Eddington (Fine Arts)
En Eddington, Nuevo México, mayo de 2020, el alcalde Ted García impone confinamiento y mascarillas para frenar el COVID-19. El sheriff Joe Cross, asmático pero…
En Eddington, Nuevo México, mayo de 2020, el alcalde Ted García impone confinamiento y mascarillas para frenar el COVID-19. El sheriff Joe Cross, asmático pero…
En plena pandemia, cuando el miedo se volvió rutina y el hastío una plaga más eficaz que el virus, la pornografía digital ocupó su lugar como anestesia global. Las “políticas amistosas” del like —ese gesto virtual que disfraza la soledad— empezaron a domesticar el deseo, fabricando subjetividades a golpe de clic y placer instantáneo. Ya no se trata de sexo: es un laboratorio hiperreal donde el goce se dosifica como droga y el mercado dicta los acordes. El Big Data, convertido en voyeur omnisciente, adivina fetiches, archiva pulsiones y calibra fantasías. La pornografía contemporánea dejó de ser espejo del erotismo para convertirse en su jaula dorada: un dispositivo de control social que acaricia mientras encadena.
Esta reseña, firmada por la escritora y poeta Ana María Fuster Lavín, nos cuenta que la autora de De la carne y otras fatalidades, Ángela María Valentín, nos sumerge en un universo literario oscuro y perturbador. A través de ocho relatos, Valentín explora el horror cotidiano del encierro pandémico, desnudando las tensiones intrafamiliares, la violencia de género y las crisis sociales y emocionales que se agudizaron con el confinamiento. Con una narrativa precisa y visceral, convierte el cuerpo humano en un campo de batalla, donde el miedo, la resistencia y la lucha por la supervivencia se entrelazan con lo grotesco. Cada cuento es una inmersión inquietante en la violencia, el sufrimiento y la desesperanza, reflejando con crudeza las sombras de nuestra realidad. Un banquete literario que, aunque incómodo, resulta imposible de soltar.
¿Cuáles son los límites de lo prevenible y de la prevención? ¿Cuáles son los riesgos de querer prevenirlo todo, incluyendo el propio dolor de la existencia? ¿Es eso acaso posible o incluso deseable?