La aprobación de los transgénicos se hizo bajo una decisión política y no salubrista, ocurrió bajo un procedimiento anómalo en donde no se requirieron pruebas de seguridad, rotulación especial, ni declaración de impacto ambiental.
Muchos creen en teorías de conspiración que generan temor y confusión acerca de tecnologías que nada tienen que ver con Monsanto. El nivel de confusión ha tenido consecuencias graves.