Francia es otra vez socialista a pesar del miedo a lo extraño y de la herida histórica de la colonización del mundo árabe. A veces los espectros, deconstruidos, dejan que el evento del porvenir se cuele por alguna rendija nunca antes observada.
“Señor Guéant, desde el fondo de su abismo usted declara, sin remordimiento ni lamento, que no todas las civilizaciones se valen. Que algunas serían más avanzadas o superiores que otras. No, señor Guéant, eso no tiene sentido».