Literatura y fantasma: el libro de las apariciones
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura…
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura…
Silvia Álvarez Curbelo, Catedrática Jubilada de la UPR comparte una meditación afilada sobre la censura en Puerto Rico. Nos recuerda que la represión de la palabra no comenzó con los regímenes modernos, sino con decretos inquisitoriales leídos en misa y con funcionarios coloniales que tachaban columnas como si fueran crímenes de Estado. Pero la palabra es porfiada. Los periodistas burlaban al censor con sátiras disfrazadas de botánica o cuentos turcos, sabiendo que el lector sabría leer entre líneas. La censura, dice ella, es torpe: intenta apagar y termina encendiendo. Porque la imaginación, como el deseo, se enciende con lo prohibido. Y ahí, siempre, gana la palabra.
Mi punto es defender la supremacía de lo fantástico en la medición de aquello que contabilizamos como calidad de vida en la ciudad.