Entonces, de repente hay buen cine puertorriqueño: así como así. Dentro de la farsa (no, no es tragedia: es una farsa) que es Puerto Rico en 2018, el que de repente haya buen cine es un desesperado premio de consolación que le ofrece a uno pequeñas alegrías.
La dependencia gubernamental reincide en estas actuaciones. Se trata ahora de $14 millones cuyo paradero es desconocido, alertó la asociación de documentalistas boricuas.
Un proyecto de cine puertorriqueño y autogestión comunitaria, que presenta la realidad social ante la expropiación, vista desde los ojos de un grupo de niños y niñas.
Como preámbulo al Festival de Cine “Hecho en Europa” 2015, el programa Cine a Universidades proyectará una selección de películas francesas y españolas entre el 9 y el 13 de marzo.
Si nos concibiéramos como archipiélago, la lógica colectiva, solidaria y participativa podría ser parte de nuestra cotidianidad. Conoceríamos la historia de Culebra, Vieques, Desecheo y Caja de Muerto, por no mencionar la historia de nuestros cayos.
«Yolanda», del director puertorriqueño Cristian Carretero, obtuvo el premio de mejor cortometraje en el Festival de Cine Global Dominicano 2013. A partir de ese momento ha viajado el mundo.