A los amigos betancianos
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por…
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por…
Nelson Maldonado disecciona la irrupción de Bad Bunny en el Súper Tazón como desafío cultural en plena restauración anglocentrista. No es un espectáculo vacío: es un tambor afrocaribeño que evoca memoria, combatividad y hechizo. Desafía tanto la asimilación colonial como el liberalismo multicultural, planteando mutaciones solidarias que van más allá de la mercancía global. Tampoco elude sus contradicciones: el mercado impone límites, y la cuestión palestina queda como deuda pendiente. En ese vaivén, Bad Bunny —caballo de Troya moderno— nos lleva a cuestionar el presente, mientras su tambor resuena con las grietas de América y las aspiraciones de una descolonización aún incompleta.
A los puertorriqueños nos tocó la suerte de haber contado con Albizu. ¿Qué hubiera sido de nosotros de no haberlo tenido?
El PSP estimuló espacios amplios más allá del partido. Gente de trasfondos diversos, sin pertenecer al partido, se identificaba con un espacio de crítica al capitalismo y el colonialismo.
El acercamiento del pueblo puertorriqueño con el pueblo trabajador y las capas medias norteamericanas es de naturaleza estratégica para la lucha por la autodeterminación de nuestro país.
La colección de ensayos que reúne este libro de Gervasio Luis García, antes que complacer, prefiere pelearse “con algunas visiones con el propósito de repensar lo sabido o lo mal aprendido”.