
Isaiah Bowman, llegó a San Juan en el vapor Coamo el 10 de abril de 1939.
Esta es una colaboración entre 80 grados y la Academia Puertorriqueña de la Historia en un afán compartido de estimular el debate plural y crítico sobre los procesos que constituyen nuestra historia.
La Comisión Presidencial sobre una Universidad Inter-Americana en Puerto Rico (The President´s Commission on an Inter-American University in Puerto Rico), según su título oficial, nombrada por el presidente Franklin Delano Roosevelt y presidida por el geógrafo Isaiah Bowman, llegó a San Juan en el vapor Coamo el 10 de abril de 1939, en medio de un ambiente de preparación para la guerra y de inminentes cambios políticos. Esta Comisión Presidencial nombrada por Roosevelt se conoció también como la Comisión Bowman, por el nombre del destacado académico que la presidió, quien era también para entonces presidente de la prestigiosa Universidad de Johns Hopkins.
Además de Bowman, geógrafo experto en América Latina, la Comisión la conformaban David L. Crawford, presidente de la Universidad de Hawái, Frank P. Graham, presidente de la Universidad de Carolina del Norte, Alvin S. Johnson, presidente del New School for Social Research de Nueva York, Thomas E. Benner, excanciller de la Universidad de Puerto Rico, Victor S. Clark, excomisionado de educación de Puerto Rico, Max Radin, destacado jurista e historiador del Derecho, Elbert D. Thomas, senador de Estados Unidos, Richard Pattee, profesor de la Universidad de Puerto Rico y funcionario del Departamento de Estado y el asistente técnico Reginal H. Fiedler. De estos, Elbert Thomas no visitó Puerto Rico, pero firmó el informe de la Comisión. Nunca antes había visitado a Puerto Rico una comisión de académicos de tan alto nivel.
Luego de su estancia en el país, la Comisión, según expresiones preliminares sobre sus recomendaciones, propuso la creación de una “Institución Interamericana de la Universidad de Puerto Rico” con varios componentes de investigación y estudios graduados que estaría vinculada a la Universidad de Puerto Rico, pero como una estructura separada. La Universidad, a su vez, sería reformada en su gobernanza añadiendo cinco miembros de nombramiento presidencial a la Junta de Síndicos para poder integrar este nueva estructura que tendría auspicio y financiamiento federal. Como si esto fuera poco, la “Institución Interamericana” sería gobernada por cinco miembros de nombramiento presidencial y no por la Junta de Síndicos. Esas recomendaciones fueron recogidas en mayor detalle en el informe final de la Comisión titulado “Report of the President’s Commission on an Inter-American University In Puerto Rico”.

La Torre todavía sin reloj (1939).
Ernest Gruening se atribuye la iniciativa para el nombramiento de la Comisión Bowman y el proyecto para una Universidad Panamericana en Puerto Rico. Este funcionario, de la mayor confianza del presidente Franklin Roosevelt, era simultáneamente el director de la División de Territorios y Posesiones Insulares en el Departamento del Interior (1934-1939) y responsable de la Puerto Rico Reconstruction Administration (PRRA) que manejaba un enorme presupuesto, aunque ya no era su director desde 1937. Su acceso al presidente le había permitido minar la autoridad de su jefe Harold Ickes, con quien tenía un enconado conflicto provocado por diferencias en cuanto a la política hacia Puerto Rico.

El Secretario del Interior Harold Ickes y Ernest Gruening, director de la PRAA flanquean al gobernador Blanton Winship.
Gruening se había aliado fuertemente con el gobernador Blanton Winship y la Coalición, mientras favorecía la neutralización de Muñoz Marín y sus aliados en la burocracia de la PRRA y la represión del independentismo nacionalista. Aunque Gruening menciona que tenía el visto bueno de Harold Ickes para el nombramiento de una comisión de educadores, los promotores más entusiastas en Puerto Rico de la idea de una Universidad Panamericana fueron los políticos de la Coalición y el rector Juan B. Soto, de filiación Republicana.

La Comisión Bowman era parte de la política panamericanista promovida por el Secretario de Estado Cordell Hull (a la izquierda de Bowman) y el Subsecretario de Estado Sumner Welles (a la derecha).
La visita a Puerto Rico de la Comisión Bowman fue un evento que recibió amplia cobertura de prensa en Estados Unidos y Puerto Rico. El New York Times le otorgó gran importancia en sus informaciones sobre Puerto Rico. Hasta el New York Post reseñó el evento y publicó la lista de eminentes educadores que fueron enviados a la Isla. Los periódicos El Mundo y el Imparcial informaron sobre las actividades de la Comisión, particularmente el primero, que publicó un gran número de artículos, algunos extensos, y varios editoriales sobre el tema y lo siguió reseñando por varios meses después de terminada la visita. En 1940 y 1941, y hasta en años posteriores, siguieron apareciendo informaciones esporádicas sobre el proyecto de la Universidad Panamericana.
No tenemos los detalles sobre las consultas que llevó a cabo la Comisión Bowman durante su visita o las personas que depusieron ante ella. La Revista de Mujeres Graduadas de la Universidad de Puerto Rico menciona que recibió informes “de diversos sectores políticos y educativos”. No hemos podido encontrar esos informes o una explicación sobre la metodología que utilizó la Comisión para su “survey”. Sabemos que visitaron, en pleno, a la Escuela de Medicina Tropical, objeto de particular interés por considerarse un modelo.

Escuela de Medicina Tropical.
También que el profesor Max Radin visitó el Colegio de Derecho y dictó dos conferencias en los cursos de Wilson P. Colberg y Domingo Toledo Álamo. Suponemos que buena parte de su tiempo se dedicó a reuniones con funcionarios universitarios y políticos, ya que su recomendación de restructuración de la Junta de Síndicos requería legislación. Hasta hubo su dosis de chisme, ya que una fiesta hasta altas horas de la noche en el Hotel Condado, auspiciada por Alvin S. Johnson con tres de sus amigos de la facultad de Río Piedras, causó alguna controversia que llegó a la prensa.

El doctor Alvin S. Johnson, miembro de la Comisión Bowman.
Pero, el mayor “incidente” de la visita de la Comisión a San Juan fue el fuerte choque que tuvieron sus miembros con el liderato estudiantil el sábado 15 de abril en el Hotel Condado. Ese día, a la una de la tarde, una comisión de estudiantes universitarios le llevó personalmente a la Comisión Bowman un extenso memorial fijando su posición sobre el asunto de la Universidad Panamericana. Llama la atención que el contacto con los estudiantes se diera de esta manera aparentemente informal y no en una reunión programada para ese propósito. Quizás no había demasiado interés de parte de la administración universitaria porque se diera ese encuentro, que resultó ser un desencuentro.
La Comisión pidió hasta las cinco de la tarde para poder estudiar el documento estudiantil. A esa hora se reunieron en el hotel seis líderes estudiantiles con cinco miembros de la Comisión. Los estudiantes fueron Víctor Bosch, Luis Berríos, Luis G. García, Martín Avilés Bracero, Francisco Arraíza y Martín Almodóvar. Por la Comisión les recibieron Frank P. Graham, Isaiah Bowman, David L. Crawford, Thomas E. Benner y Max Radin. Es interesan que dos miembros con experiencia en Puerto Rico, Richard Pattee y Victor S. Clark, no estuvieron presentes. Solamente participó el excanciller Thomas Benner quien tenía experiencia previa con Puerto Rico. La reseña que publicó El Mundo el 17 de abril de esta reunión fue muy detallada, lo que sugiere que se dio en presencia de periodistas o que el diario tuvo como informante algún participante de la reunión.
Uno de los temas de la discusión, abordado en la primera parte del documento entregado por los estudiantes, fue la contradicción que existía entre las ideas del panamericanismo y la condición colonial de la isla. Según El Mundo los estudiantes plantearon que,
…como cuestión de principio, escasamente concuerdan las ideas del panamericanismo y la democracia con la existencia de una colonia. Y mucho menos concuerdan con que esa colonia, sea el pedestal y albergue de un alto y único centro cultural dedicado al panamericanismo, a la buena voluntad entre iguales y a la democracia.
Según el extenso reportaje de El Mundo,
Los universitarios recalcaron ante los educadores el hecho que mientras Puerto Rico no disfrutara de su plena libertad y soberanía, no existirían condiciones favorables de la Universidad Panamericana en nuestro país.
Los miembros de la Comisión objetaron en diversas ocasiones que se usara el término “colonia” para referirse a Puerto Rico y expresaron que, según su criterio, “no existía una colonia en Puerto Rico”. Como parte de este, según el diario, extenso intercambio, los educadores les explicaron a los estudiantes las razones de Washington para pensar en Puerto Rico como el punto ideal.
…el hecho de ser la isla un punto equidistante entre diversos países de la América hispana, el de existir aquí el bilingüismo, a las condiciones climatológicas y, sobre todo el hecho que Puerto Rico se encuentra “bajo el dominio de Estados Unidos”.
Las comillas son del reportaje de El Mundo, lo cual parece ser una cita directa de la expresión de alguno de los miembros de la Comisión. En nuestro juicio, indica más una fuerte discusión que una conversación distendida. En efecto, los educadores estadounidenses les preguntaron seguidamente a los estudiantes si preferían la Universidad Panamericana o la independencia de Puerto Rico, a lo que los estudiantes respondieron unánimemente que la independencia y que lo de la Universidad Panamericana era “un asunto accesorio y no fundamental”.
Fue este intercambio el que generó titulares de El Mundo y el New York Times. El largo titular de El Mundo sobre el encuentro fue: “Si Puerto Rico fuese independiente no se fundaría aquí universidad Panamericana, Así lo manifestó la comisión de educadores norteamericanos a los delegados universitarios quienes replicaron que optaban por la independencia”.
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El New York Times, por otra parte, se refirió a la reunión con los estudiantes bajo el siguiente titular: “University Barred to Free Puerto Rico, An American School Held to Hinge on United States Tie”, e informó lo siguiente sobre la reunión:
Were Puerto Rico independent the Government of the United States would not consider establishing a Pan-American university here. This is the substance of the opinion of President Roosevel´s Special Commission of a university in Puerto Rico given to representatives of the students´ council as reported by student members after a conference here.
El diario neoyorquino relató el 19 de abril que los estudiantes también habían dicho que preferían la independencia a la Universidad Panamericana.

El Teatro, recién inaugurado, fue escenario para importantes debates sobre la Universidad de Puerto Rico (1940).
Pero el encuentro no terminó con la discusión sobre el estatus político de Puerto Rico. Los educadores estadounidenses les hicieron una serie “abrumadora” de preguntas a los estudiantes y la conversación giró en torno de la situación interna de la Universidad. Según los estudiantes la Junta de Síndicos estaba “sujeta a los vaivenes de la política y que constituye una dictadura política”. Continuaron alegando que no existía libertad de cátedra: “…existe una ausencia de libertad de cátedra en la Universidad, ya que los maestros no pueden expresar sus puntos de vista contrarios al criterio de la mayoría de la Junta, sobre problemas de interés general”.
A la pregunta si los estudiantes se oponían a que viniesen profesores extranjeros a la Universidad de Puerto Rico, contestaron que “ellos creían que la cultura era universal y que no debería tener fronteras y que precisamente estaban deseando que vinieran a la Universidad profesores sabios que contribuyeran a depurar su cultura y les diesen verdadera orientación”.
Los miembros de la Comisión expresaron que ellos favorecían que los estudiantes tuvieran organizaciones y un periódico propio y que “habían estado ansiosos de que se les dijera la verdad” a lo que los estudiantes expresaron que “ellos habían creído decir la verdad”.
Al concluir la reunión los estudiantes dijeron estar complacidos “de la manera democrática en que se ha celebrado la conferencia y de la amplitud mental, finura y comprensión de los profesores”. A pesar de esta nota favorable, la reacción estudiantil a las expresiones políticas de la Comisión no concluiría con la reunión en el Hotel Condado, pero esta vez El Mundo no publicaría la información y sería El Imparcial quien reseñaría las nuevas expresiones menos conciliadoras de los estudiantes.
Junto con su extenso reportaje de la reunión en el Hotel Condado, El Mundo publicó en su totalidad el documento que los estudiantes le entregaron a la Comisión, al que el diario llama “Memorándum sometido por la Junta Suprema Estudiantil al Investigador Federal”. Ese documento alega favorecer el que se estableciera una Universidad Panamericana en Puerto Rico ya que “casi todas las condiciones necesarias para el establecimiento de una Universidad Panamericana existen en Puerto Rico”, pero hay una “condición adversa a la idea… esta condición adversa es de importancia fundamental y de una fuerte realidad que sobrepasa – tanto que casi anula—todas las condiciones favorables que hemos enumerado”. Esa es la condición política de la isla.
Creemos que no es favorable a una universidad, verdadera expositora del verdadero panamericanismo, el clima moral e intelectual que prevalece, y de por fuerza tiene que prevalecer, en una colonia, y más aún, de una de las potencias defensoras de la democracia y del panamericanismo… El ambiente colonial es venenoso y corruptor de la libertad y la integridad del espíritu humano…
Según el documento, el gobierno federal podría “crear la condición que le falta a Puerto Rico… poner término al sistema colonial en Puerto Rico, bien como país independiente, bien como estado de la Unión Norteamericana, y según lo decida la voluntad libre del pueblo de Puerto Rico”.

Autoridades universitarias y el liderato político de la Coalición junto al gobernador Winship.
Luego de esta parte inicial, el documento pasa a denunciar los problemas internos de la Universidad de Puerto Rico. Señala que la Junta de Síndicos es un cuerpo político y no académico y explica su composición. También alega que en ese cuerpo hay “una dictadura de un jefe político”. Quizás se referían a que el “Speaker” de la Cámara era miembro de la Junta de Síndicos, entre otros políticos coalicionistas. Denuncia los nombramientos de personas “sin méritos intelectuales” y la creación de cargos innecesarios, así como el establecimiento de una policía “degradante para la reputación del estudiantado”. Como en su reunión con los educadores estadounidenses, los estudiantes alegan que no existe la libertad de cátedra, lo cual ratifican con “manifestaciones claras y francas de nuestros verdaderos profesores”. Además que el clima universitario ha provocado la migración de buenos talentos en los últimos cuatro o cinco años.
El documento reclama que los estudiantes están desorientados y se lo achacan a que “el estudiantado ve, como regla general, en la mayoría de sus profesores una serie de medianías desorbitadas”. Abunda en este punto de la baja calidad del profesorado para concluir que, “…creemos que no puede establecerse y funcionar con éxito completo, esa Universidad Panamericana en un país que es colonia gobernada sin consentimiento”. Este extenso alegato lo firman los líderes estudiantiles de la Junta Suprema Estudiantil.[2]
Pero el asunto no concluyó con este documento y la reunión en el Hotel Condado. Las expresiones de los miembros de la Comisión provocaron que los estudiantes convocaran inmediatamente un Congreso Estudiantil Puertorriqueño, que se reunió el 17 de abril en el Salón de Actos del Ateneo Puertorriqueño. Según la información de primera plana de El Imparcial del día siguiente, bajo el titular “Asamblea Estudiantes Condena Panamericanismo Oficial”, ese día se reunieron gran número de delegados estudiantiles y de 17 escuelas superiores de Puerto Rico.
Vicente Géigel Polanco
La sesión de la mañana se inició con el discurso de Vicente Géigel Polanco, presidente del Ateneo, quien fue muy ovacionado. También pronunciaron discursos el Lic. Paniagua Serracante, el reverendo Domingo Marrero y los estudiantes Cuilán García, Yamil Galib, Avilés Bracero y Berríos. Para la sesión de la tarde ya había 130 delegados y se nombró una comisión para reclamar la independencia ante la Asamblea Legislativa.
El primer punto de una de las resoluciones que se aprobó leía: “Favorecer una Universidad Panamericana que no sea impuesta por el panamericanismo oficial de Estados Unidos”. Los otros puntos eran a favor de la enseñanza en español, denunciando la “mala situación y la explotación económica del país”, a favor de la independencia de Puerto Rico, por la excarcelación de los presos nacionalistas y para fijar el 23 de abril como la fecha conmemorativa contra la guerra imperialista. Otra resolución presentada por Carlos Carrera Benítez y Francisco Matos Paoli y aprobada por aclamación era más contundente. El segundo punto leía,
Declara que se opone al establecimiento de la referida Universidad Panamericana, institución al servicio del Panamericanismo Oficial, que no es la auténtica Universidad Panamericana propuesta y defendida en el memorial remitido por la Junta Suprema Estudiantil de la Universidad de Puerto Rico y respaldada por este Congreso, por considerar que dicha institución sería una base imperialista antidemocrática en nuestra América.
En la primera plana de El Imparcial aparece también el texto de un telegrama firmado por Luis A. Berríos, como presidente del Congreso Internacional de Estudiantes Puertorriqueños, dirigida al presidente Roosevelt donde se le pedía que: “Solicitamos de su elevado espíritu justicia impulsar legislación Congreso para reconocimiento inmediato soberanía e independencia de Puerto Rico como prueba buena fe suya prodemocracia y libertad en América”.
Los estudiantes, con la ayuda de los educadores estadounidenses, habían logrado instalar firmemente el asunto, aparentemente poco controversial, de la Universidad Panamericana, en la vorágine de la política puertorriqueña.
El rector, Juan B. Soto.
Dos días después de ese Congreso, el rector Juan B. Soto no pudo esconder su contrariedad con los estudiantes y su memorial.
Siempre he tratado a los estudiantes como hombres y no como a niños. Esto quiere decir que los considero responsables de sus actos. Si ellos llevan, con sus actos, la Universidad al éxito, de ellos será la gloria. Si, por el contrario, actúan en detrimento de su prestigio, la historia los enjuiciará.
Los miembros de la Comisión Bowman también tomaron nota a su manera de las voces contrarias a la Universidad Panamericana durante su visita. En un documento del 20 de abril, con puntos para la discusión del grupo de académicos, preparado por Isaiah Bowman y Alvin S. Johnson incluyeron como el segundo punto:
Status of island not yet well-determined and this affects proposal. Object might be defeated if Puerto Rican think they are oppressed. Good deal of bunk in the view: an excuse for raising the question of status.
A pesar de las grandes expectativas que generó en Puerto Rico, esta visita sin precedentes no rindió los frutos esperados y nunca se implantaron los cambios propuestos o se creó una Universidad Panamericana o Inter-Americana en los términos contenidos en su informe. Los cambios en las prioridades de Estados Unidos ante la guerra en Europa que comenzó el 1 de septiembre de 1939, en los formuladores de política hacia Puerto Rico en Washington y en la política puertorriqueña los hicieron inviables.
Con el comienzo de la guerra, los preparativos militares de los Estados Unidos en su enclave puertorriqueño pasaron a un primer plano frente a lo que hubiera sido una iniciativa de diplomacia cultural hacia América Latina.
[1] Este es un fragmento del manuscrito de un libro sobre la Comisión Bowman que el autor trabaja con el colega Raúl Mayo Santana.
[2] Los siguientes estudiantes aparecen como firmantes del documento Víctor M. Bosch, Luis A. Berríos, Luis G. García, Alberto Cibes Viadé, Luis Sellés, Martín Almodóvar Acevedo, José Enrique Arroyo, Oscar R. Brizzie, Tomás Hernández Castro, Guillermo Cotto Thörner, José A. Álvarez, José L. García, José Antonio Díaz Marchand, Rafael Fábregas, Epifanio Rodríguez. El documento fue sometido por: Luis A. Berríos, Víctor M. Bosch, Francisco Arraíza, Martín Avilés Bracero, Oscar Brizzie, Luis Figuerola, Hipólito Marcano, Gustavo L. Marrero y Alfredo Álvarez Linares. El Mundo 17 de abril, 1939, op. cit.
