Parte II / “El cisne en el archipiélago: Manuel Ramos Otero y la poética de la ironía borgiana”
Si en París la ruina y la mercancía inauguran la conciencia desgarrada del “yo es otro”, en el Caribe esa herida se reescribe bajo el…
Si en París la ruina y la mercancía inauguran la conciencia desgarrada del “yo es otro”, en el Caribe esa herida se reescribe bajo el…
La primera parte de este ensayo examina la obra de Manuel Ramos Otero como una de las intervenciones más radicales y lúcidas de la modernidad literaria puertorriqueña. Desde Baudelaire y su cisne errático hasta Borges y la poética de la ironía, el texto rastrea una genealogía estética y política marcada por el exilio, la fragmentación y la reescritura del mito. Ramos Otero aparece como lector voraz y escritor insumiso que convierte la oralidad, la memoria silenciada y el homoerotismo en herramientas críticas contra la historia oficial y el canon patriarcal. Su narrativa, atravesada por espejos, dobles y ficciones dentro de la ficción, no busca cerrar sentidos, sino abrirlos: hacer de la literatura un espacio de resistencia, donde la identidad puertorriqueña se piensa desde la contradicción, el deseo y la herida colonial aún abierta.
En esta extraordinaria entrevista de Jennifer Duprey, William Egginton reflexiona sobre la influencia de Cervantes en la literatura y la filosofía, destacando cómo Cervantes comprendió la teatralidad y la performatividad en la prosa, y cómo la ficción cervantina se convirtió en una herramienta para reflexionar sobre la verdad y la posverdad. Egginton compara la retórica de la libertad en Estados Unidos con el honor en la España del Siglo de Oro, subrayando la importancia de la educación humanista en la comprensión crítica del presente. También aborda el fenómeno de la cancelación cultural y su impacto en la enseñanza de la literatura clásica, y comparte su experiencia enseñando en prisiones y en proyectos educativos innovadores. Finalmente, cita una memorable frase de Don Quijote que resalta la esencia de su locura caballeresca.
Los ensayos “El amigo” y “¿Qué es un dispositivo?” merecen leerse y abrir esos textos a los “vínculos” y “lazos” (palabras cuyo sinónimo es “amistad”) que nos proponen.
¿Habrá que esperar otros trescientos años para que un autor de nuestra lengua nos enamore hasta la tontería como lo hizo Gabriel García Márquez?