Bienestar
Ninguno de estos siete murió en el acto. Al contrario, fue un proceso lento y sufrido. Era lo ansiado. Elegancia y asepsia sin escatimar crueldad.…
Escritor e historiador. Posee un doctorado en historia de la UPR. Es autor de El Killer (2007), Los Ñeta (2011) y Hasta el Fondo (2016).
Ninguno de estos siete murió en el acto. Al contrario, fue un proceso lento y sufrido. Era lo ansiado. Elegancia y asepsia sin escatimar crueldad.…
Durante el encierro leí muchísimo. Para entretenerme y, de paso, tratar de entender cosas o desentender otras que es igualmente útil y divertido.
Canta y friega. Alivia tu dolor. Descarga tus penas. Asume esa gran y grasosa trastera como una bendición, como una tarea preciosa, como un lujo en tiempos de pandemia.
Sin dilación, el padre aprieta el botón de la raqueta eléctrica y el mosquito se achicharra. Crepita. Y una minúscula llama abraza el cuerpo del insecto, que parece bailotear al son de la electricidad.
Una sonrisa brotó en sus labios finos. Leve pero suficiente para ella. / Palpable excitación. / Entonces, cogieron sus cosas y salieron a quemar la ciudad.
Por algo las víctimas del cura lo contrataron. Su reputación. La garantía. El plus del asesinato como espectáculo público, justiciero, aleccionador. De película.
La solución siempre estuvo al toque de un botón. Sencillo, como siempre. Qué locura la de ofuscarse ante los problemas, de ahogarse en un vasito de agua.
Lo quisquilloso de este tipo de asunto es presenciar cómo un oficial gubernamental de su rango se dispara semejante maroma sin el mayor empacho ni consecuencia. Lo bueno de ser malo, dirían. Te paras frente a una cámara y sueltas lo que corresponda. Así.
Noche tras noche, El Mostro jugaba y si cuarenta minutos permanecía en cancha igual tiempo recibía insultos variados. Bobolón, anormal, mongólico, cabrón, mamao, hijo de puta, feto recrecido y muchos más.
Miro a mi niño y, como si estuviéramos conectados en pensamiento, también me mira sonriente. ¿Cuál te gusta más?, pregunto y él vuelve a señalar la grande. Lo sabía, una vez escoge es difícil que varíe su opinión.
Y pensar que al principio fue un simple juego para matar el tiempo. Juego que pronto se convirtió en una oportunidad para sacar ventajas a la crisis provocada por el huracán.
En la política partidista del país cada cual va a por lo suyo, ese es el juego y nosotros —ciudadanos, electores, contribuyentes, espectadores— somos las fichas a mover según convenga.
Cualquier otra palabra sobraría en esta tierna historia sobre las flaquezas humanas. La carne manda, inapelable, y yo me dejo ir, por ella, con ella, por lácteas vías.
Si habremos de ser un objeto, entonces que sea únicamente de nuestra sexualidad libre y fervorosa y que esa sea nuestra impostura ante aquellos que quieren imponernos sus principios normativos.
Un sábado recibí una llamada suya. El libro ya estaba publicado y había sido presentado en La Tertulia. Yo estaba en la plaza de Santurce cerveza en mano. Nada más contestar me preguntó: ¿Killer, viste el periódico?
[dropcap]L[/dropcap]a animadora agarró el micrófono y con gran entusiasmo preguntó: —¡¿Quién es ese que se escucha?! La respuesta vino enseguida. —¡Es el pueblo en pie de lucha! Ella, sonriente, no…
Renata y Lapo quedan sentados en la cama. Se miran. Están agitados y aturdidos. Saben que la alarma solo se activa cuando los sensores, ubicados alrededor de la cabaña, captan movimiento.