Susurros del archivo II: Reclamando la oralidad en los textos coloniales caribeños
Yolanda Martinez San Miguel propone en este ensayo una relectura de Los infortunios de Alonso Ramírez como una historia de vida atravesada por la oralidad…
Yolanda Martinez San Miguel propone en este ensayo una relectura de Los infortunios de Alonso Ramírez como una historia de vida atravesada por la oralidad…
En 1920, en Bayamón, nació El Comunista, un semanario que fue mucho más que una publicación: un grito de rebelión en un país hundido en el monocultivo y la obediencia. En sus páginas se cruzaban el anarquismo, el socialismo y una fe casi religiosa en la revolución, invocada como redención para los oprimidos. Era manifiesto y plegaria a la vez, un llamado a los “hermanos rebeldes” desde los talleres del tabaco. Pero aquel fuego libertario también cargaba sus sombras —mujeres invisibles, eurocentrismo y una retórica mesiánica que bordeaba la idolatría política—. El historiador Christian Vélez Pagán recupera esa memoria para mostrar cómo El Comunista fue, en su breve vida, un órgano de combate cultural y un desafío frontal al orden colonial: una llama que, un siglo después, aún se niega a apagarse.
Rafaela Balladares de Brito, maestra, obrera y líder visionaria, transformó las Fiestas de la Calle San Sebastián en un símbolo de resistencia cultural puertorriqueña. Desde sus humildes orígenes en la diáspora neoyorquina hasta su regreso a Puerto Rico en los años 70, Balladares luchó contra la opresión y el olvido, revitalizando tradiciones que hoy son baluartes de nuestra identidad. Su liderazgo, respaldado por figuras como Ricardo Alegría, rescató esta celebración casi extinguida y la convirtió en un acto político frente al colonialismo y el neoliberalismo. Hoy, la SanSe es un emblema de orgullo y solidaridad, un testimonio vivo del poder transformador de las mujeres trabajadoras. Recordar a Balladares es honrar la resistencia cultural de Puerto Rico.
Páginas libres: breve antología del pensamiento anarquista en Puerto Rico (1900-1919) es una muestra antológica de la obra de varios pensadores y activistas anarquistas puertorriqueños que habla de la heterogeneidad de aquel discurso de la resistencia del abajo social durante los primeros 20 años del siglo 20. El libro, editado por Jorell Meléndez Badillo, explora un capítulo olvidado del anarquismo puertorriqueño, reflejando su reinvención bajo el colonialismo. Entretejiendo influencias del anarcosindicalismo europeo y estadounidense, la obra traza los desafíos ideológicos y culturales que enfrentaron estos movimientos, destacando la pugna entre el anarquismo y el nacionalismo. La colección conecta el contexto histórico con el presente, vinculando las ideas libertarias al "Verano de 2019". Escritos como los de Venancio Cruz ofrecen una crítica al capitalismo y a las estructuras burguesas, abogando por una revolución social basada en solidaridad y educación emancipadora. El texto resalta la riqueza poética y narrativa de la época, al tiempo que confronta los conflictos internos del anarquismo, como el rol de género y la espiritualidad. Una obra vital para comprender el pensamiento crítico en Puerto Rico.