visitarnos…

        • Gracias a ambos, por esta conversación tan refrescante. Parte, tal vez, de mi resistencia a leer sobre este tema es que generalmente se discute en el contexto de una ciencia abstracta y muchas veces niega las implicaciones de este descubrimiento para estos debates filosóficos sobre ciencia y creencias religiosas, sobretodo cuando él mismo continúa infiltrando, en Estados Unidos, nuestras escuelas de forma perniciosa. Hay puristas también en la cuestión científica.

          Tal vez el nombre asignado fue intencional para forzar este tipo de debates. Gracias de nuevo, ¡espero la segunda parte! 

        • Bernat Tort

          Errol, 

          Si coño, mala mía que mi contestación suena a que estaba refutando algo que dijiste.  No fue el caso, te leí como escribiste (cínico y sarcástico) fue que aproveché para usarte (a tu comentario) de pie forzado para decir y abundar más en el tema.  

          Incluí el babalao en el ejemplo por dos razones.  La obvia fue por tus vínculos con la música y cultura afrocaribeña y lo que supongo será el tropel de amigos santeros que debes tener.  Y segundo porque recientemente recibí un mensaje de Raquel Z. Rivera (a quién supongo que conoces por su música y escritos (también es colaboradora de 80grados)) planteando que quiere establecer un vínculo entre el nuevo-ateísmo y lo que ella le llama “liberation mythologies” en donde rescata el uso por parte de los practicantes de grupos de música afrocaribeña de religiones no-hegemónicas (como la santería) como herramientas políticas anti o post coloniales.  En el excelente escrito que fué publicado en la Revista Casa de America (no te envío el título porque lo olvidé, ni el link que ella me envió porque ya no funciona) que me envió ella trabaja el tema muy sugerentemente y lo justifica muy bien.  El asunto es que mi militancia atea me lleva a rechazar incluso este tipo de uso de la religión, aun cuando le veo su valor político y respeto el gesto.  Nada, que creo que es algo que hay que discutir seriamente y usé tu contestación para cucar una respuesta/debate de alguien que se anime a hacerlo.Finalmente, un acuerdo de “casi” 100% viniendo de un matemático es un gran elogio así es que mil gracias nuevamente.un  abrazo,Bernat
          P.D.: Claro que me apunto pa’ lo de Cayey.  Ya te envié un email con mi email pa’ que me avises.  Si no te llega déjame saber, es que probablemente tengo una dirección tuya vieja (la que tengo es la de caribe.net).

          • Raquel Z. Rivera

            Hola Bernart. ¡Qué gusto me da que mi trabajo y yo hemos caído en lengua tuya! Igual que a Yoryie, a mi también me parece muy refrescante esta tu conversación con Errol. Y te agradezco mucho que hayas escrito tan detallado artículo sobre el tema.

            Como mencionas, es un tema al que, desde otro ángulo, yo también le estoy buscando la vuelta. El link de mi artículo en la revista Boletín Música de Casa de las Américas ya está funcionando de nuevo: casadelasamericas.org/publicaciones/boletinmusica/26/tematicos.pdf. El título del artículo es “Bomba puertorriqueña y palos dominicanos en Nueva York: de diásporas y mitologías de la liberación.”

            Aunque no la llego a elaborar en ese artículo, una de las ideas que más intrigada me tiene es la propuesta de Karen Armstrong en su libro The Case for God. Aunque ella admite que el fundamentalismo religioso y el literalismo bíblico presentan graves problemas, también intenta tender puentes entre el ateísmo y aquellas religiosidades (incluso cristianas) que no toman ni a “Dios,” ni a “dioses,” ni a otros entes o fenómenos sobrenaturales como algo literal. Estas religiosidades no pretenden ser “la verdad,” sino maneras de bregar a través de metáforas con lo que no logramos entender. Creo que quizás Armstrong exagera un poco en cuanto a la existencia a través de la historia de estas corrientes religiosas, pero igual me inspiró mucho pensar que no todos los religiosos creen literalmente en sus mitos favoritos.

            • Raquel Z. Rivera

              Ah, se me ocurre que quizás es buena idea que trace una relación más directa entre tu artículo y las ideas de Armstrong. Y la pregunta que se me ocurre es: ¿Sería tan problemático el apodo “partícula Dios” si viviéramos en un mundo no dominado por los fundamentalistas y literalistas religiosos? Claro está, entiendo que ese no es el caso. Pero la pregunta me hace pensar que el problema no es el apodo en sí, sino el literalismo y fanatismo con que tantos humanos se acercan a lo que llaman “Dios” o “lo divino.”

              • Bernat Tort

                Raquel:

                Saludos, y qué bueno que entras en el debate.

                Creo que tienes toda la razón en que el asunto del ateismo militante es contextual, pues me parece obvio que ni yo hubiese escrito este artículo, ni nadie hubiese objetado el nombre de la partícula si se llamase “la partícula Zeus” o “la partícula Juracán” (para usar un ejemplo más criollo). Ahora, el problema es que tratándose del uso de una divinidad en la que aún se cree el asunto cambia radicalmente. El problema con la postura metafórica que pretendes defender (usando a Armstrong) es que promueve tácitamente el fundamentalismo religioso.

                Me explico. Ciertamente nadie quiere, por ateo que sea, dejar de usar imágenes religiosas en las artes, por ejemplo.
                Pero como dije, tratándose de tradiciones religiosas muertas no hay problemas. ¿Qué serían las humanidades sin metáforas religiosas? Pero cuando venimos a juntar, mediante el uso de metáforas provenientes de discursos religiosos vivos, discursos conceptual, ontológica y metafísicamente incompatibles, como lo son la religión y la ciencia, tenemos un problema serio. El problema surge
                porque el mundo contemporáneo requiere, nos compele, a aceptar las verdades de la ciencia. La lista de instrumentos y tecnologías que usamos a diario que implican tácitamente tales verdades es prácticamente innumerable (celulares,
                internet, radiografías, luz eléctrica, radares, y un gigantesco etc.). Los discursos religiosos literalistas, por su parte requieren de sus feligreses creencias que explícitamente contradicen a las de la ciencia (aquellas que no podemos negar, pues nuestra vida tecno-mediatizada sería una contradicción performativa si lo hiciéramos). Ahora bien, la mayoría de la gente educada no se cree el cuento fundamentalista-literalista pero al abrir la puerta a la fe,
                mediante la creencia “light”, la creencia metafórica-juguetona con y de sus “mitos favoritos”, abren la puerta necesariamente a la aceptación y o tolerancia a los fundamentalismos literalistas.

                El argumento es el siguiente, según lo expone Richard Dawkins en su libro “The God Delusion”: El problema con los religiosos moderados (los metafóricos), es que al usar sus libros sagrados, al atribuirles valor como fuentes de guía espiritual y ética, en fin, al cogérselos en serio, abren necesariamente la puerta al fundamentalismo. ¿Por qué? Porque esos libros dicen, la Biblia por ejemplo, “no adoraras a otro Dios más que a Mi”, que el conocimiento es vanidad y solo a través de la fe se llega a la verdad, “bienaventurados los pobre de espíritu”, “Mi reino no
                es de este mundo”, bienaventurados los que creen sin evidencia, etcétera etcétera. Sus enseñanzas se pueden resumir en dos frases: “Ten fe” y “Fuck evidence”. En fin, son libros que ensalzan la ignorancia y la fe como formas de virtud. Y cuando tomas la fe como virtud ésta se convierte en un valor social y cuando se convierte en un valor social surge la siguiente formulita: “mientras más
                fe tienes más religioso eres, y mientras más religioso eres, más bueno.” No hay más que ver lo atolondrados que se ponen los religiosos moderados antes figuras de fe como el Dalai Lama (a quién solo lo he escuchado decir tonterías obvias o regurgitar una suerte de budismo de supermercado) o Deepak Choppra (un “con artist, if there ever was one” (es un lector de Tarot glorificado, o sea, un “con artist”)) para saber que estos supuestos creyentes “light” (moderados/metafóricos) valoran la verdadera creencia (es decir, la creencia literal) por sobre todas las cosas. O al menos lo aparentan bien. Al hacrlo están diciendo “me gustaría creer de verdad, es solo que no tengo el tiempo ni la inclinación para hacerlo”, o peor aún, “No soy lo suficientemente ingenuo para creer de verdad, pero envidio a los que lo son”. Esta última no es otra cosa que una versión explicita del famoso: “ignorance is bliss”
                Se tiene entonces a las personas de fe como estandartes sociales, como buenos en sí mismos.

                Puestas así las cosas, no hay que ser ateo militante para
                ver cómo una sociedad que, aunque moderada, tenga la fe como virtud, generará como efecto secundario el fundamentalismo religioso.

                Esto nos lleva de vuelta a la ciencia y su enseñanza.
                Cuando tienes la fe por virtud, y una verdad científica conflige con la fe, la tendencia es que la gente, ya sea por convicción o por respeto, tiende a querer ser mediadores y a hacer llamados a la tolerancia y la pluralidad de ideas. Tienden a decir: “¿La evolución? Bueno, ¿quién sabe?
                Tal vez sí y tal vez no. El relato Biblico es otra posibilidad, si
                no literal, al menos metafóricamente.” Y así por el estilo.
                Tratándose de verdades no hay espacio para el “tal vez”.
                La evolución es un hecho natural, no una teoría. Si es la selección natural darwinista el mayor motor de esta o son otros los factores (deriva genética, mutaciones, selección sexual, etc.), pues bueno, eso “se puede” discutir, pero solo desde dentro del discurso naturalista científico, no desde afuera, desde alguna religiosidad “light”.

                Y si a esto le sumas el valor político-partidista de la
                ignorancia (no hay más que ver al Tea-party en EEUU), tenemos que concluir que la religiosidad moderada también es perniciosa para la democracia.

                Aún así, y esto parecería contradecir lo dicho antes,
                cómo decía Sartre: si Dios no existe, “estamos condenados a la libertad”. Y esta libertad radical me puede llevar a decir, como dice Vattimo”, “creo en Dios, precisamente porque sé que no existe”. Pero esos son otros veinte pesos, y lo dejo aquí por el momento porque ya mi extensión se torna abusiva.

                Muy agradecido por tus comentarios, y deseando que la
                conversación continúe (aquí o en otro foro),

                Bernat

                • Raquel Z. Rivera

                  Hola Bernart. Traes muy buenos puntos a colación y me dejas pensando. En lo que sigo pensando, quiero plantearte varias preocupaciones.

                  Aunque hasta cierto punto entiendo lo que dices de que la religiosidad no literal puede abrirle la puerta a la religiosidad literal/dogmática/fanática, por otra parte me hace sentir que le estamos cediendo demasiado territorio a los religiosos literalistas. ¿Será posible que los religiosos no literales tengan que auto-censurar sus prácticas “metafóricas-juguetonas” para que los literalistas no adquieran aun más fuerza? ¿No es concebible que esos religiosos no literales puedan quizás hasta minar desde adentro la religiosidad literal?

                  Por otra parte, no estoy clara en cuanto a porqué explicas que el hecho de que los religiosos no literales se cojan sus libros “sagrados” “en serio” equivale a que ellos y ellas aceptan las enseñanzas de “Ten fe” y “Fuck evidence”. Cuando pienso en religiosos no literales pienso en personas que ven su(s) libro(s) sagrados como textos escritos por humanos que muchas veces promueven desde perspectivas cuestionables hasta atrocidades. Es ahí en gran parte que radica lo no literal de sus creencias.

                  Ah, y porfa elabora sobre esos otros “veinte pesos.” Me encanta lo que citas de Vattimo: “creo en Dios, precisamente porque sé que no existe.” No conozco su trabajo. ¿Dónde puedo leer más sobre esta línea de pensamiento de Vattimo?

                  Feliz de seguir intercambiando ideas contigo,
                  Raquel

                • Bernat Tort

                  Raquel:

                  Me pones en tres y dos con tus preguntas. Si he de ser honesto, lo que te debo contestar no lo quiero decir en público, así es que lo que sigue lo diré en secreto y que de ti no salga. Hace ya algún tiempo me di cuenta que el asunto del ateísmo militante discursivamente (me) obliga a escoger entre la verdad y la libertad. Y esa decisión, no importa cuál de las dos escojas, es una decisión jodida.

                  Vattimo, por ejemplo, escoge la libertad. Como humanista no puedo sino envidiarle esa decisión. Qué es el espíritu modernista en las artes sino la búsqueda de la libertad y la exploración de los límites de la estética. Si algo está claro luego de 1945 es el nihilismo, la vocación nihilista de occidente, la aceptación contundente y estoica de la falta de un sentido extrahumano a la vida y al universo. Lo que Nietzsche le llamaba la muerte de Dios. Ahora bien, la pregunta es qué hacemos luego de la confrontación al vacio de sentido objetivo (en el sentido metafísico del término, no en su uso científico como validación intersubjetiva). La respuesta de Nietzsche, respuesta que Vattimo valida e imita, es la afirmación, el “sí”. Para Nietzsche, mantenerse sumergido en el nihilismo es un acto decadente que deteriora al cuerpo. Piensa, por ejemplo, en la teoría del eterno retorno. Nietzsche nos dice: actúa de tal modo que puedas vivir con la repetición eterna de tus actos. Es decir, actúa de tal modo que puedas dormir tranquilo sabiendo que tus actos, todos incluso el más ínfimo, será repetido infinitas veces. ¿Qué nos trata de decir Nietzsche con esto? No es, claro está, que el piense que todo en el universo realmente se repite infinitas veces; no se trata de una tesis metafísica. Se trata del significado de una decisión moral en el contexto de la muerte de Dios. Si Dios no existe, si no hay una guía o una mente en cuyos planes estén medidos y pesados moralmente mis actos, entonces estoy solo yo para validarme a mí mismo. Se trata de mirar directamente a los ojos al abismo de la absoluta libertad. Lo que hace, en este esquema que un acto sea bueno o malo es mi capacidad y voluntad (o falta de ellas) de aceptar sus consecuencias materiales de mis actos y aceptarlas no solo como excepción, no solo como accidente, sino como necesidad. Esa es la función del eterno retorno: obligarme a pensar mi acto como una necesidad universal. De ahí la necesidad de pensarlo repetido infinitas veces.

                  Yo por mi parte he escogido la verdad en detrimento de la libertad. Irónicamente, mi selección o fidelidad (para usar el término de Badiou) a la verdad (las de la ciencia en este caso) es también producto de mi libertad, de modo que nadie se libra de la decisión. Estamos condenados a la libertad, como decía Sartre. Las condena de libertad exige una decisión. ¿Qué quiero decir entonces con que he decidido, filosóficamente hablando, la verdad en lugar de la libertad? Quiere decir que he jurado fidelidad a una idea directriz: la idea de la coherencia del pensamiento. Quiere decir que valoro sobre otras consideraciones la concordancia de nuestras ideas, creencias, conceptos, teorías y actos. Para mi resulta estética y éticamente incomodísimo creerme la teoría de la relatividad de Einstein, la teoría de la selección natural de Darwin, la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica y simultáneamente creer que el universo está moralmente parcializado a favor o en contra del los actos humanos. Es decir, si me creo las verdades de la ciencia, verdades que requieren como trasfondo metafísico el naturalismo (o anti sobrenaturalismo), no me puedo cree simultáneamente, ni siquiera metafórica y juguetonamente, las “verdades” religiosas. No existe una religión en el mundo que no comparta, de una manera o de otra, la creencia de que los actos humanos le importan al universo (o a Dios, o a los dioses, o al karma, o al…). Esta verdad religiosa es la esencia del pensamiento religioso, no tiene sentido ser religioso sin ella. Y esta verdad es incompatible con el naturalismo que nos enseña que el universo es absolutamente indiferente ante el sufrimiento o el gozo humano. A eso me refiero con que he jurado fidelidad a la idea directriz de la coherencia del pensamiento. Si me topo con una inconcordancia, incompatibilidad o conflicto entre creencias, mi fe en la verdad me compele a decidir, a abandonar una de ellas. Y ya que podemos reducir la decisión a una decisión entre el naturalismo y el “pan-teo-psiquismo” (por llamarle de algún modo a la creencia en que el universo siente, ve, calcula y lleva cuenta de los actos humanos), solo nos queda comparar la evidencia a favor de una y de la otra. La interfase que estamos utilizando para tener esta conversación es solo una de las evidencias a favor del naturalismo, a favor del “pan-teo-psiquismo” aún estamos esperando solo una muestra de evidencia, siquiera circunstancial, que no pueda ser explicada estadísticamente. Con esto último me refiero a que toda instancia de “plegaria contestada” de “recuperación milagrosa”, “de …”, puede ser explicada por la teoría de los grandes números. Es bien poco probable pegarse en la loto, y sin embargo, casi todas las semanas alguien se pega.

                  Aún dicho todo esto, mi razón principal para ser ateo militante es un razón política y no epistemológica. Irónicamente escojo la verdad sobre la libertad porque hay mucha gente que quiere usar su “verdad” religiosa para coartar las libertades de otros. En este contexto creo que es una obligación ético-moral ser ateo militante y abogar por la erradicación e ilegalización de la religión organizada, o al menos de aquellas religiones que enseñen a sus hijos verdades contrarias a las de la ciencia. Permitir que se eduque a niños con las ideas más retrogradas que se la hayan ocurrido a la humanidad es equivalente a permitir que los maltraten y que mal logren toda posibilidad de comprender el mundo en el que viven.

                  Ahora bien, y esto es lo que debes guardar en secreto (así de seguro estoy de que nadie más está leyendo este intercambio), “I don’t really give a shit what people believe”. Si hay alguien que necesita pensar que Dios lo está cuidando para poder llegar de noche a su casa en un barrio caliente para que no le dé un ataque de nervios, pues santo y bueno. Si alguien quiere creer que cada vez que le pica el culo es porque un ángel está triste, good for him. Si hay quién cree que antes de darse un trago hay que echarle un chorrito a los muertos pa’ que no se ofendan y te cuiden, ¿quién soy yo para interponerme? Si alguien es lo suficientemente ingenuo como para pensar que las cosas malas que se dicen (el mal de ojo) no pasarán, si al escucharlas rápidamente repites “cancelado, cancelado, cancelado”, so be it. I really don’t give a shit. Mi problema, mi único problema, es con que digan en público lo que creen e intenten convencer a otros usando racionalizaciones y justificaciones que ellos pretenden están a la par con la riqueza explicativa del universo teórico de la ciencia. Hasta que la separación de iglesia y estado no sea total y absoluta, estaremos, yo y el resto de los ateos militantes, obligados a seguir con la cantaleta de suprimir la libertad (de culto) a favor de la verdad (científica), para garantizar la libertad de ser, pensar, vivir, amar, vestir,… y chichar cómo y con quién nos venga en gana.

                  Seguiremos, que se que no conteste todas tus preguntas y que probablemente te he generado unas cuantas más,

                  Bernat

                  P.D.: Sobre estos temas, de Vattimo te puede leer “Creer que se cree” y “Después de la cristiandad: por un cristianismo no religioso”, ambos publicado en Paidós. Para contrarrestar te recomiendo “Atheist Manifestó” de Michel Onfray.

                • Raquel Z. Rivera

                  Hola Bernat. ¡Gracias por confiarme tu secreto! Eso de verlo como escoger entre la verdad y la libertad me encanta. Y gracias mil por las sugerencias de lecturas de Vattimo y Onfray. Seguimos en diálogo.

  • Osvaldo Luis Cintrón

    Lo confieso! Brinque par de parrafos, es que la ciencia nunca fue mi fuerte, menos la fisica, peor aun la quimica. Pero creo que por lo menos con lo de la piscina y los paparazzis tengo un kit basico sobre el tema.

    • Bernat Tort

      Al fin y al cabo, un kit básico de metáforas es lo único que hace falta para comprender la ciencia, pues esta está compuesta casi por completo de ellas (más una que otra ecuación).  Cómo dice el dicho: “Una imagen vale más que 1,000 palabras”.
      Para seguir con tu metáfora religiosa de la confesión: “Te absuelvo por los párrafos saltados”.  Léete dos párrafos del “Origen de las espacies” de Darwin y dos definiciones de los “Pricipia Mathematica” de Newton y tus pecados te serán perdonados.Bernat

  • MarioAlegreB

    Estupendo… lo mejor que he leído sobre el tema… Mil gracias

    • Bernat Tort

      Muchísimas gracias.

      Bernat

  • Cao Corrada

    Buenísimo. Me encantó la imagen de la piscina que sólo moja la tela de mahón.

    • Bernat Tort

      Cao:

      Mi pequeña contribución a las metáforas de la ciencia.Aquí te dejo con un cita del Postscript de 1969 a “La estructura de las revoluciones científicas” de Kuhn, sobre el rol de las metáforas y modelos heurísticos en la ciencia.  “…I would expand the category models to include also the relatively heuristic variety: the electric circuit may be regarded as a steady-state hydrodynamic system; the molecules of a gas behave like tiny elastic billiard balls in random motion.  Though the strength of group commitment varies, with non-trivial consequences, along the spectrum from heuristic to ontological models, all models have similar functions.  Among other things they supply the group with preferred or permissible analogies and metaphors.  By doing so they help to determine what will be accepted as an explanation and as puzzle-solution; conversely, they assist in the determination of the roster of unsolved puzzles and in the evaluation of the importance of each.” p.184.

      No creo que mi metáfora de la piscina moja mahón llegue muy lejos, pero algo es algo…

      un abrazo, Bernat

  • ¡Gracias Bernat, realmente quería saber más del tema y nunca había encontrado el tiempo para sentarme a investigar y comprender. Y mi reacción era igual a la de la foto que encabeza el escrito. Tú lo explicas de forma inteligible y me ahorras la investigación. Siempre da gusto leerte.

    • Bernat Tort

      Yoryie:

      ¡Noooooooooo!!!!!!  La idea no era ahorrar investigación sino incitar y seducir a investigar más y mejor. Chiste aparte, mil gracias por el acostumbrado apoyo. Y sabes bien que el gusto (de leernos) es mutuo. un beso,BernatP.D.: Ya que le hice un plug a Josua te hago dos a ti (dos por eso del rango de amistad, jejeje.).  http://www.80grados.net/como-estas-bien/http://revistacruce.com/letras/orlando-cruz.html(Btw Josua, leete el segundo para tus investigaciones).

  • Gracias, Bernat! Muy ilustrativo!

    • Bernat Tort

      Josua:

      🙂  Ilustrar la ciencia. Jejeje… Parece una tarea inevitable dada la relación entre ciencia e ilustración, ¿no?  En cualquier caso la idea era propiciar la comprensión, más allá del mero conocimiento y tu adjetivo “ilustrativo” me dice que en algo se cumplió el cometido.Gracias por el cumplido. Un abrazo,BernatP.D: Perdona que no logré llegar a tu conferencia, pero hoy me llegó la versión de YouTube así es que te veré esta noche.  (Aprovecho y te hago un plug aquí para que no se nos olvide que la ciencia es muchas cosas y entre ellas también es género y sexualidad; un ingrediente discursivo importante en la constitución de ambos.)”Performance subversivo o Identidad estratégica: Contrapuntos entre Judith Butler y Paco Vidarte”

      • Bernat Tort

        Se supone que saliera el link.  Aquí va de nuevo:

  • Rafa el buk

    Un honor. Salud!

    • Bernat Tort

      Buk:

      La merecida dedicatoria es por los años de compartido amor por la ciencia, por la metaciencia, por la crítica posmoderna a la ciencia y por la crítica al mal uso de la ciencia por parte de algunos posmodernos locales.  Porque fuiste uno de los primeros amigos con quien puede hablar de física cuántica, del famoso gato, de las dos rendijas, de la complementeriedad, las relaciones de  indeterminación, la no-localidad, etc… Y sobre todo, que ya es mucho, por presentarme a Plotnitsky.  ¡Ahh…el maestro!  En fin, las razones sobran…y el honor ha sido mío.Bernat