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La manoseada y útil metáfora del pájaro y las dos alas


cuba-y-puerto-ricoSi Puerto Rico es ala de algún pájaro, la otra ala tiene que ser por obligación la República Dominicana, tanto en lo que a procesos históricos se refiere, como a mentalidades, expresiones culturales y bloques políticos en los que han estado insertos a lo largo de muchos siglos. Desde la época de la conquista, Santo Domingo y Puerto fueron socios y se miraron entre sí. La razón de ser de la conquista de Cuba, en cambio, apuntó desde un primer momento hacia México y nunca miró al este.

Mermada la población indígena y agotado el oro, Santo Domingo y Puerto Rico empobrecieron y quedaron al margen de las principales rutas comerciales. Cuba, por su parte, era parada obligada de las caravanas mercantiles que transportaban a Europa las riquezas de México y Perú. Fue también la colonia consentida de la metrópoli en términos estratégicos y el epicentro del monopolio español del tabaco, principal generador de ingresos para la corona después de los metales preciosos. Humbolt dice en su memoria del viaje a la isla de Cuba a principios del siglo XIX, que La Habana no tenía nada que envidiar a las grandes ciudades europeas.

Si alguna tangencia encontramos entre Cuba y Puerto Rico es que ninguna de las dos se independizó cuando lo hizo el resto de las colonias de España en América. En un ejercicio contrafactual, estaría por verse si Santo Domingo no habría corrido la misma suerte a no haber sido por la cercanía de la Revolución Haitiana y sus implicaciones sobre un territorio insular compartido, que todavía hoy es problemático.

El caso es que donde único podemos hallar algunos puntos comunes es en el hecho de que Cuba y Puerto Rico permanecieron como las únicas colonias de España en América en el siglo XIX. Pero ni siquiera el trato recibido por la metrópoli era el mismo. Un ejemplo temprano es la Real Cédula de Gracias de 1815, que en su preámbulo establece de manera explícita que es una recompensa a la lealtad de los puertorriqueños y un mensaje a los cubanos y a las colonias insurrectas de lo que podrían recibir de España si se portaban un poco mejor. Unos años después, en 1868, en Puerto Rico fracasaba la débil intentona de Lares, mientras en Cuba iniciaba una Guerra de 10 años. Al tiempo que muchos cubanos peleaban en esa guerra, los politiquetes puertorriqueños, esos que la historiografía ha convertido en próceres, lloraban en las Cortes españolas, igual que lloran los de hoy en el Congreso de Estados Unidos.

En 1895 los cubanos emprendieron otra revolución armada en busca de su independencia. Los puertorriqueños en tanto babeaban por un estatuto autonómico, a través de lo que buena parte de la historiografía local llama con orgullo la “vía reformista”.

Estados Unidos metió sus tentáculos en la guerra entre Cuba y España y en pocos meses, la metrópoli europea tuvo que reconocer su fracaso y firmar un tratado de paz. De nuevo, en el acuerdo diplomático la situación de Puerto Rico fue muy distinta a la de Cuba. Asimismo lo fueron sus respectivas historias a partir del parteaguas de 1898. Sin entrar en los problemas políticos que tuvieron que enfrentar los cubanos en los primeros años del siglo XX, como lo referente a la enmienda Platt o la protección del Tío Sam a la dictadura, Cuba se enriquecía, La Habana brillaba, sus cabarets tenían reconocimiento mundial y era escenario de una gran actividad turística. Puerto Rico languidecía. La industria azucarera en manos ausentistas lo controlaba todo y las ganancias se exportaban.

Para mediados del Siglo XX, Puerto Rico vuelve a recurrir a su apreciada vía reformista, a la negociación desigual, al posibilismo, en busca de algunos cambios. Cuba enfrentó y derrotó a la dictadura y su socio del norte con otra guerra, su opción volvió a ser la revolución armada.

En Puerto Rico también hubo una revolución armada, pero hasta la izquierda más nacionalista la invisibiliza. Prefieren ir a darse golpes de pecho a Lares, un movimiento en contra de una antigua metrópoli, cuyas repercusiones hoy son inofensivas, como el indio muerto al que podemos idealizar y reinventar porque no revisten peligro alguno. Sin embargo, poco se menciona o estudia la Revolución de Jayuya y sus ramificaciones en ataques armados a La Fortaleza, el Congreso, etc. El dogmatismo independentista puede reivindicar a Albizu y cantar los poemas de Corretjer, pero poco más. Prefieren declarar “padre de la patria” a Betances -un romántico francés nacido en un Puerto Rico que abandonó siendo niño y donde pasó una ínfima fracción de su vida-, que reunirse el 30 de octubre en Jayuya y celebrar la gesta de Blanca Canales, a quien no se me ocurriría nombrar madre de nada, ni siquiera por oposición, pero sí heroína, independentista paradigmática o algo por el estilo.

Cuba se decantó por una república comunista; Puerto Rico por una colonia maquillada. En época de la Guerra Fría, Estados Unidos intentó convertir a Puerto Rico en su vitrina hacia América Latina, y a Cuba en el villano, el gran traidor en quien el tío Sam procuró encarnar al bárbaro de América, al terror del continente.

Ante la reciente flexibilización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba anda todo el mundo repitiendo los versos de Lola Rodríguez de Tió: Cuba y Puerto Rico son/ de un pájaro las dos alas. Y todos quieren ir a Cuba, y todos quieren hacer negocios en Cuba y grabar videos musicales y especiales de Navidad. Muchos de esos miraron para otro lado cuando el ala conservadora del exilio cubano asesinó a Carlos Muñiz Varela, y le siguen dando la espalda a los reclamos de justicia de ese y otros casos. Para eso no recuerdan verso alguno.

Desde luego, ignoran o callan que la autora de los versos tan mentados fue desterrada de Puerto Rico en 1887, año de los terribles compontes. Como consecuencia llegó a Cuba. En 1892 viajó a Nueva York y militó en el Partido Revolucionario Cubano. En 1899 regresó y se radicó en Cuba, donde murió en 1924. Si tomamos en cuenta la biografía de la poeta, entendemos que para ella Cuba y Puerto Rico “compartieran un mismo corazón”. Ese corazón era el suyo, esa ave era ella, dividida, con un ala aquí y otra allá. Mucha gente repite -fuera de ese contexto, por cierto- los primeros versos (Cuba y Puerto Rico son/ de un pájaro las dos alas). Pocos conocen el resto de la estrofa (reciben flores o balas/ sobre un mismo corazón).

La ignorancia rampante y la demagogia capitalista convierten los versos de Lola Rodríguez de Tió en un slogan publicitario más. Con ello traicionan el corazón dividido de la poeta, las cuitas de su destierro, sus posturas independentistas y el valor de no amedrentarse en un mundo de hombres.

Todo esto se da en medio de la falsa ilusión de que el Puerto Rico en quiebra política y moral puede ir a colonizar a Cuba con sus inversiones y que con esas inversiones Cuba puede salvar a Puerto Rico. Esos son unos pocos, los que controlan el dinero y producen especiales de Navidad. Pero también están los turistas que quieren constatar que aquí vivimos mejor, que regresan muertos de la pena porque allá no hay ni jabón y La Habana, ¡tan hermosa y glamorosa que fue!, está en ruinas, da lástima. Van con la visión de National Geographic, en busca de ese “otro” exótico que valida su necesidad de sentirse civilizado.

¿Y República Dominicana? Bien Gracias. Nos asusta hermanarnos a ella. El turismo se encierra en los “all inclusive”, nada de pasear por el malecón o visitar la Catedral Primada de América. Bailamos más merengue que salsa y conocemos mejor a Juan Luis Guerra que a los Van Van, Omara Portuondo o Isaac Delgado. Buena parte de los productos agrícolas que consumimos, incluidos los plátanos, vienen de Dominicana. De Cuba, hasta el momento no se me ocurre alguna importación significativa. Los prejuicios, la xenofobia, el aire de superioridad alimentado por la “colonia feliz” y, sobre todo, el discurso historiográfico que insiste en una puertorriqueñidad que se manifiesta y florece en el Siglo XIX, le dan la espalda a las coincidencias con Dominicana y a la cercanía de sus procesos históricos. No hay pájaro ni alas, ni poesía. Solo hay pánico a la comparación y a la posibilidad de parecernos demasiado.

  • MerryMelody

    Es bueno mencionar que Lola De Tio, Tenia Ascendencia Dominicana…Para mas cercania.

  • José F. González Pabón

    Siento mucho la partida de la profesora, Dra. Laura Nater. Este escrito reciente nos deja con pensamientos para explorar significados alternativos a discursos dominantes. Es parte de su legado.

  • Wilbury

    Excelente artículos! Maravilloso. Yo que llevo diez años viviendo en Puerto Ricoseguía buscando esa “similitud” con Cuba que tanto se pregona con el eslogan de LA dos alas, y diez años después, me doy cuenta que LA búsqueda es en vano. Claro, las similitudes son porque ni modo, somos caribeños, algo parecido debemos tener, pero todo esto es muy cierto. De hecho, encuentro más similitud con República Dominicana. Por lo menos yo, que soy de Santiago, siento que LA zona oriental de mi país comparte hasta el cantaíto del acento. LA Habana no, La Habana me recuerda a París, pero un París pos guerra, con ganas de emerger pero sin posibilidad, como si pesaran mas los años de miseria que las ganas de vivir. Gracias por atreverte a decir esto, me pesaba mucho el verso.

  • Luis Rivera Pagán

    Muy lamentable la muerte de esta estimada y respetable colega.

    • Corsican Pride

      Pensar de esa forma es ser estrecho de pensamiento. Rodriguez de Tio escribió su poema dentro de un contexto político especifico segun su apreciacion en ese momento. No hay conflicto con la historia si esta se conoce. Esto es para Altair Vega

  • Altair Vega

    De modo que hay que borrar el poema de Lola Rodríguez de Tió de la historia. Eso nos faltaba ahora, que estos chiquillos, porque alcanzaron un grado universitario, quieran desafiar a los próceres e ilustres de esta tierra. Para hacer un análisis de la economía entre PR y RD no hay que tomar prestada la seriedad y emotividad de los que nos precedieron. Hay que tener recato y respeto, por Dios.

    • MerryMelody

      Lola tenia Familia Dominicana, su papa lo era, su papa era Dominicano.

  • sendocomún

    Cuando alguien entra a mi alma y me hace ver y romper los cliche….solo puedo decir “Gracias…Laura!!

  • Luis A. Morales Rosado

    Gracias por articular lo que llevo pensando hace tiempo. Yo me identifico más con la República Dominicana que con Cuba. Cuando estuve en Cuba, la única cuidad que encontré parecida a PR fue Santiago, que parece hermana gemela de Ponce.
    El paisaje dominicano es más parecido al de PR que el cubano. No en balde la república está ahí al lado y Cuba a casi mil kilómetros…

    • Wilbury

      Exacto, así me pasa a mí. Solo encontré a Ponce parecida a alguna ciudad de Otiente. Siempre me decían que San Juan que se parecía a La Habana, y Nada que ver. De hecho, en character, nosotros nos parecemos mas a los Dominicana que a los puertorriqueños. Por lo menosbyo, que soy de Santiago, pienso que el Otiente se da mucho aire con Rep. Dominicana.

  • Jimmy Seale Collazo

    Diatre, Laura, ¡qué fino el escrito, y qué revolcao has dejado el gallinero! La lectura fue refrescante en grado sumo, absolutamente una joya de este género que logra decir tanto, en tan poco espacio, tan claramente… ¡y picar a tanta gente! Te felicito doblemente…

    Y ciertamente, espero que todo el mundo que leyó esto haya leído también, o escuchado de cuerpo presente, lo que dijo Mayra Santos. Y que la falta de comentarios allá sea porque le están dando cabeza a lo que ella plantea.

  • Gerardo Torres

    Como no me gusta el merengue, ni el son, ni la bachata, ni la salsa, solo oigo música jíbara por la madrugada con mi café coladito, y luego un bolero por aquí y mucho Brahms, y no detesto a los haitianos ni digo que los negros son otros, ni me siento inferior a nadie (eso sí, he visto montones de alcahuetes cubanos y dominicanos que le sirven a sus jefes sin protestar y que aquí votan o PPD o PNP, y eso asusta y los delata, “se le nota la costura”), ni pienso que los puertorriqueños son otros o que el discurso sobre su colonización no me incluye (aunque, al igual que los de miles de jíbaros, mis antepasados eran colonizadores españoles cuando llegaron aquí y recibieron sus cédulas de gracia y adquirieron las tierras donde nació la prole jíbara y ese fenómeno, evitado por michos intelectuales de la academia), pues no entiendo todo este (em) borujo, fuera del que hay que destronar, y con razón, los mitos e historias redecoradas sobre los próceres y los proceros que los trepan en altares a la patria sin matria. (para los estudiosos de la política puertorriqueña, un dato muy revelador: este ensayo ha traído mucha discusión y foristas; el de Santos Febres en esta misma edición, con su “yo acuso”, ni un solo comentario.

  • Américo Vega

    Estoy de acuerdo en que el poema de Lola Rodríguez de Tió está siendo prostituida por gente que lleva años criticando el gobierno de Cuba y creerse que viven en “las papas” porque la bandera que manda aquí tiene 50 estrellas. Y mejor no lo pudiste haber dicho: “No hay pájaro ni alas, ni poesía. Solo hay pánico a la comparación y a la posibilidad de parecernos demasiado”. Pero no hace falta distanciarnos de Cuba para acercanos a República Dominicana. Además que no veo mayor similitud entre Puerto Rico con Rep. Dom. que con Cuba. Nosotros no tenemos historias como las de las hermanas Mirabal ni ellos el sentido de inferioridad del puertorriqueño. Lo que sí nos une es que somos caribeños y latinoamericanos, compartimos la misma lengua impuesta por el tirano de nuestra primera colonización. Y eso, amiga, no solo nos hacemos la otra ala de Rep. Dom. y de cuba, sino de todos los países latinoamericos.

  • Bruno Morris – Kleinholtzer

    Laura ,Laura mijita hace años que la postura de ustedes los que a lo ultimo votan popular, saben que eso de KUMBAYA MY LORD se acabo ,billete sobre billete ,no hay joyete que se sujete.

  • Rita Cotto

    Laura nos ofrece una perspectiva no solo refrescante y divergente sino contestataria de discursos que con el tiempo se han transformado por algunos en mitos y/o verdades incuestionables. Vemos como muchos comentarios revelan reacciones de indignación, censura moralista e intentos de desacreditación de la autora. Observamos una inclinación a cerrar el paso a otras perspectivas y a persistir en las visiones dominantes construidas para sostener las caracterizaciones heroicas de, por ejemplo, Betances. Yo le doy la más amplia bienvenida a este desmontaje cuestionador de vacas sagradas y me doy cuenta que comparto el enfoque y contenido ofrecido por la autora, la cual se ha arrojado con singular determinación a sembrar la duda y traer a colación un concierto bien cuidado de crítica histórica y cultural. Gracias Laura.

  • Federico Cintrón Fiallo

    Este paupérrimo desahogo de Laura parece pertenecer a la zaga de los detractores de Betances y de las figuras dignas que reconoce el independentismo. De reflexivo nada, de histórico nada, de argumentos dignos de discutirse nada, entonces, ¿qué aporta este artículo? Nada…

  • ManuelDomenech

    Es una lástima que no puedo incluir en esta discusión una foto reciente de los dominicanos residentes en Puerto Rico que quieren nuestra estadidad, no la de ellos. Por cierto en eso se parecen a nosotros, que pidieron la estadidad después de ser república y EUA ni caso les hizo. “El presidente Grant hizo de la estadidad para la República Dominicana uno de los asuntos centrales de su administración. Varios factores explican esta dinámica. Por un lado, sectores comerciales interesaban explotar los recursos naturales del potencial nuevo estado. Otros ambicionaban las ventajas militares en el área del Caribe. El propio presidente Grant visualizaba en la estadidad dominicana una solución para las relaciones raciales en los Estados Unidos, contemplando que miles de estadounidenses negros se mudarían a residir en el Caribe. Por su parte, el liderato dominicano favorable a la estadidad veía en la misma una solución a sus conflictos con el vecino Haití. No obstante los esfuerzos del presidente Grant, el tratado de anexión de la República Dominicana fue derrotado en el Senado, 28 votos a favor contra 28 en contra.” http://elfilodelamoneda.blogspot.com/2011/12/los-estados-51.html

    • Laura

      También hay una tendencia mayoritariamente estadista en los exilios cubano y venezolano en PR, y de otros grupos inmigrantes de América Latina. Pero. nada de eso tiene que ver con el artículo. Saludos, Laura

    • MerryMelody

      Puerto Rico, nunca estuvo tan cerca de ser Estados….nunca lo ha estado….jajajaj y fue derrotada por un amigo de Dominicana, Summer Wells.

  • Pablo Martínez Archilla

    Llamar a Betances “un romántico francés nacido en un Puerto Rico que abandonó siendo niño y donde pasó una ínfima fracción de su vida” es un insulto gratuito inmerecido. La autora debe repasar el por qué del exilio de Betances y su lucha por muestra independencia y la de Cuba. Y verá que no hay nada de romántico, muy poco de francés y mucho de antillano.
    PMA

  • Laura Náter

    Agradezco todos los comentarios y aprovecho para aclarar que no pretendo opacar, disminuir ni criticar la figura de Betances. Lo que sí critico es el patriarcado, desde el mismo concepto de “patria”, tierra del padre, que en consecuencia, necesita identificar, eso, un padre. Eso lo ha hecho, mayormente la historiografía, no Betances. En resumen, lo que crítico es la forma en que algunos discursos han presentado a Betances desde una visión patriarcal y una obsoleta historia de próceres”.

  • Alejandro Carpio

    Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas. Sí: las del pájaro loco.

    El artículo es muy poético y quizás por eso sea injusto pedirle consecuencia, pero resulta que no da evidencia de su mayor premisa. La autora establece (correctamente, creo) que ignorar las “coincidencias históricas” entre Dominicana y Puerto Rico puede llevar a (o ser resultado de) la xenofobia y el prejuicio, pero no comenta ninguna de esas “coincidencias históricas”. Esto es muy grave.

    ¿El artículo es parte de una serie? Pregunto honestamente porque me gustaría enterarme de cómo esas “coincidencias históricas” hacen que, de alguna manera, PR esté más cerca cultural y mentalmente (como dice la autora) a Dominicana que a Cuba. ¿Se refiere a la dictadura de Trujillo o a la Guerra Civil o la ocupación militar yanqui? ¿Se refiere a la disparidad en la distribución de riqueza? ¿Se refiere al mangú o al merengue? Otra buena pregunta sería: ¿para qué hay que calibrar nuestro nivel de cercanía con uno y otro?

    De no ser parte de una serie, es posible leer el artículo (aunque poético y entretenido) como una ristra de ataques poco “útiles”, para usar el término que aparece en el título (y que la autora tampoco explica: ¿cuál es la utilidad de manosear el verso de Lola Rodríguez de Tio?).

    ¿Qué tiene que ver la muerte de Muñiz Varela con las “coincidencias históricas” entre RD y PR?
    ¿Ir a un all-inclusive nos hermana con los dominicanos? ¿O el hecho de que bailamos más merengue que son nos distancia de los cubanos?
    ¿La gente repite lo de las “dos alas” por demagogia capitalista?
    ¿Betances era francés y el Grito de Lares es una hipocresía? ¿En serio?

    Los pájaros tienen dos alas, izquierda y derecha. Y sí, el Caribe es un pájaro con otros órganos, como escribe Edgardo. Tratar de reivindicar o “dirigir la mirada” hacia un órgano, para de alguna forma desplazar otro a segundo plano es, y lo digo con tristeza, xenofóbico, prejuiciado y demagógico. No hay que desentrañarnos de nuestros hermanos cubanos para abrazar a nuestros hermanos dominicanos.

  • H. Flax

    La metáfora de que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas es una mala metáfora. Las buenas metáforas repetan el aspecto de la comparación que se basa en la realidad. Si un pájaro tuviese un ala diez veces mayor que la otra no podría volar, a lo máximo volaría en un círculo. Aunque, desde otro punto de vista, ¿no es eso lo que hace el pájaro metáfórico de Lola Rodríguez de Tió?

  • Grace Vargas

    Buen escrito reflexivo. aunque no coincido del todo con sus argumentos. A veces intentamos reslatar un aspecto opacando a otros, estilo que puede resultar llamativo, pero no necesariamente certero. Porqué opacar la figura de Betances para resaltar otras ?; creo que no es necesario.

    Cada momento histórico tiene sus respectivas figuras y sucesos relevantes y no comparables entre sí.
    Y le recuerdo que muchos independentistas recordamos ambos sucesos históricos: Lares y Jayuya.

    Por otro lado, si bien es cierto el punto que trae sobre la comercialización en el dizque acercamiento por parte de PR a Cuba, no menos cierto es que dicho acercamiento se da como resultado de nuestro coloniaje gringo y como resultado directo de un cuestionable acercamiento de EEUU a Cuba, algo que la autora no menciona.

    Acercamiento cuestionable, pues los estadounidenses han votado, tanto en el Congreso como en la ONU, a favor de la continuidad del bloqueo a Cuba y en contra de la devolución de los terrenos en los que se ubica la base de tortura gringa: Guantánamo.

    Es evidente que la dizque apertura de EEUU a Cuba es un fiasco, pues no pretende en ningún momento respetar la soberanía cubana; es decir, EEUU con Cuba simplemente ha cambiado su táctica, mas no su objetivo.
    Y en torno a que muchos boricuas no quieran ver cuán hermanados estamos con los dominicanos, puede que sea cierto. Por eso la figura de Betances es importante, pues nos hizo entender a muchos la importancia de reconocernos como antillanos.

  • Thomas Jimmy Rosario Martínez

    Excelente. Hay muchos mitos que repetimos como verdades. Cuando vamos al fundamento, solo hay un globo que se desinfla porque tiene aire y no sustancia. Hay que rectificar la historia y aportar nuevas visiones. Siempre habrá quien no quiera aceptar la perspectiva, pero es parte del inmovilismo que nos tiene en tres tribus. Comoquiera, hay que atreverse. Laura lo hace en este escrito. Y la repetición de algunos aspectos de su contenido, como aduce un comentarista, no es falta de originalidad, sino compartir la sensación de que la verdad no se ha escuchado ni se ha internalizado y hay que seguir defendiéndola por quienes la creen. Al principio las nuevas ideas nos parecen inverosímiles, luego son las regentes.

  • Luis

    Puedo entender que la compa le meta mano al follón que se ha creado con las conversaciones entre Cuba y USA, no hay problema. Lo que se me hace más difícil es el ataque innecesario a Betances (y creame Betances no necesita que yo o nadie lo defienda) y la guasa que los independentista va más a Lares que Jayuya y hacer de eso un gran descubrimiento. Creo que para algunos escribir algo hoy en día tiene que usar el “shock” para hacerlo quizás más interesante. Desconozco si la compa va a Jayuya o Naranjito, Mayaguez, Peñuelas, Utuado, etc el día 30 de octubre, bueno escribir siempre es más fácil…

  • Lissette

    Gracias, Laura, por la lucidez de estas palabras. Gracias por el espejo, por la poesía rota –pero poesía– y por la insobornable vocación a la crítica sin coartadas. Gracias. Nos hace tanta falta esta voz, esa mirada, esa razón.

    • Edgardo Diaz Diaz

      Que Lola Rodríguez de Tió acuñara la metáfora de Cuba y Puerto Rico no significa que ella implicara la exclusión demás
      naciones del Caribe español de la metáfora. De hecho, da pie a sugerir que el pájaro no se compone de alas (que son las extremidades anatómicas), sino del cuerpo en sí donde se encuentran los órganos vitales, especialmente el corazón.
      Visto así, la isla de la Española eternamente convulsionada nos ofrece los elementos básicos del espíritu afro-caribeño; los que durante siglos han revitalizado con sus ritmos y sistemas de creencias las identidades afrocaribeñas de Cuba, Puerto Rico, y todo el ámbito geográfico más allá del Caribe, que incluye partes de Mexico, la America Central y la costa norteamericana del Golfo de México. Todo comenzó, mis amigos, gracias a la
      explosión Haitiana.

      Cuba y Puerto Rico son
      de un pájaros las dos alas,
      siendo nuestro corazón Haití
      con República Dominicana.

      Estoy de acuerdo en que debemos valorar los aportes de la gesta jayuyana, pero discrepo profundamente de la postura en
      menoscabar la gesta de tantos miles de puertorriqueños que lucharon y ofrecieron su sangre desde Puerto Rico, desde Nueva York, desde Nueva Órleans y desde Paris y otras partes a la Independencia de Cuba y Puerto Rico.

      • Dr. Héctor O. Rivera

        Lo primero, respetar el derecho a la expresión, esto incluye todo aquello en que no se este de acuerdo. El analisis historico se tiene que realizar dentro del marco económico-político de la época en que ocurren los sucesos, analizarlos desde la pespectiva actual es un grave error. La base de ese ánalisis tiene que descansar en las realidades económicas del momento en que se sucedieron los hechos. La raza humana , que todavía es depredadora, vá escribiendo su historia la cuál es un resumén, casi absoluto, de esta conducta con singulares excepciones. Todo lo patriótico, la creatividad cultural y la mística; incluso las costumbres y hasta las leyes son creaciones de los seres humanos ajustadas a la actividad económica prevaleciente del momento y determinan el por qué se producen las luchas, la explotación, las guerras, las revoluciones, etc. que no son más que intentos de cambios de relaciones de poder donde unos someten a la explotación a otros. Lo que dá la apariencia de tanta diversidad y complejidad es la tendencia de el ser humano a nomimar y clasificar cada evento. Lo que para unos es un bandido, para otros es un heroe. La historia la escribe el que esta en el bando de los ganadores. Es un buen ejercicio de honestidad ” ponerse en los zapatos del contrario” cada vez que se pretenda hacer un análisis. Señalando excepciones, señalo a el Dr. Betances, “El Antillano”, antilllano no solo por sus ideas y acciones, si no porque sus progenitores eran de la hermana Republica Dominicana y de nuestra bella isla de P.R.. Betances esta entre los grandes ideologos libertarios de Amercica y entre ellos con un sentido de libertad más amplio que los demás. Luchó no solo por la soberanía nacional, tambien hizo lo que muchos no hicieron, fué un libertador de eslavos, tomó las armas, apoyó la lucha libertadora en todas las antillas, sufrió exilio, abandonó sus condición privilegiada, contribuyó de su propio pecunio, fué inspiración para Martí. En aquella época muchos de los grandes libertadores creian en la patria soberana pero no creian en la plena libertad del ser humano, defendian la esclavitud. Todo esto se explica por lo que describí a principio, las bases economicas del momento son determinantes en la ideología prevaleciente de ese presente histórico.