Literatura y fantasma: el libro de las apariciones
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura…
Alias Bruno Soreno, nació en el año de 1972. Estudió posgrado en Literatura Comparada. Ha sido premiado en diversos certámenes literarios y publicado en varias revistas de papel puertorriqueñas, venezolanas, argentinas y estadounidenses, además de otras revistas cibernéticas. También está incluido en antologías locales e internacionales como la Antología de cuento latinoamericano del siglo XXI, editada por Julio Ortega y publicada por la editorial Siglo Veintiuno, Mal(h)ablar editada por Mayra Santos Febles, y Ojo paralelo: antología de escritores dominicanos y puertorriqueños. Es autor, entre otros libros, de Brevario (Isla Negra, 2002), Adelaida recupera su peluche (La Secta de los Perros, 2011) y de Todos los nombres el nombre (Colección Maravilla, 2012).
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura…
Juan Carlos Quiñones, laureado en 2023 con el Premio Nacional del Instituto de Cultura, nos adelanta unas páginas aún inéditas de su "Nuevo Breviario". Esta edición ampliada de su primer libro, que hace más de veinte años lo catapultó a la prominencia en el panorama literario de Puerto Rico, no solo reúne todos los textos del "Breviario" original, laureado por el PEN Club de Puerto Rico en 2002, sino que también se adereza con una abundante serie de escritos recientes. En estas nuevas páginas, Quiñones retoma y expande las propuestas estilísticas y formales de su obra temprana, inyectándoles las inquietudes poéticas y temáticas que ahora lo mueven y transforman.
Hace un par de décadas, se convirtió en mi inesperado mentor literario. Félix Jiménez compartió conmigo momentos y cigarrillos en La Tertulia. Su crítica literaria marcó mi carrera. Su libro "Las prácticas de la carne", de 2004, fue mi encuentro con su aguda crítica. Su breve comentario sobre mi obra, aunque escueto, encendió en mí una emoción inigualable. Un reconocimiento invaluable. Su partida me entristece profundamente; siento no haberle podido agradecer ese regalo incalculable, por más que le haya agradecido el joseo ocasional de cigarrillos. Aquél gesto generoso perdura en mi memoria, impulsándome a continuar mi camino literario con gratitud y tristeza por su ausencia.
Así, -en nuestros cuerpos presentes- nos hallamos aquí, -en este lugar- convidados, convocados, conjurados por la obra de Víctor Vásquez a un ejercicio de olvidar. Olvidar los nombres de las…
La pintura “Las fugas” de Dafne Elvira se convierte en una oda triunfal al arte de la fuga, en una aplastante victoria femenina sobre el horror, la locura y la muerte. El triunfo sobre la violencia en todas sus manifestaciones, pero especialemte un triunfo simbólico sobre la violencia de género. También es un hermoso recordatorio de que falta mucho por hacer, de que las figuras no están terminadas, las siluetas no han hallado aún “su definición mejor”, como diría Lezama. Ahí radica la cualidad radical de la pintura. Nadie que se dé que es igual a todo puede quedar igual.
Aunque nadie nunca me pregunta nada, yo siempre he pensado que para que el turismo funcione tiene que haber un balance entre la familiaridad y la sorpresa. En eso se parece a la vida. Demasiada familiaridad aburre. Demasiada sorpresa puede espantar. Ilustra Dafne Elvira.
La mamá de Adela se llamaba Aidi, o le decían. Era rubia y estaba casada con un gringo que usaba camisas hawaianas, y ella misma pasaba por americana hasta que abría la boca, pero esos no son asuntos a desarrollarse en esta breve. Texto: Juan Carlos Quiñones Dibujo: Las Lucys/Dafne Elvira
"Pintar entonces es rasgar el velo acuoso de la invisibilidad para mostrar lo que viene. Lo que se adviene. El acontecimiento radical. El monstruo. Aquél epígrafe de Spinetta. Monstruosa ella misma, Dafne Elvira agrieta el abismo de la superficie como con dientes o con garras."
Contra la violencia natural nada podemos hacer excepto prepararnos y protegernos. Contra la violencia humana demasiado humana y política demasiado política de la que somos víctimas los boricuas, hoy podemos mucho si nos lo proponemos. Una vez, en otro verano hicimos tormenta. Podemos hacerla de nuevo. IMAGEN: Dafne Elvira TEXTO:Juan Carlos Quiñones
Los seres que se deslizan por entre las líneas de estos textos –amantes, animales, paisajes palpitantes– son manifestaciones de la fuga hacia territorios donde las imágenes vibran en cajas fluidas de resonancia alrededor de las palabras.
Además de rendir homenaje de admiración y amistad a artistas, se intenta que estas piezas practiquen sus operaciones estéticas al menos en dos mundos de forma simultánea: el mundo de los seres y las cosas que habitamos y el mundo-efecto de palabras configurado en el libro llamado “El misterio de Denise”.
Estando en la parada frente al caserío hay que extender el brazo con la palma de la mano mirando hacia la guagua que se avecina vertiginosa. Hay que cerrar los ojos, aguantar la respiración y rogarle a aquel Dios aquejado de Alzheimer que la guagua no te lleve el brazo.
La pantalla de mi tableta, sinécdoque de todas las pantallas, todos los abismos y todas las superficies, todos los mundos el mundo se ha despertado de sus sueños eléctricos deseándome.
El Regresapacá con la mano podrida había sido remedio santo, ya que su marido se reconcilió con ella al día siguiente de ocurridos aquellos hechos y regresó a la casa. ¿Ves?, finalizó regañándome mi tía, y tú que no crees ni quieres creer ni en la luz eléctrica.
Difícil aquilatar las dimensiones cósmicas de la frase de Maldonado. Imposible medir el alcance de su obra. Everyone mano. Eventualmente todo el mundo, todo cuerpo presente y ausente de este mundo y de los otros será puertorriqueña y puertorriqueño.
Todo lo que está ocurriendo es de una gravedad, de una imprescindibilidad escandalosa. El cariño torna todo lo que ocurre como cosa imprescindible, insustituible. No intercambiable ni transferible. Hablando de otras cosas en realidad sólo de eso hablamos: de que estamos siendo telépatas.
“¿Y los lingotes? ¿Qué pasó con los lingotes?” La enigmática pregunta surge en este encuentro casual con Mike en la calle Arzuaga luego de las preguntas y las bromas de mal gusto de rigor que tanto me gustaban
Este texto no es mío, ni es para mí, ni me incumbe: es una reacción a las muertes de Ayotzinapa para una antología urgente que se trama y a la que me invitan.
A Guillermo le digo broder, así con de, o Guillermo y me reprimo de decirle Guille o pescao o bacalao o Gil o colina o agalla o branquia de pescao no vaya a ser que se encojone.
No hay que ser un genio para saber que también soy un detective. No hay que ser un genio para saber que no soy un escritor. No hay que ser un genio para saber que soy un personaje de novela negra.
De entrada y a nuestra derecha, nos recibe un elefante azul. Innocent enough. Hasta que nos percatamos de que el elefante está parado al borde de un precipicio. Entonces, entramos al bosque.