Pareciera que nuestro abecedario latinoamericano contemplara mayores castigos contra el aborto que contra los violadores de mujeres que una vez fueran fetos altamente protegidos.
No había risa, no había protesta alguna. Reinaba un silencio inmenso. Rodeados de decenas de policías armados que no permitirían que la palabra de disidencia penetrara el espacio de un Capitolio de cabeza hueca.
Es imperativo re-pensar la dialéctica de la prudencia y la sinceridad para una cultura postmoderna en la cual las palabras, los actos y los sentimientos son mediatizados.
Hace dos años había estado inconsciente durante seis horas. Debo de admitir que aunque nunca pueda rescatar esa página en blanco de la memoria, he recuperado la capacidad de vivir, apreciar y recordar cada detalle.
La ópera Satyagraha, de Philip Glass, representada en el Metropolitan Opera House de Nueva York, es una virtuosa conjugación de la música, la escena y las artes visuales que nos deja literalmente sin palabras.
Las familias que cargaban las fotos de sus seres queridos alrededor de aquel vertedero de las torres gemelas, eran una versión desoladora de los rostros de miles de chilenos que todavía buscaban a sus desaparecidos.