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¿Hacia una Universidad más “pequeña y ágil”?


La Universidad de Puerto Rico está rota, comentaba un conocido analista radial ayer miércoles en la tarde. Rompen el proyecto social más importante y exitoso del país, añadía, tal vez irreparablemente.

Se refería a eventos recientes y conocidos: La editorial de la UPR, ignorando la fila de manuscritos académicos sometidos y aprobados, decide publicar la propuesta política de Ricardo Rosselló; el Recinto de Ciencias Médicas decide ofrecerle una plaza especial, con “perks” y sin competencia, a este mismo joven, cuyo expediente es satisfactorio pero no extraordinario, como si se tratara de un candidato excepcional con propuestas millonarias y laboratorios establecidos; la legislatura le quita, en una mal llamada “permuta”, terrenos agrícolas a la UPR; la administración central y el Recinto de Mayagüez perdieron acceso a fondos presentes, aprobados y futuros de la National Science Foundation, por negligencia repetida (y tal vez corrupción) en el papeleo relativo a las compensaciones de los investigadores y a la relación entre esas compensaciones y el tiempo invertido; la pérdida de inversiones del plan de retiro, a causa de inversiones realizadas por los síndicos de la UPR a pesar de la oposición de la junta de retiro y del asesor financiero del plan. Podría seguir.

Claro que a esas afrentas frescas (“frescas” por lo recientes y por el desparpajo de sus perpetradores) habría que sumarles otras en el pasado no muy lejano: Los abundantes macanazos, golpes, gases y agresiones varias dirigidas al estudiantado que protestaba (y en ocasiones al que no protestaba también, y al que estaba allí parado nomás también, y a los papás y mamás que se metían en el medio, pues también); la designación de espacios limitados (y a veces distantes, cambiantes o invisibles) como las nuevas “zonas de expresión pública”, en detrimento del derecho democrático a la expresión; la ignorada mayúscula que los poderes administrativos le dieron a las propuestas alternativas de estudiantes y profesores para bregar con el problema fiscal de la universidad y reducir o evitar el alza en la matrícula. Podría seguir.

Cuando el atropello es mucho y seguidito, se nos reduce el ancho de banda. El atropello de hoy hace que un poco se nos olvide el de ayer, el atropello visible y descarado hace que se nos pase el estudio del menos obvio. De modo que quiero traer a la mesa otro asunto, otra ruptura, otro síntoma de la desintegración del proyecto social y cultural que es la UPR. Se trata de la cantidad y el perfil de los estudiantes.

En el 2009-2010, había en los once recintos de la UPR un total de 65,669 estudiantes. En el 2011-2012, el total se había reducido a unos 57,000.

¿Quién se queda fuera? No se habla mucho de eso. Pero hay razones para pensar que los que se quedan fuera tienden a ser los estudiantes más pobres.

Permítanme tomar a mi propio recinto (UPR-Mayaguez o RUM) como ejemplo. En el año 2008 entraron al RUM 2560 estudiantes. De estos, el 44% provenía de escuela privada, y el 56% de escuela pública. En el 2012, entraron 1,858 estudiantes, el 50% de ellos de escuela pública.

Pongamos esto en perspectiva: aproximadamente el 80% de los estudiantes de cuarto año de escuela superior en el país asiste a escuela pública. Ocho de cada diez. Pero en nuestro recinto los que vienen de la pública son cinco de cada diez, con una merma adicional de 6%.

Voy a graficar un poco la cosa para que esté más clara:

Cambios en clase entrante UPRM¿Qué quiere decir esto? Un par de cosas: 1) que el perfil de los admitidos no se parece socioeconómicamente al del país, 2) que el número absoluto de admitidos se ha reducido  considerablemente (27%) y 3) que junto con esa reducción, se ha agravado la diferencia entre los estudiantes de cuarto año y la clase entrante en el RUM.

Otro pedacito de evidencia, más micro, más anecdótico, tal vez más emocional: Hace algunos años, mi colega David González y yo comenzamos un trabajo de  alcance en los residenciales públicos mayagüezanos, con la meta de aumentar el número de jóvenes en esos espacios que llegan al RUM. El primer año, fueron admitidos e ingresaron a la universidad seis. Al año siguiente, ocho.  Al año siguiente, diez.  ¿El año pasado? Uno.

Uno.  Tome en cuenta que cerca del 12% de los jovencitos en edad universitaria en Mayagüez viven en residenciales públicos.  Pero solamente 1 de 1,858 (0.0005%) entró al Recinto de la Universidad pública que le queda, en la mayor parte de dos casos, a una o dos millas de sus casas.

Ahora bien, no es la primera vez que presentamos (el “nosotros” se refiere al conjunto de profesores y estudiantes investigadores que creamos o  laboramos en el Centro Universitario para el Acceso del RUM, que hoy lidera la colega Lissette Rolón) datos cualitativos y cuantitativos que demuestran y denuncian la exclusión estructural y simbólica de los sectores más pobres de la oportunidad educativa.  Y a través de los años, hemos ido acumulando una lista de preguntas y reacciones frecuentes, que estaré atendiendo aquí y en la entrada que escribiré el mes que viene.  Por ejemplo:

Pregunta frecuente #1:  Esos datos son de Mayagüez, y Mayagüez es uno de los recintos más selectivos del sistema UPR.  ¿Cómo sabemos que ese patrón de admisión desigual es un problema a nivel de sistema?

Respuesta: Hay evidencia que sugiere que ese es el caso, aunque ciertamente el sesgo es más pronunciado en el RUM y la Yupi.  Pero sabemos que a nivel de país y a partir de los datos del PUMS 2008 (analizados por el Dr. Walter Díaz y disponibles aquí), la mediana de ingreso familiar de aquellos jóvenes matriculados en algún recinto de la UPR es de $32,379.00; en contraste, la mediana de ingreso de aquellos que están matriculados en una universidad privada es de $25,979.00, y la de los que no están matriculados en la universidad es de $15,600.00. Es decir, que con el aumento en ingreso familiar tiende a aumentar la posibilidad de acceso a la educación universitaria pública.

Hay asimismo varias razones para creer que la reducción en tamaño de la universidad afecta desproporcionadamente a los estudiantes menos acomodados.  Sabemos, por ejemplo, que el índice de admisión (IGS) está fuertemente relacionado al ingreso familiar y a la extracción de clase de los estudiantes.1  Es decir, que a mayor ingreso familiar, mayor la probabilidad de que un estudiante sea admitido.  Sabemos también que a mayor ingreso familiar es mayor la probabilidad de que un estudiante solicite a la UPR. Y finalmente, sabemos que la reducción de cupos tiene un impacto directo sobre el IGS de un programa: si aumenta el número de solicitantes relativo al cupo del programa, el IGS tiende también a subir.

El achicamiento de la universidad afecta a los más pobres aún siendo admitidos, por razones estructurales: A diferencia de sus contrapartes más acomodados, los estudiantes de escasos recursos dependen de la Beca Pell para pagar sus cursos. Para retener la beca necesitan matricular al menos doce créditos. Sin embargo, la reducción de cursos, lejos de aliviarse con la reducción del número total de estudiantes, parece estar peor que nunca. Si tengo chavos y me tengo que quedar con diez créditos, pues ni modo, los pago y me los quedo.  Si no tengo chavos y logro matricular solamente diez créditos, los pierdo todos. Si logro los doce pero el cheque se atrasa y no me dan la prórroga, los pierdo también.

En fin: Que se rompe la universidad de muchos modos, últimamente. Y que uno de esos modos es lastimando, en nombre de la “universidad más pequeña y ágil” de la que hablaba Ygrí Rivera, la capacidad de la institución para atender la desigualdad social e impulsar la educación de los sectores más desaventajados. Reducir los cupos tiene ese efecto. Permitir que los políticos dispongan de las tierras y proyectos comunitarios de la universidad, también.

Al final del día, el ataque a la universidad tiene como telón de fondo otros ataques, otros choques. El más obvio de ellos es el político-partidista y el uso de la universidad como botín eleccionario. Pero hay otros choques ideológicos importantes que atender aquí.  Uno de ellos es el de dos visiones de mundo que son no sólo distintas, sino enemigas: aquella donde predomina el falso moralismo, la solución superficial y la creencia en la superioridad moral del más que tiene; y aquella que privilegia la profundidad y que reconoce a la desigualdad como un problema grave y generador de otros problemas.

Para la primera, la UPR es un obstáculo y necesita empequeñecerse, orientarse más hacia las carreras y menos hacia la educación liberal/humanista, servir mayormente a la clase media alta y reclutar talento docente sólo en las filas del partido. Para la segunda, la UPR es un proyecto cultural, su función incluye pero va más allá del diploma y tiene el deber de conectarse con la realidad social del país.

Hay tela para cortar con este asunto. Muchas cosas sin decir, muchas cosas sin estudiar, mucho debate latente. Pero por algún lado hay que empezar.

Me he propuesto mantener estas columnas cerca de las mil doscientas palabras, de modo que dejo el resto para la próxima. En ella espero atender algunas “preguntas frecuentes” adicionales. ¿Tiene una pregunta? Déjemela aquí en los comentarios. Gracias por leer y hasta pronto.

  1. Esta discusión supera el espacio y naturaleza de esta entrada, pero he escrito en detalle sobre el tema en un artículo próximo a publicarse en la revista de Ciencias Sociales, y en este Cuaderno de Trabajo. []

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    Si la agilidad mentada es real,  entonces que se pueda hacer un anho universitario mensualmente como en esas escuelas superiores en cada esquina que hay ahora, para los hijos de ilegales i populacho en general. Imagine un bachillerato en un semestre!

  • Sangre Verde

    Me encantaría leer su opinión sobre el problema del Colegio con la NSF.

    • rima_brusi

      Puede ver mi lectura de ese lamentable asunto aquí, en este escrito publicado el 15 de agosto.  –rb

  • Sangre Verde

    Saludos, compañera Colegial! A riesgo de sonar político, tengo que comentar que la visión de una universidad “más pequeña, más agil” no parece ser otra cosa que el reflejo de la visión “republicana” de gobierno, sostenida y puesta en práctica por la presente administración del país en sus tres ramas. La universidad pública abierta, en su función de igualadora social, formadora integral y baluarte de la expresión social y cultural de un pueblo, es un estorbo para aquellos que ven la educación como un gasto y no como parte del compromiso de un gobierno con la gente que lo pone a cargo de las riendas de su futuro. Nuestro querido Colegio, con su mal ganada fama de inaccesibilidad y de excesivo rigor (tanto en lo académico como en otros aspectos de la vida estudiantil), las limitaciones que ha experimentado en su oferta académica y en los servicios que presta a la comunidad universitaria, amén de la drástica reducción que ha manifestado en su aportación a la vida deportiva, social y cultural del pueblo, la región y el país, entre otras cosas, también ha caído víctima de esa nefasta (y anti patriótica) manera de pensar. No obstante, sé que usted, como yo, soñamos con devolver al Colegio a ese sitial de prestigio bien ganado del que una vez disfrutamos… seguimos alertas y en pie de lucha!

    • rima_brusi

      Saludos.  Gracias por pasar y por leer.  El problema de acceso que experimenta la UPR (y especialmente sus recintos más selectivos) es ciertamente algo que hay que pensar y corregir. Ahora bien, debo aclarar que yo no creo que el problema estribe en un “rigor excesivo”-de hecho el rigor académico, y las altas expectativas académicas, son cosas, a mi entender, buenas y necesarias para el país.  Creo que más bien el problema es que a veces confundimos el rigor con los obstáculos, el rigor académico con el burocrático, y la provisión de los apoyos que los estudiantes necesitan para bregar con el rigor académico con el “tongoneo”.  Trataré de atender ese tema, porque me parece importante. De nuevo, muchas gracias por pasar, por traerlo a la mesa, y por celebrar la fe en el futuro de nuestro querido recinto.

  • Se me queda algo… ¿Se pueden medir el perfil estudiantil de todas las escuelas públicas con la misma vara? El proceder de una escuela pública no necesariamente implica ser desventajado económicamente. Quizá la localización de la escuela pueda hacer variar el perfil de sus estudiantes. ¿Cómo comparan las escuelas escpecializadas, como la Central, la José Julian Acosta, la Julian Blanco y la Libre de Música, la Secundaria UPR… con la Power, con la Kodah, con  Berwind, con la República de Colombia etc.?  ¿Qué perfil socio-económico tienen los estudiantes de éstas escuelas y como comparan? 

    • rima_brusi

      Saludos, Kathy. Muchas gracias por pasar, leer, comentar y dejar preguntas.  Creo que las otras las atenderé luego (creo que algunas incluso las puedo incluir en la próxima columna, sobre todo esa pregunta tan sugestiva del discurso de “excelencia”), pero ésta que me dejas aquí es bastante fácil, así que la contesto rapidito.  Usamos “escuela pública” vs. “privada” como un proxy, realmente, una aproximación muy imperfecta a la variable de clase social.  Como bien apuntas, hay escuelas públicas que se parecen más en su perfil a algunas escuelas privadas que a las públicas.  Por poner un ejemplo mayagüezano, que es el caso que conozco mejor, la escuela especializada (magnet) CROEM recibe muchos estudiantes provenientes de escuela privada. No tengo los números a la mano pero en alguna ocasión sí los ví. Ese es el caso también de la UHS- es tan pública como la Power pero el perfil socioeconómico de su estudiante promedio es muy distinto.  Predeciblemente, las admisiones de estas escuelas (que podríamos llamar, para seguir la nomenclatura del sistema K-12 en Estados Unidos, “magnet”) son mucho más que las de escuelas públicas que atienden estudiantes más pobres.

      •  

        Gracias por
        atender todos los comentarios de esta columna tan diligentemente.

        Una compañera y yo estaremos presentando un conversatorio sobre la
        accesibilidad en el congreso de la APPR como preámbulo a un proyecto pequeño de
        investigación que haremos contextualizado a la UPR-RP. Ojalá y en algún momento
        podamos cruzar palabras para recibir recomendaciones y aportaciones suyas.

        Buenas noches!

  •  

    Hola Rima,

     

    He estado
    trabajando el tema de la accesibilidad en la UPR – RP y me interesa mucho ver
    un poco más como se da este fenómeno en universidades privadas y en el resto
    del sistema UPR.

     

    Solo como datos
    curiosos:

     

    1)      En el 2009-10 la oficina de admisiones me
    proveyó unas estadísticas (no significativas, en cuanto no contienen todas las
    escuelas registradas en el rango de los admitidos a la UPR-RP) donde se muestra
    la proporción de estudiantes de escuela pública y escuela privada desde el 2001
    – 2010. Me impactó ver como de la esuela Ramón Power Giralt (pública) la media de admitidos anual fue de 1.1,
    mientras que los admitidos en University Gardens (privada) fue de 60.1. Quiero
    señalar que la “Power” es la escuela superior que queda lado al residencial Luis
    Llorens Torres. La “Power” recoge la población de dicho residencial, de Barrio
    Obrero, de Piñones, de “Calle Loiza” y demás cominidades caracterizadas por ser
    desventajazas económicamente. Por mencionar otras dos escuelas: La escuela Carlos Escobar López tiene una media de 6.2
    estudiantes admitidos y la Escuela Secundaria UPR tiene una media de 62
    estudiantes por año.

     

    2)     
    Hubo
    un boletín de la UJS sobre el cierre de los 500 cursos que me impactó. El mismo
    adjudica la merma en estudiantes “del pueblo trabajador” en la UPR al alza en
    matrícula y no a otro asunto. Estos boletines pasan por alto que los institutos
    técnicos y las universidades privadas cobran por un semestre el doble (en el
    caso de Sagrado Corazón 4 veces) lo cuesta un semestre en la UPR y que los
    estudiantes que se fueron de la UPR, en su mayoría se reubicaron en dichos
    planteles. Mientras, también podemos ver una relación entre el alza del IGS en
    la universidad y la menor entrada de estudiantes de escuela pública a la UPR-RP.

     

    Luego de analizar
    algunos de los discursos de las llamadas asociaciones de izquierda, de explorar
    algunas estadísticas del CEPR, de estar atenta a los comentarios de algunos
    profesores en clase (soy estudiante UPRRP) y verificar los cuadernos del CUA
    (entre otros asuntos), me parece que hay algunas esquinas de este problema de
    accesibilidad que merecen atención:  

     

    1)     
    ¿Qué “role”
    juega el IGS en el problema de accesibilidad post-secundaria, sacando de las
    posibles respuestas a esta pregunta las condiciones paupérrimas del DE en términos
    K-12?

    2)     
    ¿Qué
    se entiende en términos de educación pública postsecundarios por excelencia
    académica? Parafraseando la pregunta, ¿Se espera que el egresado de la UPR sea
    de excelencia o que el ingresado sea de “excelencia”? ó ¿Por qué la universidad
    pública del país tiene como requerimiento unos índices “X” de capital cultural
    en sus ingresados para entonces, solo sobre esta premisa, poder sostener un
    compromiso de excelencia académica en el sistema UPR?

    3)     
    ¿La
    potencialidad de un estudiante X en términos de su futuro desempeño académico
    es equivalente a su IGS?

    4)     
    ¿Cómo
    las comunidades con menos acceso a la UPR perciben el asunto de la “excelencia
    académica” o el “primer centro docente del país como institución”?

    5)     
    ¿Cómo
    el sector estudiantil y docente percibiría la posible eliminación del IGS?

     

    Como último señalamiento
    en esta descarga que me provoca el ver esta columna tan pertinente y necesaria…
    Siempre que se ataca el IGS de la UPR como único mecanismo de entrada al
    plantel superior PÚBLICO nunca falta el que dice que UPR se va a convertir en
    una universidad mediocre si eso pasa. Comentarios como este solo me parecen el
    síntoma de un problema de desinformación cargada de múltiples estereotipos.

     

    ¿Quiénes entrarían
    a la UPR si se elimina el IGS? ¿Qué cambios estructurales y curriculares necesitaría
    la UPR para enfrentar el reto de admitir estudiantes que económicamente necesitan
    estar en ella y no en una universidad privada?

     ¿Quiénes actualmente se benefician de este
    sistema de evaluación y quienes generacionalmente han estado excluidos de la “excelencia
    académica de la UPR”?

     

    Saludos,

     

    Excelente columna

  • MStanchich

    Ese bajón de diez a uno en el proyecto que estabas trabajando me hace recordar de las mermas tal dramáticas que se dieron en la Universidad de California de las comunidades “minoritarias” mientras estudiaba allí y cuando se aplicaba las políticas que ahora evidentemente se están copiando aquí, según la misma “reforma” del comité asesor del gobernador. 
    Este artículo da por el clavo. Lo voy a enviar a mis estudiantes, grupo de 30, ahora mismo. Estoy súper animada que estás escribiendo por 80grados, voy a seguir tus escritos. Gracias!

    • rima_brusi

      Hola, Maritza!  El ejemplo de California (de muchos sistemas en E.U., de hecho) es instructivo y tal vez merezca una columna aparte.  En las universidades públicas, reducir los cupos por lo general implica reducir el acceso no sólo de los estudiantes minoritarios o pobres, sino en el caso de instituciones que le dan servicio a una comunidad local desventajada, también reduce el número de estudiantes locales. (De hecho algunas prefieren estudiantes out of state porque pagan más dinero.) En algunos sitios (CSU San Diego, por ejemplo) al reducir los cupos tomaron medidas especiales para que la proporción de estudiantes locales, minoritarios y de escasos recursos de mantuviera estable.  Fue un ejercicio complicado, pero se puede.  Gracias por pasar y por el ánimo. Un abrazo!

      • Mstanchich

        Se menciona lo deseable que es el estudiante “out of state” en un artículo de marzo de 80 grados por Rafael Irizarry Quintero: “El modelo americano también demuestra que la dicotomía entre investigación y la enseñanza es falsa. A pesar de tener la investigación como prioridad, la enseñanza también es importante. El resultado es una educación de primera demostrada por el hecho de que EEUU exporta su enseñanza más que cualquier otro país. Por ejemplo, en la universidad pública de Washington, 18% de los estudiantes de primer año vienen del extranjero, la mayoría de China, y pagan $28,059 al año en matrícula; aproximadamente tres veces más que los estudiantes del estado. Gracias a estos extranjeros es que residentes de bajos ingresos, estudian de gratis. En MIT, acaban de empezar la iniciativa MITx: que ofrecerá todos sus cursos en línea gratuitamente para el beneficio de todo el mundo.”
        http://www.80grados.net/una-upr-de-clase-mundial/#disqus_thread
        Obviamente esto en si es un tema grande. En el programa doctoral de literatura y lingüista caribeña donde enseño, nos encantaría tener mas estudiantes del Caribe (una recién graduada nuestra, Rhoda Arrindell, se nombró ministro de educación de St. Martin), que no es nada fácil porque también en muchos casos requieren ayuda económica o por lo menos matriculas y residencias accesibles. Pero aunque estudiantes internacionales paguen mas, no debe ser al precio de cerrar los espacios a de menos recursos aquí en Puerto Rico, sino para abrirlos. Suena como un balance delicado que depende del propósito y visión de las políticas y decisiones que se tomen, para ponerlo en términos sencillos. 

        • Mstanchich

          También
          lo veo muy útil que no usaste la palabra “neoliberal” en tu columna, aunque
          esto es exactamente lo que busca el llamado neoliberalismo. Siento que hemos
          llegado a un punto en que usar esa palabra es casi garantizar que se descarta
          su análisis por su asumida postura izquierdista. En términos antropológicos, se
          nota una incomensurabilidad que demuestra que dentro de la misma cultura hay
          sectores tan distintos que no se comprenden uno a otro aunque supuestamente
          hablan el mismo idioma. Quizás es mejor, como haces aquí, en llamar las cosas
          por su nombre demostrando lo que significa las cifras de merma estudiantil en términos
          reales sociales, y dejar de usar etiquetas (republicanista sería otra) aunque
          también reflejan la realidad de lo que esta pasando y en cuales contextos más amplios
          estamos siendo ubicados, lo que llamas de manera mas general aquí “choques
          ideológicos” de naturaleza “política-partidista.” Quedan 51 días para por lo menos comprarnos más tiempo a los que visualizan una universidad de
          proyecto y legado socio-cultural, tanto como de investigación y excelencia académica. Saludos cálidos a ti Rima!

          • rima_brusi

            El balance es delicado, y depende también de la misión particular de cada institución.  Mantener el foco en instituciones complejas no es fácil – uno de los provosts que entrevisté tenía un letrerito en su oficina para ayudarlo con eso de mantener el norte.  Decía “It’s the students, stupid!” 🙂 Ese era su norte.  Y su institución (Florida State U) es prestigiosa y reconocida en el ámbito de investigación.  Pero a este señor le interesaba mucho preservar el acceso y el éxito de los estudiantes más desventajados.

            Re: la etiqueta de “neoliberal”, sí, lo hice a propósito. La he usado antes (en un artículo que escribí para NACLA, por ejemplo, donde hablo mayormente de la huelga pero también de issues de desigualdad y acceso) para describir lo que está ocurriendo en la Universidad de Puerto Rico. Pero como bien dices, creo que es importante empezar a describir la cosa de manera más directa, más orgánica. La etiqueta nos sirve para conectar lo que nos pasa con lo que pasa en otros lados, y eso es muy bueno, pero a veces nos hace perezosos, o impide que nos escuche alguna gente que podría estar interesada en issues como la equidad pero que no necesariamente quiere escuchar de neoliberalismo. 

  • Mcampo

    Le felicito por el artículo y las investigaciones que acompañan los argumentos. Personalmente, creo que un factor fundamental ha sido que desde que llegó este gobierno hace cuatro años, ya no se le llenan las solicitudes a las UPR a los estudiantes de Escuela Pública por parte de los/las orientadores de las escuelas. Pude percatarme de tal estrategia, hace dos años, cuando mi hija, que estudiaba en una excelente escuela pública del area de Santurce, me indicó que no les llenarían las solicitudes a la Universidad de Puerto Rico, pues era “algo opcional”. Al verificar y quejarme con la administración de la escuela, ciertamente, había una circular y directrices directas del Departamento de Educación hacia esto. Cada estudiante en su rol particular la llenaría y el rol del orientador sería el exponerles con “ferias”  la diversidad de alternativas que tienen en la isla. Por consecuencia, tampoco se les beca a los estudiantes en los costos del College Board, como ocurría anteriormente. Creo que este factor es el principal, aunque estoy consciente de otros de los que se han mencionado.  

    Otro factor que pude constatar, es la ineficiencia en los sistemas de computadoras y registros en las admisiones a la Universidad. En el caso de mi hija, por haberle puesto un acento a su apellido ( que lo lleva correctamente) la computadora sacó su nombre de las admisiones a una especie de “twilight zone”. Cuando fuimos a verificar personalmente, eran cientos y cientos de estudiantes que la computadora no había registrado por este “problema” de nuestros apellidos en idioma español… Indagando con los responsables de ese departamento, me indicaron que si los afectados no venían personalmente a verificar sus solicitudes, nunca se enterarían ni serían procesadas sus admisiones.En resumen, existe un plan concertado para limitar las solicitudes al sistema de la UPR y por defecto, fomentar las universidades privadas; así como una ineficiencia crasa en los procedimientos de admisión y sistemas que procesan las solicitudes.

    • rima_brusi

      Eso que cuenta es importantísimo.  Por casualidad no tiene copia de la carta circular indicando que era opcional la solicitud y responsabilidad de cada familia? Es un tema que me gustaría atender en la columna del mes que viene.  Muchas gracias por leer y comentar!

  • Amigo2012

    – Me imagino que habrá que tomar en cuenta que en la escuela pública hay sobre 100,000 estudiantes de educación especial que no creo que muchos de ellos puedan llegar a estudiar en Mayaguez.

    – Habrá que analizar si en estos últimos dos años bajó también el número de estudiantes nuevos en las universidades privadas. Por lo menos en el Departamento de Educación hubo una merma de estudiantes.

    • rima_brusi

      Saludos.  No conozco estudios recientes, pero sí existen varias notas de prensa que son sugestivas.  Por ejemplo, noticel publicó la siguiente en octubre del año pasado, en referencia a la reducción de estudiantes en el sistema UPR:

      “Mientras esto ocurrió, la Universidad Interamericana de Puerto Rico tuvo un alza de 961 estudiantes haciendo la comparación para el mismo periodo. Asimismo, a la Universidad del Sagrado Corazón también se sumaron más estudiantes.  Por su parte, en el Sistema Universitario Ana G. Méndez (SUAGM) se observó un crecimiento de 383 estudiantes. Cabe señalar que SUAGM cuenta con un número mayor de estudiantes al comparar con la UPR y la Interamericana.”

      La noticia está disponible aquí: http://www.scribd.com/doc/69934984/22-10-11-Aumenta-matricula-en-universidades-privadas

    • rima_brusi

      Y en cuanto a los estudiantes de educación especial, también es un tema importante para comprender la conexión entre desigualdad socio-económica y acceso a la educación superior.  No tengo estudios sobre el asunto, con excepción de las notas de campo tomadas en las escuelas en donde trabajé con el proyecto de alcance y en una escuela en donde hice etnografía más profunda.  Pero me gustaría anotar varias cosas con respecto a eso:

      1. La relación entre clase social y educación especial es compleja.  Por un lado, los estudios indican que la pobreza (tanto la absoluta como la relativa) sí pone a los niños en un riesgo mayor en cuanto a ciertos problemas de desarrollo emocional y educativo se trata.  (para mayor información sobre esas conexiones: The Spirit Level, maravilloso libro de Wilkinson y Picket; y los varios estudios citados aquí, http://neuroanthropology.net/2008/02/18/poverty-poisons-the-brain/.)  Ahora bien, si bien es cierto que hay un riesgo mayor de problemas de aprendizaje en la pobreza, también es cierto que existen desigualdades tremendas a la hora de tratarse.  Por poner un ejemplo: el hijito de tercer grado de un colega mío (clase media o media alta, según usted la defina) tenía problemas del habla y lectura.  Ese asunto se atendió en semana y media, el nene tuvo acceso a una combinación de terapia privada y tutorías, y santo remedio, en cuarto grado estaba de lo más bien.  A un nene de uno de nuestros residenciales le tomó año y medio acceder a lo servicios que necesita y merece por ley. Algunos de sus maestros lo daban por perdido de entrada: Hablaban del día en que cumpliera quince años y fuese transferido al sistema de educación especial por completo, fuera del salón de clases regular.  Mismos síntomas: un destino muy distinto.

      2. Por otra parte, el peso sobre las escuelas públicas en términos de la población de educación especial suele ser mayor, en cuanto a que están obligadas a admitirlos.  Con lo que “privatizar” el sistema educativo a través de vouchers, charters y otros modos es muy peligroso-se presta para tener unas escuelas “buenas” y unas escuelas “ghetto” con bajas expectativas académicas.

      3. La educación especial es un espacio aaaaamplio, y hay muchos niños en ese sistema que sí, si reciben los apoyos adecuados, serían excelentes candidatos para la universidad, de Puerto Rico o de cualquier parte.  Yo los he visto.  Hay que apoyarlos, ayudarlos y no abrumarlos con el peso de nuestros prejuicios.

      Seguimos. Gracias por pasar, leer, comentar y anotar detalles importantes para toda esta discusión.

  • Ginny

    Gracias… Excelente análisis.

    • rima_brusi

      Gracias a usted por leer y comentar.

  • Mariecel Maldonado

    Excelente artículo que refleja la desigualdad que promueve nuestro sistema educativo mediante políticas perversas de exclusión social.  Interesante explorar como se puede estimular que más estudiantes de los sectores pobres entren a la universidad, tales como el mejoramiento de  la enseñanza de ciencias y matemáticas a través de currículos interesantes y la enseñanza de las destrezas de lectura y escritura en profundidad, combinadas con destrezas de pensamiento crítico y toma de decisiones en situaciones de crisis, las que necesita toda persona en un ámbito ciudadano y laboral.

    • rima_brusi

      Gracias por leer y por su comentario.  Ciertamente que las destrezas fundamentales (lectura, escritura, matemáticas) juegan un rol crucial en todo este asunto.  Y que la relación entre la universidad y esas destrezas tiene muchas facetas.  Por un lado, mientras mejor se dominen, mejor preparados llegan los estudiantes a la Universidad, y mejores sus oportunidades de acceso y éxito en la misma.  Por otro lado, es precisamente la universidad la institución que produce maestras/os que enseñen esas destrezas.  Nuestra responsabilidad como universitarios resulta así, por lo menos, doble.

  • rima_brusi

    Juega un rol importante, con varias facetas.  En el caso de mi recinto, 

    Un
    análisis de colegas en el departamento de Ciencias Matemáticas (Quintana, 2007)  revela  que las
    puntuaciones en las pruebas del CEEB para escuela pública son, en promedio, más
    bajas.  Esto sugiere que los estudiantes
    de escuela pública están, en general, menos preparados en las destrezas básicas
    que el CEEB pretende medir.  Un estudio
    reciente en Humacao (Matos-Díaz, 2008, en la Revista de Ciencias Sociales) llega a la misma conclusión para toda la UPR, e indica
    que la ejecución de los estudiantes procedentes de escuela pública en la prueba
    estandarizada de admisión es peor que la de los provenientes de escuela
    privada.    
    Ahora bien, eso tiene varias fuentes.  Por un lado está la conexión entre clase social y educación temprana.  Encima tienes unas desigualdades que se generan en los años escolares y que espero discutir parcialmente en la próxima columna.  Luego tienes la diferencia en los repasos: Los jóvenes con mayores recursos suelen tomar repasos para este tipo de pruebas, los más pobres no. De hecho, los estudiantes más desventajados con frecuencia ni siquiera se enteran de que existe éste examen ni de qué tienen que hacer para tomarlo.  

  • Ricvam

     Me pregunto qué rol juega en la disminución de estudiantes provenientes de escuela pública su competitividad para lograr ingreso al sistema UPR,frente a candidatos provenientes de educación privada, quizás con una formación académica más sólida y mejores resultados en el College Board. Desde esta perpectiva un factor a considerar que contribuiría a fomentar la desigualdad sería la capacidad del Departamento de Educación de producir estudiantes con mayor potencial competitivo. ¿Poseen datos que aclaren este ángulo de la ecuación?

    • rima_brusi

      Juega un rol importante, con varias facetas.  En el caso de mi recinto, un análisis de colegas en el departamento de Ciencias Matemáticas (Quintana, 2007)  revela  que las puntuaciones en las pruebas del CEEB para escuela pública son, en promedio, más bajas.  Esto sugiere que los estudiantes de escuela pública que solicitan al recinto están, en general, menos preparados en las destrezas básicas que el CEEB pretende medir.  Un estudio reciente en Humacao (Matos-Díaz, 2008, en la Revista de Ciencias Sociales) llega a la misma conclusión para ese recinto, e indica que la ejecución de los estudiantes procedentes de escuela pública en la prueba estandarizada de admisión es peor que la de los provenientes de escuela privada.    
      Ahora bien, esa diferencia tiene varias fuentes que nada tienen que ver con talento.  Por un lado está la conexión entre clase social y educación temprana.  Encima tienes unas desigualdades que se generan en los años escolares y que espero discutir parcialmente en la próxima columna.  Luego tienes la diferencia en los repasos: Los jóvenes con mayores recursos suelen tomar repasos para este tipo de pruebas, los más pobres no. De hecho, los estudiantes más desventajados con frecuencia ni siquiera se enteran de que existe el examen ni de qué tienen que hacer para tomarlo.

      • Beato2501

        Gracias por contestar mi duda.  Necesitamos mas articulos e investigaciones de este tipo.  El tema tiene muchas vertientes.  Sin embargo sigo con la duda de tener un bachillerato vs tener un oficio.
        Las comunidades de escasos recursos y otras limitaciones se pueden beneficiar de un mejor programa vocacional donde se pueda profesionalizar a carpinteros, ebanistas, plomeros y mecanicos que tanta falta nos hacen.  Este tipo de empleo raras veces acaba en un McD o un BK y enfoca en la autogestion.
        Pero implica meterle dinero y profesionales de verdad para hacerlo, no el robo de becas Pell que es la norma de los institutos y community colleges.
        Lo que me preocupa es que el enfoque neoliberal lo que ha hecho es hacer institutos para no pasar escuela superior sino que solo sea copiar los resultados de un examen de equivalencia.  Esa no es la solucion.
        Y disculpa la divagacion, es que discutia este fin de semana con mi hijo la propaganda politica de lo que es una Escuela del Siglo 21 vs la educacion de su colegio privado, que seleccione cuidadosamente para que estuviese educado sin necesariamente esclavizarlo 6 a 8 horas por la noche como otros ni/nos que he visto.