Luisito (o perfil psicológico de un renegado)

En este momento, don Pepe conversaba con Raúl Juliá a los pies de una escena de "La gran fiesta". Buen conversador, inquieto y rebelde, era además un poeta de maletas ligeras. Cumplíría 97 años en estos días. Del cielo nos conminó a enviarle un saludo a su hermano del alma José Antonio Torres Martinó.

¡Ah, si mi pueblo supiera

quiénes son los que no son!

Ahí tenemos a Luisito, el hijo

de Míster Washington Reguero.

(El viejo maestro retirado

con una pensión ridícula)

Sí, a Luisito, el muchacho aquel

de la cara de hambre,

y los zapatos grandes…,

del verbo fácil

y el gesto resuelto.

El de los vidrios rotos de Sears

y las consignas hirientes:

“¡Go home, Yanki, go home!”

Que llevaba a Martí en el corazón

y lo citaba con acendrado cariño:

“Nuestro vino será amargo

pero es nuestro”…

Y que era, además

discípulo del Maestro:

“La Patria es valor y sacrificio”.

Ahí tenemos a Luisito,

el muchacho aquél del que decían

los santurrones del pueblo:

“Si se reforma… llegará lejos

porque tiene gracia el pend-le-le”…

Y andando el tiempo

Luisito se reformó…

Y naufragó en las playas doradas

del presupuesto insular.

Y lo nombraron consultor,

muy bien remunerado,

de alguna agencia de algo.

Después se perdió en los vericuetos

del éxito fácil…

Y mandó al “laundry” a lavar

y a planchar su mala conciencia

y este se la devolvió

sin una manchita de vergüenza,

sin una arruga de remordimiento.

Y la benemérita institución

de la Empresa Privada

lo acogió en su regazo amoroso,

con sus afiladas garras de águila

y sus tímidos colmillos de Drácula.

Y ¡cosas veredes, Mercedes

¡Cosas veredes, Sancho, amigo mío!

Tan traído y tan llevado, el hijo

de Mr. Washington Reguero…

Con su expertisse de la Alta Finanza;

Su conocimiento íntimo

De las entretelas del Gobierno;

su audacia vendiendo influencias,

y su rapport cobrando favores

con la etiqueta puritana de:

“servicios profesionales”…

y el visto bueno del

Better Buisness Bureau…

¡Ah, si mi pueblo supiera

quiénes son los que no son!

Porque en esta burundanga

criolla nuestra, a veces

se confunde la papa caliente

con la cebolla podrida…

Pero, volviendo de nuevo

al Luisito del cuento.

Este ha echado ahora barriga

y tiene patillas postizas;

y lleva una peluca moderna

que le da un aire, un aura,

de muñeco de trapo importante.

Viste elegante de Clubman,

corbata de treinta y cinco;

traje gris de trescientos;

camisa de seda a rayas;

y, luce unos zapatos de tacón alto

de fina marca italiana…

Por aquello de que:

sus pies en la tierra

y los zapatos en la Gloria…

Claro, además de vestir elegante

Luisito es un bon-vivant.

Su yate “Patria” es leyenda

de francachelas marítimas…

con cabina de caoba,

barra y televisión a colores.

Y un lujoso camarote

para sus amores discretos

de puñaladas de pícaro…

Fuma ahora cigarro gusano de a peso.

Y además de otra zarandajas de Detroit

tiene un flamante carro sport europeo.

Y, para decirlo a la manera de Jacobo

Luisito ya no va al Bar de Yeyo

sino a los cocteles del Hilton.

Porque este alterna ahora

con la gente linda,

y es figura distinguida de nuestro

inquieto “jet-set” criollo.

Salta a Europa de un estornudo

y entre jolgorio y jolgorio

confecciona uno que otro

negocio turbio- lucrativo.

(Business is buisness)

Y, “no sera moral, pero es legal”.

Esa es la frase favorita de Luisito;

a quien sus amigos de Roma llaman

con humorismo chato: Punto Fijo

porque siempre en sus múltiples viajes

recala en Roma, la ciudad santa

y visita al Papa

Y este siempre lo recibe

en audiencia privada,

¡porque es una oveja de mucha lana!

¡devotamente rico!

Y dicho sea de paso,

y aunque no venga al caso:

diz, que Luisito es muy católico;

pero, la verdad es

que no es muy cristiano…

Milagro de los panes y los peces.

¡Qué mucho le rinde el dinero

al hijo de Mister Washington Reguero!

Pero es que Luisito es muy popular,

liberal y progresista.

Y está hasta aquí en el majarete.

Es decir, en la movida.

Y con tanto negocio lindo

que se estila por ahí

donde hay mucho que ganar

“with the right connection”

y nada que perder

que no sea la vergüenza…

Pues Luisito se ha graduado

también de alcahuete;

de alcahuete glorificado

de la Mafia inexistente:

la Oficial y la Oficiosa;

y es un maestro en aquello de:

“lo que haga su mano derecha

que no lo sepa la izquierda”…

¡Ah, si mi pueblo supiera

quienes son los que no son!

Decía mi abuela española

que no es oro todo lo que reluce

Por eso, nuestro tan cacareado

progreso material tiene una larga

rabiza cavernaria…

Sequía de hombres.

Y aguacero tropical de humanoides

bien pagados y maquillados.

Y, para muestra, un botón.

Ahí tenemos a Luisito, que bajó de

la montaña como un huracán de

protesta contra tanta hipocresía

y tanta explotación

convertido ahora en un “héroe galopante”

de esta sociedad corrupta.

Por eso no hay mujer de su calaña

que se le resista,

ni agente de su pellejo

que no soborne.

Y es que Luisito es generoso

es espléndido con su

plata mal habida…

Diríase que quiere borrar

a billetazo limpio el recuerdo

del grito áquel

de su juventud rebelde;

¡Coño, que no quiero ser militar!

Y mucho menos morir

como un idiota en Korea!

«Que los Yankis pongan los muertos

que yo les pago la misa».

Y es que a pesar

de sus muchos triunfos mundanos:

poder, dinero, lujo insultante;

y amor, amor a manos llenas,amor comprado…

en el hondón de su conciencia

Luisito lleva un diablillo soterrado.

Y es, el recuerdo poco edificante

de sus errores de juventud;

prólogo turbio

a su carrera triunfante…

Pero, ¡chitón!

Que hay mucho camarón por ahí,

mucho camarón, mucho camarón

c-a-b-r-ó-n – soplón

Ah, buenas razones tenían

los santurrones del pueblo!

Si se reforma, decían, llegará lejos…

¡Recoño! Que el muchacho se reformó.

Y se tragó el Sistema un pendejo,

Y vomitó la PATRIA un traidor.

por José “Pepe” Coss

(1971)

* Transcripción por José “Cheíto” Coss, 17 de diciembre 2010

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