Nuestro gobierno no es simplemente una kakistocracia (el gobierno de los peores), sino que está integrado por bandas de delincuentes de cuello blanco, mafias que cobran rentas y sobornos y dispensan contratos como recompensa a sus secuaces.
A dos semanas de los movimientos sísmicos que afectaron al país la información y plan gubernamental no fluye más allá de exiguas visitas al sur que luego son repetidas en altavoces en los refugios y registradas en despliegues mediáticos exagerados.