El vaso está medio lleno, no medio vacío y la esperanza se multiplica, a pesar de todos los obstáculos, especialmente de aquellos que se concentran en sacar fuera de proporción todo lo negativo sin mirar el lado positivo de la moneda.
No creo que haya dejado espacio para la duda, «El Mediocre» se trata de una pieza de teatro político de gran calibre, pero para verla así hace falta romper con la vieja izquierda y convertirnos en espectadores emancipados.
Luchamos por un mundo opuesto al creado por el capital, las dictaduras y las intervenciones; y todas nuestras posiciones y actitudes deben responder a esa perspectiva.