Que suene la calle: Plena, negritud y frontera
La plena no nació para adornar vitrinas ni para servir de banda sonora al patriotismo domesticado. Surgió, más bien, entre los estertores del cañaveral, el…
La plena no nació para adornar vitrinas ni para servir de banda sonora al patriotismo domesticado. Surgió, más bien, entre los estertores del cañaveral, el…
En Casa Silvana, desde el pasado 12 de octubre, no hay espacio para los débiles de espíritu. Edward A. Santiago Fernández exhibe "Egún: lo espiritual a través de lo onírico", una exposición que no permite miradas superficiales. Aquí no hallarás paisajes tropicales ni celebraciones banales. Es un viaje profundo a la identidad afropuertorriqueña, cuir y no binaria, donde los ancestros reclaman su lugar entre los vivos. Santiago, curtido en los rincones de la UPR y las galerías de Río Piedras, no ofrece un consuelo, sino un combate. Sus obras, cargadas de símbolos yoruba, son un grito político, una resistencia que reta al espectador.
En un mundo donde la academia y su otro ceremonial confrontan, Dorothy Bell Ferrer expone las violencias que enfrenta como mujer negra. Rechaza ser reducida a su negritud en un ambiente industrial como la academia, donde deberes impuestos chocan con su identidad. Critica la expectativa de comportamiento y apariencia ligada a su raza, resistiéndose a ser una "negra académica". A través de experiencias personales, cuestiona la imposición de etiquetas y roles, revelando la complejidad de su identidad. Ferrer desafía la dicotomía entre ser negra y académica, abogando por una existencia que trascienda las limitaciones impuestas por ambos adjetivos.