Refinada conjugación de elementos.
Carne.
Movimiento.
Metal.
Sonido.
Luego, sangre que salpica las mesas de los comensales aledaños. Y gritos. La histeria trabajando de prisa.
El joven sicario se fue como llegó. El detalle insólito.
Por algo las víctimas del cura lo contrataron. Su reputación. La garantía. El plus del asesinato como espectáculo público, justiciero, aleccionador. De película.
Es el mejor en toda la zona, les dijeron cuando gestionaban sus servicios. Corroborado. El mejor. Todo según solicitado. Nada más pagar lo adeudado y ya. A saborear la intensa satisfacción de pasarse, por fin, al bando de los verdugos.
