Inicio » 80grados, Columnas

La inclusión de lo Trans en las escuelas: Un desafío de justicia


sketch-of-volunteer-group-raising-hands-vector-illustration_zy3Q8f_O

El 16 de mayo de 2016, las instituciones educativas estadounidenses recibieron una carta que amerita análisis porque atraviesa visiones estereotipadas de la sexualidad. La carta y los documentos que la acompañan incluyen un recuento de prácticas educativas que llevan años en los Estados Unidos. Las mismas buscan la transformación de las comunidades escolares para evitar la discriminación, el acoso y la exclusión de los estudiantes transexuales. A pesar de mi distancia teórica de la noción de “identidad”, cuestionada hace tiempo especialmente desde el punto de vista epistemológico, tengo que admitir que el uso de la misma en la carta que comentaré, puede contribuir a su problematicidad. Además, considero que constituye otro paso para comprender un detalle de sencilla corroboración: Que muchas personas no se sienten cómodas con el sexo que les fue asignado en el nacimiento. Para este análisis eludo los detalles de cómo un hablante se posiciona en términos psíquicos en una u otra sexuación independientemente de su encuadre genital. Este es un fenómeno complejo que requiere un espacio de elaboración aparte. Entonces me concentraré en el tema del cambio de política educativa respecto a los estudiantes transgénero o transexuales y sus comunidades escolares.

Me sorprendió el intento de claridad y elaboración en la carta suscrita por Catherine E. Lhamon del Departamento de Educación de los Estados Unidos y Vanita Gupta del Departamento de Justicia, dirigida a sus respectivos colegas. El tema: estudiantes transgénero. Dear Colleague Letter on Transgender Students[1] es una carta que ofrece esperanza. He oído el relato de muchas vivencias dolorosas de estudiantes trans, por el hecho de que no se comprenda que su sexualidad no se sujeta al sexo que les fue asignado en su nacimiento. Conocemos las consecuencias en Puerto Rico: violencia vandálica y hasta crímenes. En esta encrucijada, muchos se convierten en desertados de las escuelas. Es duro el acoso. Como evidencia menciono que Arne Duncan, anterior secretario de educación de los Estados Unidos, en otra carta a sus colegas, el junio 14 de 2011, escribió con el fundamento de estudios[2]:

Harassment and bullying are serious problems in our schools, and lesbian, gay, bisexual, and transgender (LGBT) students are the targets of disproportionate shares of these problems. Thirty-two percent of students aged 12-18 experienced verbal or physical bullying during the 2007-2008 school year; and, according to a recent survey, more than 90 percent of LGBT students in grades 6 through 12 reported being verbally harassed — and almost half reported being physically harassed — during the 2008-2009 school year. High levels of harassment and bullying correlate with poorer educational outcomes, lower future aspirations, frequent school absenteeism, and lower grade-point averages. Recent tragedies involving LGBT students and students perceived to be LGBT only underscore the need for safer schools.

Acoso, hostigamiento, maltrato físico y psicológico, ofensas a la dignidad; tragedias, como escribió Duncan. Si se investigara en Puerto Rico, tendríamos las mismas conclusiones. ¿Alguien de la administración del Departamento de Educación de Puerto Rico, habría encarado la escritura de una carta como la de Lhamon y Gupta? Aunque valoro la gestión de incluir la perspectiva de género[3], la misma requiere cambios a la luz de estas determinaciones: en pensamiento, redacción y precisión conceptual. Por ejemplo, si visitamos la página del Departamento de Educación de Puerto Rico y revisamos los documentos, afloran algunas ausencias. Me refiero especialmente al manual: “Actividades Cocurriculares de Equidad de Género para el Programa de Educación  para la niñez” de diciembre 2015[4]. De la página 13 cito las definiciones más pertinentes:

“Género: Son los conceptos sociales sobre las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres (Organización Mundial de la Salud, 2013)”.

“Sexo: Son las características biológicas que definen a los seres humanos como varón o hembra (WAS, 2007)”

“Diversidad: El entorno dinámico de la fuerza colectiva de las experiencias, capacidades, talentos, perspectivas y cultura de cada individuo, valorando a cada quien por lo que es; independientemente de su edad, sexo, raza, etnia, etcétera”.

“Rol por género: Tareas o papeles que una persona realiza según se determina por las normas y prescripciones que se establecen sobre lo que es y debe ser femenino o masculino en la sociedad”.

“Sexismo: Es la conducta, el uso del lenguaje, la política u otras acciones de las personas en las que se expresa o considera una visión de superioridad de un sexo sobre otro”.

Comparemos las definiciones anteriores con las que aparecen en el documento[5] Examples of Policies and Emerging Practices for Supporting Transgender Students que acompaña la carta de las funcionarias. Corresponde citar un segmento más extenso que nos ayude a comparar y a notar diferencias semánticas y de elaboración. En las páginas 14 y 15, leemos:

Gender identity refers to a person’s deeply felt internal sense of being male or female, regardless of their sex assigned at birth.  (Washington State Guidelines)

Sex assigned at birth refers to the sex designation, usually “male” or “female,” assigned to a person when they are born.  (NYSED Guidance)

Gender expression refers to the manner in which a person represents or expresses gender to others, often through behavior, clothing, hairstyles, activities, voice or mannerisms.  (Washoe County Regulation)

Transgender or trans describes a person whose gender identity does not correspond to their assigned sex at birth.  (Massachusetts Guidance)

Gender transition refers to the process in which a person goes from living and identifying as one gender to living and identifying as another.  (Washoe County Regulation)

Cisgender describes a person whose gender identity corresponds to their assigned sex at birth.  (NYSED Guidance)

Gender nonconforming describes people whose gender expression differs from stereotypic expectations.  The terms gender variant or gender atypical are also used.

Gender nonconforming individuals may identify as male, female, some combination of both, or neither.  (NYSED Guidance)

Intersex describes individuals born with chromosomes, hormones, genitalia and/or other sex characteristics that are not exclusively male or female as defined by the medical establishment in our society.  (DCPS Guidance)

LGBTQ is an acronym that stands for “lesbian, gay, bisexual, transgender, and queer/questioning.”  (LAUSD Policy)

“Sexual orientation refers to a person’s emotional and sexual attraction to another person based on the gender of the other person.  Common terms used to describe sexual orientation include, but are not limited to, heterosexual, lesbian, gay, and bisexual.  Sexual orientation and gender identity are different.”  (LAUSD Policy)

En la comparación es obvia la ausencia de las y los estudiantes trans en el manual citado de Puerto Rico. Habría que forzar la lectura o pensar lo que está implicado debajo de la extensión del texto: imaginarlos en el subtexto. Es evidente además la supresión de la comunidad LGBTT. En la carta de las funcionarias estadounidenses se puede leer: Gender nonconforming individuals may identify as male, female, some combination of both or neither. Advirtamos una transformación que la lectura nos permite notar: ya no podemos hablar de dos sexos. La redefinición incluye  la noción de identificación y la frase “alguna combinación de ambos”. Es importante señalar que a diferencia de los manuales en Puerto Rico, la terminología en la carta de las funcionarias estadounidenses, incluye y es sensible a cómo las personas se sienten con respecto al sexo asignado. Los manuales de Puerto Rico no mencionan ni explican claramente esa posibilidad. Encontré solamente un enunciado en una carta circular, que será citado más adelante. Como ocurre en las familias, todo el mundo “sabe” y nadie menciona. A la luz de esta carta, tendrán que revisar los manuales, ¿verdad? Porque se trata de la suspensión de los fondos federales. Y esto sí que los hace reaccionar. En la página dos de la carta de las funcionarias, esta explícito: As a condition of receiving Federal funds, a school agrees that it will not exclude, separate, deny benefits to, or otherwise treat differently on the basis of sex any person in its educational programs or activities unless expressly authorized to do so under Title IX or its implementing regulations.

Cumplir con las directrices de la carta supone que se nombren coordinadores  Titulo lX[6] y que la carta circular de perspectiva de género de Puerto Rico sea revisada y transformada en una estructura móvil, con mayor cercanía a las vivencias de diversidad sexual. Además, supone que se transforme en una palabra viva con secuencias. Pero lo más que supone es educación, especialmente en las instituciones de educación postsecundaria. Porque el tema de las sexualidades diversas es uno sublimado y silenciado en los currículos. Como recomendara Phillip W. Jackson[7] existen currículos manifiestos y ocultos. Y corresponde revisar los ocultos. Las explicaciones de los manuales del Departamento son muy rudimentarias.  Podrían incluir lo siguiente: ¿Qué implica decir que hombre y mujer son ideas culturales? Implica notar, como escribió Cristina Peri Rossi en su cuento “El Angel Caído”, que: “—dividimos los cuerpos en hombres y en mujeres”. Y esa división deja fuera a muchas personas. No es lo mismo lo anatómico que lo psíquico. Es un orden simbólico el que hace la división, no es “la naturaleza”. Y en ese orden es la dominación machista la que adscribe la cualidad casi mística de “feminidad” a unos cuerpos y de “masculinidad” a otros. La anatomía es resignificada durante los avatares del advenimiento a la subjetividad[8].

El  escándalo mediático que hubo en Puerto Rico por las directrices sobre el uso de los uniformes escolares[9] se explica por falta de formación educativa sobre el tema. El motivo de la discordia es el siguiente enunciado, en el punto nueve de las directrices generales en la carta circular mencionada: [“No se impondrá la utilización de una pieza particular de ropa a estudiantes que no se sientan cómodos con la misma por su orientación sexual o su identidad de género. El Departamento de Educación tiene la función primaria de atender el proceso de aprendizaje y no es partícipe del maltrato emocional que esto pueda generar”]. Cada vez que se tienen que implementar (so pena de suspensión de fondos) directrices que en Estados Unidos llevan años de operación las instituciones entran en pánico porque no hay explicación conceptual en los manuales. Considero que una directriz debe ir acompañada de otros documentos y manuales que sean su fundamento conceptual para evitar que el sexismo y la homofobia de quienes la ejecutarán, afecte el proceso.

En lo que respecta a las protecciones para los estudiantes transgénero, el manual que mencionan las funcionarias estadounidenses invita a analizar cada situación planteada, con lo que denominan, a case-by-case basis. Caso por caso. Cada estudiante vive sus identificaciones de forma compleja y pasar de un sexo a otro requiere no sólo un cambio de pronombre (que ya es mucho) sino una transición compleja para toda la comunidad escolar. Esto se recomienda para que no se viole su privacidad, se respete el sexo devenido y no se lesione su dignidad. De hecho, el primer tema que se trabaja en el manual que refieren las funcionarias, en la página siete, es la transición: Student Transitions. Entonces desde esta perspectiva se puede cuestionar la solución que se propuso en una escuela de la región educativa de Mayagüez [10], de construir un baño para una estudiante transgénero. Leemos en la noticia del 21 de enero de 2016: [“El reclamo que hiciera una estudiante transgénero al Departamento de Educación (DE) para que se designe un baño unisex en la escuela a la que asiste en la región oeste de la Isla despierta interrogantes respecto a cuán preparados estamos en Puerto Rico para proceder con casos similares en el sistema público de enseñanza”… “No es un baño unisex, es un baño que se le hizo especialmente para ella”, confirmó la oficial de prensa del DE”]. Independientemente de la buena intención, esta opción no es lo deseable, pues es segregacionista. En el manual se hace hincapié en que se debe permitir al estudiante entrar al baño del sexo con el cual se siente identificado o como se dice en la página 13: use the restroom that is consistent with their gender identity. En baños unisex, como los de casi todas las familias, no habría problema. ¿Qué panorama nos esperó después? La noticia de Telemundo del 22 de enero de 2016[11]: “Vandalizan baño unisex de joven transgénero”.

De forma muy similar a lo vivido en el proceso de permitir el matrimonio igualitario, en Puerto Rico no se movilizan antes, sino después de los acontecimientos federales, aunque se atribuyen gestiones para engañar incautos. Hemos oído a abogados mediáticos, algunos independentistas, oponerse a estos cambios en las políticas de diferencia y diversidad sexual, porque son una imposición de la metrópoli a la colonia. Aunque lo de la imposición es cierto, está claro que el tema de la diferencia y la diversidad sexual se ha escondido y suprimido de formas sutiles, en casi todas las instituciones sociales y educativas, sin excluir al sector independentista. En algunos medios de difusión en Puerto Rico aún se hace reír con el tema de las personas trans. Qué amena experiencia sería leer el manual Examples of Policies and Emerging Practices for Supporting Transgender Students y encontrar que el sistema de Educación de Puerto Rico se mencionara como digno de citarse por el diseño de guías con prácticas emergentes de trato justo hacia estudiantes trans. No es así en términos institucionales. Es importante que se note en el documento citado que las guías con prácticas emergentes, ya están operando en muchos estados: The Washington State Guidelines, The NYSED Guidance, Atherton High School, in Jefferson County, Kentucky, The DCPS Guidance, The Washoe County Regulation, The Anchorage Administrative Guidelines, Colorado’s Boulder Valley School District issued guidelines, The Chicago Guidelines, Wisconsin’s Shorewood School District issued guidelines, The El Rancho Regulation, etcétera.

Si como sabemos, ya existen guías y currículos trans en práctica, la reglamentación de la administración Obama lo que hace es validar esas prácticas. ¿Por qué no es así en el Departamento de Educación de Puerto Rico? La respuesta más inmediata es porque los políticos (que controlan el Departamento, pues los Secretarios parecen recaudadores), son manipulados por pastores, pastoras y sacerdotes fundamentalistas. Los paraliza el miedo al rechazo del discurso público mediático, aunque en privado sea otro cantar. Pero más que esto, son hijos de su tiempo: Un contexto institucional de sexismo y homofobia[12]. Un espacio social que cuando se trata de sexualidad, como diría Agamben, genera teodiceas.

En este texto propongo incorporar otra mirada. El problema de la negación y el discrimen de lo trans no se reduce al uso de los baños. Y no se restringe a la transexualidad, puede ser aplicado a toda la comunidad lgbttqia. En ese sentido lo trans es una metáfora que condensa formas de vivir el cuerpo no sujetadas al binarismo hombre-mujer. Por esto sugiero una mirada a otra dimensión que nos toca a todos y todas: Los conceptos y los currículos. Los currículos (manifiestos y ocultos) de los Programas de Preparación de Maestros y del sistema educativo en general, en este tema, parecen enfocados hacia los años 70 y no hacia los 2025. ¿Por qué? Nos guían metáforas esencialistas y binarias de la sexualidad. Los manuales fueron escritos con pulso retraído, temeroso, insincero. Pero en la convivencia aparecen los enigmas. Los enigmas psíquicos nos esperan a la vuelta para preguntarnos el porqué de nuestras identificaciones. Y entre esos enigmas está la persistencia de las identificaciones dualistas hombre-mujer que por siglos han dominado nuestras vidas psíquicas. Las categorías de sexuación alternas, lgbttqia, son síntomas de una falta de representación en el orden simbólico que pugna por salir. Son impugnadoras de la visión predominante que considera sus subjetividades como anor(male)s.

Una vez Michael Foucault, quien estudió este tema de forma compleja mostró su distancia con la palabra “gay” y vislumbró un peligro esencialista. En esta ruta considero que aunque las categorías emergentes para nombrar la diversidad sexual, tienen filo biopolítico para muchas luchas por la equidad con las que coincido, en tanto se presentan como “identidades” caen fácilmente en algún esencialismo. Por ejemplo, los contextos en que se presenta la noción de identidad, de forma sustancialista, como una unidad “pura”, que no es fenoménica, que no cambia. Algo parecido a la noción  “puertorriqueñidad”. No obstante, la comunidad lgbttqia ha demostrado flexibilidad y comprensión para estos detalles en los análisis. Recuerdo aquí a Mafalda cuando se preguntó: — ¿Qué quiere decir yo misma? Sin embargo, el manual de prácticas emergentes deja intocable la noción “identidad”: Sexual orientation and gender identity are different (página 15). Pero es mucho pedir que ante tanto tejido adversativo, se comprenda la complejidad implicada. Existe una vasta bibliografía crítica del tema que podemos revisar. Por mi parte agradezco haber leído en los documentos citados, que un ser hablante puede o no identificarse con el sexo que le fue asignado al nacer. Nos queda mucho camino por recorrer y considero necesario ajustar cuentas con la noción identidad (hace tiempo que está puesta en cuestión) y con los imaginarios de la anatomía pues nos llevan a la megalomanía glorificadora de lo genital.

¿Cuantos siglos habrá que esperar para que se respete la forma en que cada mamífero que respira y habla vive su cuerpo? Es como una espera secreta hasta una posible transformación: el momento en que se puedan atravesar los fantasmas de la identidad. El tiempo en que estalle el inconsciente colectivo y no sea ineluctable dividir los cuerpos en hombres y en mujeres. Que esa división no tenga tanta carga semántica, que la diferencia no se convierta en desigualdad y sujeción. Algo difícil, por ahora, en una sociedad que se alarma con una carta circular de perspectiva de género. Entonces los textos críticos acerca de lo queer, lo trans, y la carta mencionada, ayudan a establecer otras conexiones neuronales respecto al dualismo insidioso hombre-mujer. Especialmente porque ese dualismo ya se impugnó en la convivencia antes que en la jurisdicción.

Las familias, por razones amorosas, aceptaron la diversidad antes que los gobiernos. Por esto el trabajo necesario es uno simbólico, no empírico, o debo decir, simbólico, de consecuencias empíricas en las comunidades escolares. Porque nuestras sociabilidades diferentes no están simbolizadas y las categorías patriarcales no las representan. Por esto es que el psicoanalista Jacques Lacan tuvo que utilizar las fórmulas de la sexuación (fórmulas que utilizan categorías de la lógica simbólica) para intentar dar cuenta de este fenómeno, sin confundirse con las características anatómicas o con los conceptos predominantes. Asimismo, la bióloga y genetista Ann Fausto Sterling cuando habló de cinco sexos, causó escándalo en los Estados Unidos. No creo que sea así actualmente porque se nota su huella en la carta de las funcionarias, especialmente en la noción intersexo. No se ha caído el cielo estadounidense por divulgarse esa carta aunque Loretta Lynch tenga que demandar al gobierno de Carolina del Norte por una ley discriminatoria contra los estudiantes trans sobre el uso de los baños. El argumento en contra es que la carta no es una ley. Pero como el lenguaje del dinero se entiende muy bien en la lógica neoliberal, la suspensión de los fondos federales es un artefacto que alinea. Hay debates intensos pero se ha iniciado un camino que no podrá ser detenido porque está implicada la lógica de la vida. Las formas de vivir los cuerpos ya no pueden ser encasilladas en un par de categorías. Es injusto que una sociedad condene a la inhibición psíquica y al acoso a estudiantes que exhiben diversidad en las maneras de vivir su cuerpo.

Una Coda: Lamento decir, como se habrá notado, que esa diversificación  en las formas de vivir los cuerpos es inconsciente y condicionada. Quisiera escribir que somos “libres” de “escoger” racionalmente el sexo y el género o la sexuación deseada. Que una mañana de un día cualquiera me proponga y logre ser hombre, mujer o alguna combinación LGBTTQIA, según se me antoje. Pero no hay “autonomía” ni “libertad” que no esté condicionada a los avatares del proceso de subjetivación. El descubrir cómo se quiere vivir el cuerpo es ya un asunto complicado. Depende de las identificaciones inconscientes de la temprana infancia como se ha elaborado en las investigaciones psicoanalíticas y otros textos bajo la rúbrica de neurociencia. Para ilustrar este punto menciono un ejemplo paradigmático. Me duele escribir que en el ámbito de la identificación[13], una mujer, independientemente de cual sea su sexo, puede manifestar, como se da en el circuito de la violencia doméstica, identificación con el agresor. Aunque quisiéramos tejer otras historias para ella, lejos del circuito de violencia, y evitar su asesinato físico o psíquico, no siempre podemos. Entonces la respuesta a la pregunta de por qué me identifico de tal o cual manera no puede ser una racional o voluntarista. Aunque no es tema de este texto, aquí es donde difiero de la posición de Judith Butler, especialmente cuando dice que se puede hacer “performance” de un sexo o un género. Su expresión es una extrapolación  de los planteamientos de John L. Austin sobre los actos del habla. Me parece que ella ha modificado este planteamiento, pero quiero señalar que aunque podamos “poner en escena” de forma voluntarista, imaginaria, cualquier posicionamiento sexual, genérico o de “identidad”, los enigmas psíquicos mencionados nos esperan. Imaginen cómo será el proceso de hacerse  preguntas para un o una estudiante, independientemente del sexo asignado al nacer y en la etapa denominada pre-adolescencia. Imaginen que en ese interrogarse para entender sus identificaciones, la angustia casi intrínseca al proceso sea recibida con acoso escolar y familiar. Por esto propongo que imaginemos otras maneras de entender.

[1] Dear Colleague Letter: Transgender Students (May 13, 2016), www.ed.gov/ocr/letters/colleague-201605-title-ix-transgender.pdf

[2] Dinkes, R., Kemp, J., and Baum, K. (2010). Indicators of School Crime and Safety: 2010. (NCES 2010-012/NCJ 228478). 42 National Center for Education Statistics: Washington, DC.  ; Kosciw, J. G., Greytak, E. A., Diaz, E. M., and Bartkiewicz, M. J. (2010). The 2009 National School Climate Survey: The experiences of lesbian, gay, bisexual and transgender youth in our nation’s schools, 26, New York: GLSEN.

[3] Carta Circular Núm:19- 2014-2015 del 25 de febrero de 2015:” Política pública sobre la equidad de género y su integración al currículo del Departamento de Educación de Puerto Rico como instrumento para promover la dignidad del ser humano y la igualdad de todos y todas ante la ley”. En: http://intraedu.dde.pr/Cartas%20Circulares/19-2014-2015.pdf

[4] En: http://www.de.gobierno.pr/files/equidad/Educacion_para_la_Ninez.pdf

[5]  Examples of Policies and Emerging Practices for Supporting Transgender Students U.S. Department of Education Office of Elementary and Secondary Education Office of Safe and Healthy Students

May 2016.  www.ed.gov/oese/oshs/emergingpractices.pdf

[6] Letter to Title IX Coordinators: http://www2.ed.gov/about/offices/list/ocr/letters/colleague-201504-title-ix-coordinators.pdf Las regulaciones Título IX, 34 C.F.R. Part 106, disponibles en:

http://www.ed.gov/policy/rights/reg/ocr/edlite-34cfr106.html

[7] Jackson, P. W. (1992) “La vida en las Aulas” Madrid: Morata. P. 73-75.

[8] Para comprender la complejidad del tema, recomiendo la lectura del libro de Lamas, M., Saal, F. (1991) la bella (in)diferencia. Mexico: Sigloveintiuno editores.

[9] Me refiero a la Carta Circular 16- 2015-2016 Directrices sobre el uso uniforme escolar en el sistema público de enseñanza en Puerto Rico. En: http://intraedu.dde.pr/Cartas%20Circulares/16-2015-2016.pdf

[10]En  http://www.indicepr.com/suroeste/noticias/2016/01/21/54783/educacion-habilita-bano-unisex/ por Daileen Joan Rodríguez.

[11] En http://www.telemundopr.com/fotosyvideos/366256581.html

[12] Trabajé este tema en el texto: “La lengua que conforma y su transgresión”. En Diálogo Digital el 4 de mayo de 2016. http://dialogoupr.com/la-lengua-que-conforma-y-su-transgresion/

[13]Para elaborar la noción de identificación recomiendo el texto de Juan David Nasio (1996)  El concepto psicoanalítico de identificación, Barcelona: Gedisa. pp. 99-104.