La mano podrida

El Regresapacá con la mano podrida había sido remedio santo, ya que su marido se reconcilió con ella al día siguiente de ocurridos aquellos hechos y regresó a la casa. ¿Ves?, finalizó regañándome mi tía, y tú que no crees ni quieres creer ni en la luz eléctrica.