Nunca deja de chocarme cuan inaccesibles quedan entre sí Miramar, Puerta de Tierra y el Condado. Son tres de los grandes bolsillos urbanos para peatones, pero es casi imposible caminar de Miramar a Puerta de Tierra, o de Puerta de Tierra al Condado.
Tan extranjera y extraña es nuestra perspectiva actual como aquella otra del extranjero del pasado. Nuestra mirada también tiene que instalarse ante un paisaje ajeno.
Hace un tiempo me propuse iniciar una lectura de San Juan desde la perspectiva del caminante. Aunque no nos percatemos de ello, las ciudades se leen. Se leen y se escriben como un texto con códigos propios.