Talón de Brea y otras literaturas puertorriqueñas: Entrevista a Carlos Vázquez Cruz
Carlos Vázquez Cruz no escribe para caerte bien. Talón de brea, su nueva colección (Riel Editores), registra el pulso de un país amenazado desde el…
Carlos Vázquez Cruz no escribe para caerte bien. Talón de brea, su nueva colección (Riel Editores), registra el pulso de un país amenazado desde el…
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por dignidad e indignación. Relata cómo la Revolución Cubana lo llevó a Martí y, desde los archivos franceses, a descubrir en 1970 al puertorriqueño que ardía en el centro de la independencia antillana. Desde entonces, su obra —junto a Félix Ojeda Reyes y otros compañeros— rescató al Betances francés, periodista, diplomático, higienista, escritor y conspirador de la libertad absoluta. El texto insiste en que venerarlo no basta: hay que leerlo como método de acción contra imperios, bloqueos, guerras y atropellos. Betances vive cuando la memoria deja de ser ceremonia y se vuelve deber insurgente. Sin esa acción, la patria vuelve a quedarse en vitrina decorativa, muda.
Una memoria infantil del terremoto de Nicaragua de 1972 abre una reflexión sobre cómo los años setenta formaron una sensibilidad marcada por catástrofes, crisis políticas y cine de desastres. Entre Roberto Clemente, Watergate, Fuentes Fluviales, la crisis del petróleo y Earthquake, el niño Miguelito Ángel aprendió a mirar el mundo desde la ansiedad. Luego, la salsa, la disco y Santurce ofrecieron una vía de sobrevivencia: la belleza en medio de la ruina. Gaza y Venezuela reactivan hoy ese archivo íntimo del horror, pero también la voluntad de enfrentarlo con alegría, memoria y fervor, a pesar de todo, todavía intacto.
El texto revisita, treinta años después, las advertencias del Taller de Formación Política sobre la crisis del agua en Puerto Rico y confirma que no se trataba de una fatalidad natural, sino de una crisis social fabricada por abandono, privatización, corrupción y ausencia de planificación. El súperacueducto aparece como emblema de esa política: infraestructura costosa, vulnerable y funcional al desvío de fondos públicos hacia intereses privados. A esa debacle se suman la sedimentación de embalses, la deforestación, la construcción desmedida, la crisis climática, las sequías recurrentes y la amenaza emergente de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial. Frente a ese capitalismo colonial que convierte el agua en mercancía, el autor propone una alternativa ecosocialista: propiedad pública, control democrático, participación obrera y defensa radical del ambiente del país.
El texto presenta la obra de Paul Estrade sobre Ramón Emeterio Betances como culminación de una larga fidelidad intelectual al Caribe anticolonial. Desde París, y junto a Félix Ojeda Reyes, Estrade ayudó a rescatar manuscritos, reconstruir archivos y completar las Obras completas de Betances, devolviéndole al país una figura que la colonialidad siempre ha querido reducir, domesticar o borrar. Su biografía francesa, Le Père de la Patrie Portoricaine, coloca a Betances en su justa estatura: médico de los pobres, abolicionista radical, separatista irreductible, antirracista, republicano, masón, científico, diplomático y pensador de una libertad sin diminutivos. Estrade insiste en lo esencial: para Betances no había independencia sin abolición, ni justicia sin dignidad humana, ni patria posible bajo protectorado o anexión. Su antillanismo —Cuba, Puerto Rico, Quisqueya y Haití— fue proyecto político contra el imperio; una confederación para que las Antillas dejaran de ser botín y se pensaran como destino común.
Escrito y editado por estudiantes del curso Writing for the Media UPR Mayagüez, MAYAGUEZ, Puerto Rico (abril 2026). El artículo cuestiona el análisis periodístico sobre el deterioro de la Universidad de Puerto Rico, argumentando que su enfoque privilegia la apariencia física del sistema universitario mientras ignora factores estructurales como los recortes presupuestarios, los efectos del huracán María, la emigración y la intervención de la Junta de Supervisión Fiscal. Además, señala posibles conflictos de interés vinculados al patrocinio privado del contenido. El texto defiende la calidad académica, el impacto social y el prestigio internacional de la UPR, comparándola con universidades privadas que operan bajo modelos más comerciales y menos rigurosos.
Haydeé Reichard de Cardona rescata, desde la memoria oral, la fragua inicial de la Universidad de Puerto Rico: un Río Piedras pequeño, una Escuela Modelo americanizada y una Normal donde la educación todavía olía a madera, campana y país. La voz de Caridad Reichard del Valle revela el tránsito colonial del sistema español al estadounidense, pero también la dignidad de una generación que convirtió precariedad en institución. Entre maestros, amigas, rituales y edificios mínimos, aparece la UPR como promesa pública: no mercancía, sino memoria viva, escuela de ciudadanía y defensa del país contra el olvido y la improvisación colonial perenne.
El documento que sigue no es un papel más en el archivo burocrático: es el memorial elaborado por el economista y profesor del Departamento de Relaciones Laborales de la Universidad de Puerto Rico, Iyari Ríos González. No habla desde la grada. Forma parte de la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo creada por la Ley 47-2021. Es decir, conoce el terreno que otros pretenden dinamitar.
Este memorial fue remitido el 7 de abril de 2026 al representante Roberto López Román(epresentante del Distrito 31 ), autor del Proyecto de la Cámara 1115 —pieza legislativa diseñada para desmantelar la Ley de Salario Mínimo de Puerto Rico— y presidente, no por casualidad, de la Comisión de Trabajo y Asuntos Laborales.
Aquí comienza el problema: mientras los memoriales de las organizaciones patronales circularon con puntualidad quirúrgica entre los legisladores, este documento fue empujado a un “bloque” de materiales que se entregará el mismo día de la votación. Traducido al lenguaje real: se entierra para que no estorbe. Se administra la ignorancia como política pública.
Hacemos público este memorial porque lo que está en juego no es un tecnicismo legislativo, sino la arquitectura misma de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Lo que se pretende vender como ajuste es, en realidad, un retroceso deliberado: desmontar una ley que ha producido beneficios tangibles para el país.
Este no es solo un documento técnico. Es una pieza de evidencia. Un registro de cómo se toman decisiones que afectan a muchos desde la comodidad de unos pocos. Por eso lo publicamos íntegro.
Léalo con calma. Pero léalo sabiendo que, mientras usted lo hace, hay quienes preferirían que nunca llegara a sus manos.
El río no miente. Mientras el USACE levanta concreto sobre lo que fue vida, unos sábalos remontan la corriente del Río Piedras con la indiferencia soberana de quien no ha leído los decretos coloniales. La canalización reproduce el viejo mecanismo de poder: convertir un sujeto en infraestructura, un ecosistema en cuneta, una ceiba centenaria en esqueleto. La tecnocracia importada no escucha el territorio — lo administra desde afuera, troquelando soluciones que responden a sí mismas y no a los colonizados. Pero el agua encuentra grietas donde el concreto presumía de hermético. La Red Comunitaria de Agua suma voces como moléculas en cohesión: no por fuerza individual, sino por persistencia organizada de una inteligencia colectiva que el río ya conocía. La pregunta no es técnica. Es política. Es ética. Es de futuro.
La cultura impone sus propias fronteras: quién habla, desde dónde, sobre quién. Cuando Nelson Rivera decide escribir sobre John Cage —compositor estadounidense, figura cardinal de la vanguardia del siglo XX— lo hace desde Puerto Rico, desde el Caribe, desde una tradición intelectual que el mundo académico anglosajón rara vez considera interlocutora válida. Ese gesto, en apariencia sencillo, es en realidad un acto de afirmación: nuestra manera de mirar también cuenta. Instances: Writings on John Cage, publicado por Riel Editorial, recoge nueve textos escritos entre 1983 y 2023, entre ellos una entrevista inédita realizada en el apartamento neoyorquino de Cage en 1987. En la Feria Internacional del Libro de Nueva York, Rivera y el periodista Joel Cintrón Arbasetti discuten el libro, la política y los límites que el arte se niega a respetar.
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura o si ya son sombra. Desde esa autopsia íntima, su “Libro de las apariciones” se ordena bajo lo espectral: personajes, lugares y lectores como presencias ausentes que vuelven una y otra vez, cambiando de sentido. Derrida y Fisher aparecen como brújulas: la “hauntología” del futuro cancelado, de la promesa que no llegó y sigue rondando. Puerto Rico —apagones, huracanes, dependencia— entra como archivo vivo: lo que no se resuelve regresa en forma de fantasma. Pero el texto no se queda en lamento: propone la imaginación como contrahechizo, la literatura como otra realidad capaz de inventar una isla más habitable. No es espiritismo: es política del sentido, escrita a pulso, frío.
Nelson Maldonado disecciona la irrupción de Bad Bunny en el Súper Tazón como desafío cultural en plena restauración anglocentrista. No es un espectáculo vacío: es un tambor afrocaribeño que evoca memoria, combatividad y hechizo. Desafía tanto la asimilación colonial como el liberalismo multicultural, planteando mutaciones solidarias que van más allá de la mercancía global. Tampoco elude sus contradicciones: el mercado impone límites, y la cuestión palestina queda como deuda pendiente. En ese vaivén, Bad Bunny —caballo de Troya moderno— nos lleva a cuestionar el presente, mientras su tambor resuena con las grietas de América y las aspiraciones de una descolonización aún incompleta.
Este texto articula, desde una voz íntima y crítica, la vida de Sergio D. Martínez Betancourt como una crónica de lucha sostenida contra la precariedad estructural del Estado y la violencia silenciosa que enfrentan las personas con condiciones de salud mental en Puerto Rico. A través del relato familiar, se expone cómo la burocracia educativa, la desinformación institucional y la insensibilidad social convierten la diferencia en castigo. La narración desmonta el mito de la inclusión y evidencia un sistema que abandona, excluye y empuja a las familias a batallas legales para acceder a derechos básicos. Más que una historia personal, el texto funciona como denuncia política y memorial ético: una reflexión sobre dignidad, afecto y resistencia en un país que aún no sabe cuidar a los suyos.
La residencia No Me Quiero Ir de Aquí de Bad Bunny culminó en septiembre de 2025 –el 20– con Una Más, un concierto transmitido por Amazon Prime/Music. El evento trascendió lo musical: fue una afirmación política en un país marcado por deuda, migración y apagones. La alianza con Amazon, aunque contradictoria, evoca el institucionalismo económico de Rexford Tugwell y la Autoridad de Fuentes Fluviales, proyecto que Francisco Catalá Oliveras identifica como la ruta abandonada hacia un desarrollo endógeno. Mientras Donald Trump gobierna con corte autoritario y Congreso servil, Bad Bunny proclamó desde Puerto Rico la permanencia como acto de resistencia. La paradoja es clara: usar el capital global para amplificar una consigna local que, en medio del colonialismo, se vuelve revolucionaria.
Junio despierta en Puerto Rico con un pulso que no perdona: exposiciones que reclaman el espacio que la historia vetó, conciertos que exhiben el anhelo de escapar de la fugacidad comercial y festivales que retan el olvido impuesto. Entre galerías y plazas, la isla se enfrenta a sus contradicciones: ¿será el arte y la música la palanca que mueva la rueda de la memoria o tan solo otro espejismo de legitimación cultural? Este reportaje traza esa cartografía viva, donde cada pincelada y cada nota son actos de resistencia.
Silvia Álvarez Curbelo, Catedrática Jubilada de la UPR comparte una meditación afilada sobre la censura en Puerto Rico. Nos recuerda que la represión de la palabra no comenzó con los regímenes modernos, sino con decretos inquisitoriales leídos en misa y con funcionarios coloniales que tachaban columnas como si fueran crímenes de Estado. Pero la palabra es porfiada. Los periodistas burlaban al censor con sátiras disfrazadas de botánica o cuentos turcos, sabiendo que el lector sabría leer entre líneas. La censura, dice ella, es torpe: intenta apagar y termina encendiendo. Porque la imaginación, como el deseo, se enciende con lo prohibido. Y ahí, siempre, gana la palabra.
La Cumbre Internacional de Afrodescendencia 2025 regresa del 17 al 20 de marzo, dedicada a Arturo Alfonso Schomburg, el historiador afropuertorriqueño que rescató la memoria negra que el colonialismo intentó borrar. Pero la memoria es resistencia. San Mateo de Cangrejos, donde nació Schomburg, fue aniquilado en 1862 por la élite blanca y, tras 1898, su población afrodescendiente fue acorralada y empujada fuera de los espacios de poder, pero nunca desapareció del todo. El Conde de Santurce, con su tranvía y su afán especulativo, allanó el terreno para la segregación que hoy se disfraza de progreso. La Cumbre Afro no solo honra el pasado, sino que exige justicia histórica. Resistimos porque recordar es nuestra victoria.
Para Marta Aponte Alsina, La bendición de Rosalía es un libro hecho de ausencias que insisten en quedarse. La novelista Marithelma Costa recompone la historia de su bisabuela con los retazos de una diáspora que convirtió el exilio en destino y la costura en resistencia. Desde un basement neoyorquino, donde se esconden archivos, cristales bohemios y ecos de huelgas olvidadas, la novela salta entre tiempos y voces: Rosalía sobrevive al naufragio de la historia, Albizu discute en Harlem, Lorca cruza miradas con su hijo en Grand Central. La escritura, como la memoria, es un tejido de rupturas y persistencias en el que los muertos no se resignan a la tumba. Costa nos entrega un libro de espectros que, en lugar de asustar, exigen ser escuchados.
El monólogo "Notas a Décimas por saco", presentado por Teófilo Torres, es una crítica social, cultural y política de Puerto Rico. A través de su interpretación, Torres reflexiona sobre la decadencia de la sociedad puertorriqueña y la lucha contra normas sociales opresivas, inspirándose en el personaje Pateco, creado por Gloria “Pichi” Alonso. La obra fusiona estilos teatrales como los de Antonin Artaud y Jerzy Grotowski, buscando una transformación profunda tanto en el actor como en el espectador. Pateco, con su irreverencia y crítica, simboliza la subversión contra la descomposición social y política. El trabajo de Torres va más allá del entretenimiento, invitando a la reflexión y al cuestionamiento para impulsar un cambio social en Puerto Rico.
El 8 y 9 de febrero de 2025, Casa Pueblo en Adjuntas acogerá el primer Junte sobre Cine Comunitario, un espacio para que cineastas, activistas y académicos fortalezcan el cine como herramienta de resistencia cultural en Puerto Rico. Organizado por el proyecto “Ecologías (des)coloniales” y Casa Pueblo, el encuentro se centrará en el cine como medio para preservar y divulgar historias locales ante las políticas que buscan borrar la identidad boricua. Habrá proyecciones, conversatorios y actividades colectivas, todo en una atmósfera de co-creación y reflexión comunitaria.