Pero la dureza de la tierra es pura grieta / y oscila bajo la claridad vehemente del calor. / Desde un resquicio dorado de tu cuerpo, se asoma un filo pétreo, / antiguo como la sepultura de la flecha / y frío como el suelo oculto por milenios al sustento clemente del sol.
duele este quinto domingo de encerramiento / duele aquí en este corazón desarmado / cansado / inmovilizado por aquellos que son incapaces / de abrir el camino hacia la esperanza
miradas sin ojos sisean a mis pies
mientras el techo cruje fluidos
sudor tembloroso de lagartijos
son las ventanas por alcanzar
y existo desde mi muerte espejo
allí donde radican inmóviles / los cargos de la impaciencia, / pesa el ritmo de estas letras de paja, / que como el sol, se retuercen / en silencio, coagulando.
Se escuecen al fondo del caldero / los cuerpos del olvido, / surcan la grieta precisa, / ruedan por el asfalto duro y febril del tiempo negro. / llevan los trapos mojados y los ojos del penetrante rayo, / la inconstancia.
un poblado abandonado; / anónimo limbo aquel / que de un aliento a la espera queda; / nadie a-la-espera-de,
con su mirada hecha suelo, / sombra del sol que se transmuta / en un aura azul y un desvelo.
no hay manera de retroceder / el auto está atrapado en un / tránsito espantoso; quizás si / bajamos las ventanas
y dejamos que circule la ciudad / la calima mitigue la bulla
soy borde / borde contra esquina // al ras de la grieta próxima // arista deforme por la sombra // espacio-nada / o / preparto // astillado como una escena // mi cuerpo el sopor de un recuerdo
lo que no cabe duda / es que ahora mismo // los dos anidan entre la negrura oblonga de un // desasosiego / allí / el pasado es únicamente // un artificio de la razón / un simulacro lúcido.
Mi País… Hay que rescatarlo / de la avaricia, del letargo, / de la basura, del conformismo, / del complejo, de la demencia… / Si queremos tener Patria.
¿Con quién te encontraste, dime qué sentiste? / ¿Es diferente ahora, cómo hablas, cómo vistes?
// Te deseo la mejor de las suertes y recuerda, / Hay que saber balancearse en cualquier cuerda.
Nuestras ramas son firmes y fuertes raíces, / que crecen en lo oscuro para ser más felices; / son nuestras herramientas, nuestros cómplices. / Esta tierra roja, todo lo que da son frutos…
Todos de todos lados, todos los nacionalismos / sin nacionalidades, sin dictaduras, ni despotismos, / fanatismos, absolutismos; aquí se acaba el atraco, / comienza el amor, no queremos más tocino blanco…
El camino hacia Santurce / desde Río Piedras / me da tiempo a recordar / mientras escucho las noticias / que de todo lo que siempre quise / irme fue lo más emocionante.
y le echo la culpa al tiempo / para no admitir que el dolor / mientras más agudo / más se hace grito en mí / porque el dolor es un grito / a pesar de que el grito / no siempre sea de dolor.