Costura y escritura: La bendición de Rosalía, novela de Marithelma Costa
Para Marta Aponte Alsina, La bendición de Rosalía es un libro hecho de ausencias que insisten en quedarse. La novelista Marithelma Costa recompone la historia…
Para Marta Aponte Alsina, La bendición de Rosalía es un libro hecho de ausencias que insisten en quedarse. La novelista Marithelma Costa recompone la historia…
Levantó las hojas, los folletos, y los metió en la bolsa rosa que estaba a un lado de Isabel. Recogió el abrigo y la observó. Al ver que abría los ojos, estrechó la mano y la ayudó a levantarse. Se puso de pie y soltó aquella palma que había acudido en su ayuda.
El día antes de morirme hice un repaso breve de mis relaciones profesionales. Llevaba veintisiete años como profesor en una universidad R1.
Esas dos palabras retumbaron en su pecho, mientras un olor putrefacto penetraba por las rendijas de la ventana. Había empezado la segunda pandemia del siglo XXI.
Él ya no era el mismo, el país había cambiado. Hacía tiempo que no sentía en carne propia las vicisitudes del lugar que en su momento había considerado su patria y que ahora era nada, excepto un sitio para visitar de vez en cuando.
Él escuchó mi último pensamiento antes de ser devorado por una Esperanza, que así nombró el Gobierno a la pandemia final. Cada vez somos menos. Tampoco escuchan nuestras voces interiores. Deambulamos sobre la piel de los muertos-vivientes.
Sin dilación, el padre aprieta el botón de la raqueta eléctrica y el mosquito se achicharra. Crepita. Y una minúscula llama abraza el cuerpo del insecto, que parece bailotear al son de la electricidad.
Una sonrisa brotó en sus labios finos. Leve pero suficiente para ella. / Palpable excitación. / Entonces, cogieron sus cosas y salieron a quemar la ciudad.
Desgarrador microcuento en el que los personajes relatan, según su parecer, le sucedió a la víctima, Cristal, una niña quemada.
Por algo las víctimas del cura lo contrataron. Su reputación. La garantía. El plus del asesinato como espectáculo público, justiciero, aleccionador. De película.
Hamilton "regresa". Dice que los puertorriqueños han podido disfrutar plenamente la obra sin el inconveniente de lucir subversivos o tener que comprometerse y que es vergonzoso que EEUU mantenga una colonia.
La solución siempre estuvo al toque de un botón. Sencillo, como siempre. Qué locura la de ofuscarse ante los problemas, de ahogarse en un vasito de agua.
La Junta de Supervisión Fiscal emitió una declaración rechazando la asignación presupuestaria para la UPR sometida el viernes pasado por la administración del Gobernador Pedro Rosselló y ordenó el cierre de todos los recintos del sistema UPR a fines del semestre en curso.
Esa noche, contrario a lo que yo esperaba, papi llegó temprano a casa. Llegó sobrio y pensativo. Y llegó con Ariel, que no tenía camisa y que estaba con los pantalones llenos de sangre y llorando y dormiloso y hablando sinsentidos. Mami acostó a Ariel en el sofá de la sala y yo escuché escondido cuando papi le contó que...
Noche tras noche, El Mostro jugaba y si cuarenta minutos permanecía en cancha igual tiempo recibía insultos variados. Bobolón, anormal, mongólico, cabrón, mamao, hijo de puta, feto recrecido y muchos más.