Perjudicar al país lo llaman igualdad, cuando se niegan a impulsar el desarrollo económico , e implementar incentivos y proyectos beneficiosos sí no son compatibles con la estadidad.
No concibo ninguna gran literatura, ni ningún país que se respete a sí mismo, que su misión sea graduar en escuelas y universidades a ciudadanos que terminen hablando medias lenguas.
Salvador Tió puso el dedo en la llaga cuando advirtió hace 30 años: “Algo mucho más grave está ocurriendo Y yo me pregunto, ¿no será la degradación del sentimiento nacional una de las causas de esta hecatombe?”
Nadie se llame a engaño. La estadidad no es un derecho, es una concesión. La estadidad no es un asunto de derechos civiles, todo lo contrario, atenta contra ellos.