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La agricultura ecológica puede producir alimentos para Puerto Rico

Serie agricultura ecológica y soberanía alimentaria en Puerto Rico | Parte 6

Existen prácticas agrícolas alternativas que son formas viables y económicamente compatibles para lograr rendimientos satisfactorios, conservar los suelos, proteger el agua, reducir el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos y reducir los costos de producción.

National Research Council (1989)

En Puerto Rico se importa entre el 75 y el 90 por ciento (según los datos que se manejen) de los alimentos consumidos. Con frecuencia, los alimentos que nos llegan son de segunda o tercera calidad. Esto resulta claro para cualquiera que haya vivido en Estados Unidos u otro país. Entre los que se importan, hay alimentos de nuestra dieta tradicional que hasta hace pocas décadas se cultivaban extensamente en la Isla, como yautías, yuca, ñames, habichuelas y maíz. En otros casos, como pasó con la producción de pollos y huevos, a través de estrategias de mercadeo de dudosa legalidad como el dumping o el acoso reglamentario, se han destruido industrias locales para sustituirlas por importaciones de producción masiva industrializada e incierto frescor.

La falta de producción local de alimentos de calidad tiene impactos negativos sobre los hábitos alimenticios de los puertorriqueños y por lo tanto, en la salud de la población. Para satisfacer la demanda, se importan alimentos que recorren miles de millas desde sus puntos de origen, lo que añade a problemas ecológicos como el cambio climático. Si a lo anterior añadimos la vulnerabilidad de las importaciones ante eventos catastróficos como un huracán, un tsunami o una guerra, podemos comenzar a entender la urgencia para trabajar hacia un aumento del autoabastecimiento alimentario.  Corregir la enorme dependencia sobre las importaciones para alimentarnos debería ser una prioridad de política pública. Es posible hacerlo a través de la agricultura ecológica, de forma respetuosa hacia los recursos naturales y que genere actividad económica interna y en sintonía con nuestros patrones culturales.1

La agricultura y la producción de alimentos hacia el 1950

Es difícil imaginar, ante el tipo de urbanismo y uso de suelos actual, que el archipiélago de Puerto Rico tuvo un desarrollo agrícola sofisticado y productivo. Para el año 1938-39 se producía localmente un 65% de los alimentos que consumía una población de cerca de dos millones de habitantes.2 Además de la extensa variedad de alimentos producidos localmente, Puerto Rico exportaba azúcar, café, algodón y tabaco. Esto nos indica que probablemente las mejores tierras estaban dedicadas a cultivos de exportación y por lo tanto, gran parte de nuestros alimentos provenían de una agricultura realizada en las laderas de colinas y montañas.

Nuestros estudios nos llevan a concluir que, en términos generales, en el pasado nuestros campesinos, los jíbaros y los pequeños y medianos agricultores, utilizaban tecnologías apropiadas que protegían los suelos de la erosión, hacían un uso sustentable del agua y promovían una diversidad de cultivos. Dicha práctica intensificaba la producción en terrenos inclinados que hoy se suelen considerar marginales para la agricultura.

Incluimos una foto de un paisaje agrícola hacia los años 50. Allí se observan componentes productivos diversos: bosques, probablemente de café, siembras y ranchos de tabaco, cultivo de plátanos y guineos, pastos, etc. En estas fotos, el observador cuidadoso descubre técnicas que hoy se consideran de conservación de suelos y de manejo sustentable (tales como zanjas al contorno, siembras de cobertura vegetal en las áreas más susceptibles a la erosión y biodiversidad productiva). La pérdida de masa boscosa primaria en la Isla fue dramática para esa época de mitad de siglo, quedando poco más del 5%. Sin embargo, no quiere decir que los suelos quedaban descubiertos, privados de protección vegetal, pues el tipo de agricultura que se practicaba incluía rotaciones de cultivos, agroforestería, pastos para ganado y siembras en las escorrentías. También se protegían los nacimientos de las fuentes de agua y los bordes de las quebradas y ríos.

Fincas en terrenos inclinados con controles de erosión, rotación de usos y cultivos, agroforestería, integración de palmas para usos múltiples, rancho de secado de café y comunidad rural. Comerío, 1950. (De la colección de fotos de Tom Lehman de Puerto Rico de los años cuarenta y cincuenta,  tomadas por misioneros protestantes, disponible en Internet: aquí y aquí.)

Esa tecnología agrícola, de origen taíno con innovaciones provenientes de culturas árabes, canarias, españolas y africanas, fueron rápidamente descartadas y sustituidas, especialmente a partir de los años cincuenta del siglo pasado, por técnicas típicas de una agricultura industrializada de altos insumos externos (fertilizantes de síntesis química, plaguicidas, semillas híbridas, riego extensivo y maquinaria pesada). Se entendía que eran más apropiadas para climas templados y terrenos llanos.

Un ejemplo dramático fue la destrucción masiva a partir de los años setenta de los bosques de cafetales tradicionales, para sembrar café al sol utilizando maquinaria pesada que destruía la cubierta vegetal y el mantillo del suelo para depositarlo en escorrentías y quebradas, el abandono  de las zanjas, así como el uso intensivo de  abonos inorgánicos, plaguicidas y herbicidas. Pocas épocas después se ha visto cómo la ganancia a corto plazo en producción de granos de café, llevó a niveles importantes de erosión, contaminación y pérdida de productividad, hasta el punto que las autoridades tuvieron que volver a incentivar la siembra del café con sombra en policultivos.

Abandono de la agricultura y producción de alimentos

El abandono de la agricultura como actividad económica importante fue rápido y dramático. A modo de ejemplo, la producción agrícola en Puerto Rico de los 1950’s  representó el 25.6% del producto interno total y empleó 36.2% de la fuerza laboral. Cuarenta años después, para el 1990 las cifras correspondientes fueron 1.7% y 3.7%.

LA AGRICULTURA EN LA ECONOMÍA DE PUERTO RICO (porcientos)Fuente: Informe Económico, Junta de Planificación, ELA, 1990; Compendio de Datos, BGF/PR, 2008

Si analizamos la tabla que sigue, vemos cómo esa merma de actividad agrícola se traduce dramáticamente en cambios en el uso de terrenos:

ÁREA EN PRODUCCIÓN AGRÍCOLA Y NÚMERO DE FINCASFuente: Departamento de Agricultura de Puerto Rico.

NOTA: Una cuerda es igual a 4,000 metros cuadrados, 0.4 hectáreas.

Entre 1935 y 2007 la agricultura perdió o se dejó de producir en 1,355,517 cuerdas. Si en el 1935 87% del área total del archipiélago estaba dedicado a alguna actividad agrícola, en el 2007 solamente fue un 25% del territorio. 3El descenso en el número de fincas ha sido proporcional al abandono agrícola de la tierra, pero el tamaño promedio de las fincas ha permanecido entre 35 y 40 cuerdas. Este último dato podría ser indicativo de que ese tamaño de unidad es suficiente para que una finca en el País sea productiva y sustentable. La experiencia nos demuestra que -sujeto a variables como suelos, topografía, vegetación, tipo de producción, entre otras- las fincas de 25 cuerdas pueden ser unidades viables en modelos de agricultura ecológica familiar, integrada, diversificada, intensiva y sustentable.

Disponibilidad actual de terrenos para la agricultura

Grandes cantidades de terrenos en Puerto Rico dejaron de tener usos agrícolas. Ello no quiere decir que estén disponibles en la actualidad para la siembra, pues una gran parte de los mejores suelos han sido utilizados para el desparrame urbano horizontal y la construcción de carreteras, centros comerciales con sus enormes zonas de estacionamiento, entre otros usos del suelo promovidos por el modelo desarrollista dominante.

A continuación se presentan algunos datos sobre la disponibilidad actual de suelos para la agricultura. Si consideramos aspectos limitantes como la erosión, contaminación de suelos y agua, acceso y seguridad, probablemente la cantidad sea menor.4Como Puerto Rico es parte de una realidad globalizada, no se pretende que produzcamos todos los alimentos que consumimos. Lo aconsejable es priorizar en los alimentos perecederos, que son de producción más fácil en nuestras condiciones geográficas y que además son más nutritivos consumidos frescos, como las frutas, vegetales, carnes, huevos, etc. También se debe enfatizar el cultivo de alimentos tradicionales de nuestra dieta, como guineos, plátanos, tubérculos, panas, habichuelas, ajonjolí y jengibre. Un tercer grupo deben ser cultivos con buen potencial económico, exportador y con capacidad para el cultivo sustentable, como el café. Todos estos cultivos son de mejor calidad y de mayor valor comercial cuando son productos de la agricultura ecológica.

¿Cuánta tierra necesitaríamos para desarrollar una economía agrícola que lleve a reducir circunstancialmente las importaciones? Sin intención de presentar números concluyentes ni pretender presentar cifras económicamente precisas, veamos algunos datos con la intención de provocar la discusión. En la siguiente tabla se muestra la cantidad de terreno necesaria por persona y año, según tres formas de hacer agricultura y tres tipos de dietas.

CUERDAS PARA PRODUCIR ALIMENTOS

C/P: Cuerdas por persona

En los primeros dos casos se trata de la agricultura contemporánea industrializada que hace uso intensivo de insumos como abonos químicos, plaguicidas, riego, mecanización y otros. En el tercer caso se trata de una agricultura tipo ecológica que hace uso de los recursos internos y cercanos a la finca para abonar, controlar plagas, al tiempo que reduce el uso de insumos como abonos químicos y plaguicidas tóxicos.

Acerca de la manera de consumir los alimentos, en el primer caso se trataría de una dieta con alto contenido de productos animales, carbohidratos sencillos, grasas y comidas industrializadas y rápidas, como la que predomina actualmente en Puerto Rico. En cuanto a la dieta del segundo caso, podemos pensar en la que propone el USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos, según siglas en inglés): el consumo de muchas frutas y vegetales, cereales y proteínas de buena calidad, el consumo moderado de animales,  así como reducir cantidades en general y refrescos, azúcar, grasas en particular.5

En el tercer caso sería una dieta cercana a las dietas tradicionales lacto-ovo-vegetariana de culturas tradicionales como las de la India. Además, según la descripción de las dietas tradicionales de muchos pueblos, el consumo de animales se sitúa alrededor del 10 al 20% e incluye una gran diversidad de alimentos vegetales. El cronista Fray Bartolomé de las Casas describió a los taínos, que eran agricultores, cazadores y recolectores, como más vegetarianos que carnívoros.

En Puerto Rico debemos optar, por razones demográficas, económicas, políticas y ecológicas, por la tercera opción tanto en cuanto al tipo de agricultura como al de alimentación. Proponemos una agricultura ecológica de bajos insumos y una dieta puertorriqueña que incluya frutas y vegetales, cereales como arroz y maíz, farináceos, así como el uso moderado de alimentos de origen animal, especialmente huevos y lácteos. A estos últimos estamos muy acostumbrados. Se propone además, reducir el consumo de pollo, cerdo, res y pescado, según disponibilidad y preferencias. Sobre temas de alimentación puertorriqueña, ver los excelentes trabajos de Cabanillas y Ortíz Cuadra (ver bibliografía al final).

Como hipótesis de trabajo, proponemos que bajo las condiciones descritas, y al promediar los distintos usos agrícolas de la tierra, cada cuerda podría proveer alimentos para cuatro personas. Por lo tanto, para producir la mitad de los alimentos de calidad y en forma sustentable para toda la población, cuatro millones de personas, necesitaríamos medio millón de cuerdas de terrenos agrícolas. Anteriormente hemos visto que en Puerto Rico hay cerca de 900,000 cuerdas agrícolas disponibles, entre suelos óptimos e inclinados, y unas 300,000 cuerdas adicionales para manejo agroforestal. El medio millón de cuerdas necesario para suplir la mitad de las necesidades podría dividirse entre los suelos óptimos y los ondulantes de mejor calidad.

Lo dicho nos lleva a concluir que, potencialmente, si se utilizan técnicas de agricultura ecológica que produzcan en forma sustentable a la vez que protejan, recuperen y conserven esas tierras para el futuro y si se separa una cuarta parte del territorio nacional para la agricultura, se puede producir una cantidad significativa de los alimentos que necesitamos en Puerto Rico

Con el tiempo se podría, dentro de los parámetros de la agricultura ecológica, intensificar para aumentar de forma sustentable la producción neta de alimentos de calidad por área de suelo:6

“Una urgente transformación hacia cultivos agroecológicos es el único camino para ponerle fin al hambre y enfrentar los desafíos del cambio climático y la pobreza rural”, dijo Olivier De Schutter, Relator Especial de Naciones Unidas para la alimentación, tras presentar su informe anual en el 2010, que tuvo como foco la agroecología y el derecho a la alimentación ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. “La agroecología puede duplicar la producción de alimentos en 10 años, a la vez que se mitigan las causas del cambio climático. Los procesos industriales no imitan la naturaleza, la agroecología sí lo hace; reemplaza los insumos externos como el fertilizante mediante saberes de cómo combinar plantas, árboles y animales de tal modo que se refuerce la productividad de la tierra.”7

En el futuro habrá que pensar si queremos seguir produciendo alimentos de calidad para toda la población mundial, en formas innovadoras y distintas de producción. El excelente documental A Farm for the Future de Rebecca Hosking investiga como se puede hacer una agriculura producitva de bajos insumos energéticos y relativa estabilidad en el agroecosistema. La versión en español, Una granja para el futuro, se puede ver aquí.

Más adelante veremos, en otros artículos de esta serie, propuestas para la creación de esas fincas ecológicas y el aporte en lo económico, ecológico y social que una transición a la agricultura ecológica puede aportar para resolver muchos de los problemas que tenemos en Puerto Rico. Veremos también criterios de valoración que van más allá de lo estrictamente productivo –contribución al conjunto del territorio y de la sociedad puertorriqueña- al ir hacia otra agricultura.

Esa transición hacia una seguridad y soberanía alimentaria requerirá de un consenso nacional en cuanto el uso del territorio a mediano y largo plazo pues la propuesta de producir alimentos a gran escala en Puerto Rico no es compatible con el modelo de desarrollo dominante ni con una agricultura altamente depredadora de los recursos naturales y dependiente de la importación de insumos industriales.8

ALGUNA BIBLIOGRAFÍA

Alvarez Febles, Nelson. (1993) Critique of contemporary agriculture and sustainable agriculture as an option for development in Puerto Rico. Tesis de maestría, Goddard College, Vermont.

____________ (2008)  El huerto casero: manual de agricultura orgánica. San Juan. (2010) La Tierra Viva: manual de agricultura ecológica. Fideicomiso de Conservación de Puerto rico. San Juan.

Cabanillas de Rodríguez, Berta (1973). El puertorriqueño y su alimentación a través de su historia (siglos XVI al XIX), Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan.

National Research Council. (1989) Alternative Agriculture. National Academy Press, Washington, DC.

Ortíz Cuadra, Cruz Miguel (2006). Puerto Rico en la olla: ¿Somos aún lo que comemos?Ed. Doce Calles, Madrid.

  1. Recomendamos los trabajos de la Dra. Myrna Comas Pagán, profesora de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, sobre seguridad y vulnerabilidad alimentaria, algunos de ellos disponibles en Internet. []
  2. Ver al final referencia a tesis de maestría, 1993. A través de este artículo incluimos información extraída de nuestros trabajos. []
  3. Actividad agrícola no equivale a producción de alimentos, pues en las estadísticas agrícolas puertorriqueñas deel 2009-10 entre los 10 rubros principales en importancia económica se incluye la crianza de caballos de paso fino, plantas ornamentales y semillas (transgénicas) para la exportación. Ver aquí []
  4. No ha sido fácil obtener datos sobre uso y disponibilidad de suelos para la agricultura. Aquí incluimos, entre otros, información tomada del “Estimado de terrenos de uso agrícola para sostener la demanda alimentaria de la población de Puerto Rico al 2006”, Hoja de Datos Ambientales, Universidad de Puerto Rico, Mayagüez. También de “Hacia una nueva visión de la agricultura pueretorriqueña”, Pablo E. Segarra Bosques y Cecilio Lebrón Lebrón, ponencia presentada el 29 de abril de 2009 en la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. []
  5. Ver http://www.choosemyplate.gov/index.html []
  6. Ver, por ejemplo, Jules Pretty (2009). “Can Ecological Agriculture Feed Nine billion People.” Monthly Review. http://monthlyreview.org/2009/11/01/can-ecological-agriculture-feed-nine-billion-people []
  7. Ver IPS News. http://ipsnews.net/news.asp?idnews=54768 []
  8. Este artículo está parcialmente basado en “Producción ecológica de alimentos en el contexto de los usos de terreno en Puerto Rico,” publicado en la Revista Entorno 18, CAAPPR, págs. 38-41, 2011.  Aquí incluímos una importante corrección, pues cuando en el artículo mencionado se dice en la pág. 39 que “necestaríamos un millón de cuerdas” para producir la mitad de los alimentos para Puerto Rico, la cifra correcta es medio millón. []