Categoría: Poesía

Conociendo a Abuela

También sé que ama las orquídeas / casi tanto / como los buches de café / y un disco de bachata / de un tal…

Julia de Burgos

La única certeza es el mar / lo único certero el océano / la única constancia es el agua

(pr)esencia

Tengo que hacerme más presente / De pronto despierto / me doy cuenta / me la pasé soñando que soñaba / Abro mis ojos, veo los detalles / ¿Seguiré soñando que sueño? / ¿Estaré soñando que desperté?

ser arcoíris, ser viento

¿Se puede ser y no ser y seguir siendo? / ser como las olas o como el viento / ser acaso como ese otoño tropical que aún no entiendo

tríptico de (a)mar

la isla cabe en un hechizo de tormenta / chas chas todo se puede / mover con el ​viento / aun esa mirada perdida / de un muerto / aun el espanto de la vecina / que aguanta la puerta / y la ventana estalla / como fuego artificial

sobre esta cama

en este espacio mágico / dos mujeres han procreado / prescindiendo / de catálogos de donantes / sin ahorrar / para el médico / y sus protocolos / desterrando el temor / de llamar / a esa otra clínica y dar / explicaciones sobre el amor

esta isla

esta isla / que es cama / funge también como espacio / rectangular y mullido / para amarrar el hilo / transparente / quebradizo / a tu cometa

con el roce

con el roce / de todos nuestros labios / un sangrado oloroso / a flores negras y estrellas azules, / exento para siempre / de amnistías / y reconciliaciones nacionales

he redescubierto mi oreja

hoy / se ha redescubierto mi oreja / sonarán platillos / gemidos / para celebrar el suceso / y en su conmemoración / se rociarán

Justicia salina

Las olas desintegran / un mensaje / olvidado en sus cuerpos. / El mar devuelve / los esqueletos reconstruidos; / cubiertos con dolor y cristales de arena.

Designio

Allá, / lejos de mí, / se marea el sistema solar. / Yo tengo un asiento / exento de la gravedad, atornillado a la mandíbula / de un hoyo negro.

Mulas

Atardece en la conciencia del día / y casi al caer dormidx / se escriben cartas en la mente. / Son selladas desde la camabuzón / para destinatarixs desconocidxs, / que ignoran esa carta / cohibida en el remitente.

La calma del mar

La corriente / agarra los brazos / torciéndolos / mientras la mueca, / rellena de agua, / hace visible / la ausencia del aire. / La orilla sigue intacta. / El fondo revuelca su alfombra.

He visto la agonía

He visto la agonía / de un multipiso / convertirse en estorbo comunal / despuntando huertos de acero / en un jarrón con pisoteadas sílabas.

Quince minutos antes

Al silenciar los retrovisores / la impresora publicó / en ambos lados del papel / su carta de renuncia / ennegreciendo militantemente / los espacios en blanco / que la vida no le devolvería.

Con fiebre de explotación

Cada jueves de mahón y plataformas / la empleada número 8313 / perfuma su cartera / con hologramas de hombres castrados / y al finalizar su jornada laboral / los mastica en 8,313 bocados / de camino al ponchador.

Los furgones

La anorexia del entretenimiento / es fieltro de hueca constitución / una deuda sin intérprete / que festeja las caries del consumismo / y enaltece la irracionalidad / con el chanchullo de likes y followers

Como voces abrazadas al grito

en el instante previo de emprender vuelo / y volar hacía el puente grito, puente lucha, / con la cabeza en alto, como se alza la paz, / rompes ese callejón de los tormentos / ella es una de tantas, lo sabes…, pero viva.

Los trenes infinitos

Aquí están los trenes infinitos, / imaginan la aparición del trueno en los grises pájaros del sur, / abrazan tu barca encallada en la costa / contemplan la cabeza de un hombre como tintero de libertad.

Las fronteras

Todos somos la frontera / esa línea clara donde arde el blasón / entre las cenizas fundacionales, / el ejército victorioso que alcanza el triunfo / entregándose al fondo del dolor, / el ejército vencido en el presente / que se encierra en una promesa de futuro.

Periodismo que no pide permiso

Recibe cada semana nuestros mejores artículos. Sin algoritmos. Sin pauta comercial.