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Segundo Round

10 de junio de 2026 by Writing_for_the_Media RUM Leave a Comment

¿El estado físico de un campus es reflejo de la calidad de su educación? Un video del periodista Rafael Lenín López, publicado en YouTube el 2 de marzo de 2026, cuestiona el deterioro y la competitividad de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Sus afirmaciones abarcan desde áreas descuidadas y estructuras abandonadas hasta deficiencias en la gestión institucional y una evidente necesidad de reforma, sugiriendo que la universidad se ha quedado estancada en el pasado y no se ha adaptado a las condiciones actuales. Estas observaciones han impulsado un debate público sobre el estado del principal sistema universitario del país.

Sin embargo, el argumento omite aspectos fundamentales del funcionamiento de la universidad. El análisis de Rafael Lenín López, director de noticias de WAPA Televisión y WAPA América, no aborda en profundidad la calidad académica ni el impacto formativo de la UPR en sus estudiantes y en Puerto Rico. En dicho segmento, uno de los patrocinadores es la universidad Northbridge University (anteriormente conocida cómo NUC University), una institución privada con fines de lucro, lo que genera dudas sobre posibles conflictos de interés y el contexto en el que se presentan sus críticas.

El discurso presenta claros patrones de marketing. Se enfatiza repetidamente la falta de mantenimiento, el aspecto de sus instalaciones y la necesidad de «rescatarla». Frases como «va a colapsar» o «necesita una transformación urgente» construyen una narrativa negativa para presentar los patrocinadores, con la intención de influir en la audiencia (como todo marketing pretende) asociando los problemas físicos del sistema público con la necesidad de alternativas privadas.

Otro elemento crucial es la intención detrás del mensaje. Aunque se presenta como un análisis crítico, el contenido sugiere un sesgo hacia la promoción indirecta del sector privado. Lenín menciona que universidades como la Interamericana, el Sagrado Corazón y la Pontificia Universidad Católica «han superado» a la UPR, pero no ofrece evidencia ni indicadores que respalden esta afirmación. Además, su enfoque se limita principalmente al deterioro físico e institucional, sin considerar aspectos fundamentales como la calidad de la educación, las estadísticas de graduación, el desempeño de sus egresados ​​o su impacto en la sociedad.

Aun cuando reconoce que la política influye en la universidad debido a su dependencia de fondos públicos, insiste en la solución de comenzar por la apariencia física, lo que plantea una pregunta importante: ¿es la imagen el problema más urgente, o lo es la educación en sí misma?

En lugar de un análisis equilibrado y justificado, el discurso parece alinearse con intereses comerciales, lo que subraya la importancia de evaluar no solo lo que se dice, sino también cómo se dice y en qué contexto. La principal queja del periodista era el continuo deterioro físico de la UPR. Según él, “el campus parecía una zona de guerra”. Si bien es cierto que algunos edificios de la UPR se encuentran en un estado de deterioro, su mensaje no aporta el contexto adecuado ni un marco real.

En 2017, por ejemplo, tras el huracán María el campus de Río Piedras sufrió graves daños. Según el plan fiscal de la UPR revisado el 21 de marzo de 2018, las estimaciones iniciales de los daños al sistema fueron de aproximadamente 132 millones de dólares en diciembre de 2017. Para 2025, solo el campus de Río Piedras estimó un aumento de aproximadamente 234 millones de dólares en daños. Esta discrepancia demuestra una grave subestimación inicial.

La UPR recibió 139.6 millones de dólares en fondos de recuperación tras el desastre, destinados a la reconstrucción de más de 100 edificios en sus campus. FEMA asignó 130.6 millones de dólares para 53 proyectos de recuperación. Los daños incluyeron fallas en la infraestructura, caída de árboles, sistemas eléctricos dañados y problemas estructurales a largo plazo. Además, se han reportado casos de hongo en las aulas, ascensores averiados y laboratorios y bibliotecas deteriorados.

Lenín no reconoce que la situación actual no se debe únicamente a la negligencia. El proceso de recuperación tras el huracán ha sido lento debido a los procedimientos de FEMA, ya que cada proyecto requiere aprobación previa y los fondos son limitados en comparación con el total de los daños. Llamarle ‘zona de guerra’ al campus no solo es una exageración televisiva: es una manera de borrar el contexto histórico de abandono fiscal, huracanes y recortes impuestos desde la Junta.

Una segunda crítica presentada fue la incapacidad e ineficiencia administrativa. Este argumento tiene cierto fundamento, pero resulta demasiado simplificado. Si bien es cierto que un mantenimiento irregular puede indicar ineficiencia y dificultades administrativas reales, como limitaciones de personal y problemas de coordinación, no se menciona cómo estos problemas están estrechamente ligados a las restricciones financieras externas.

La Junta de Supervisión Fiscal ha realizado recortes drásticos al presupuesto de la UPR y continúa haciéndolo. Estas reducciones ascienden a cientos de millones de dólares en subsidios, en el marco de un plan fiscal centrado en la contención de la deuda en lugar del crecimiento institucional. Dichos recortes han provocado aumentos en las matrículas, la eliminación de programas académicos y el deterioro de la infraestructura debido al mantenimiento postergado.

En septiembre de 2025, se proyectó una reducción de aproximadamente 8 millones de dólares en fondos federales debido a la eliminación de programas que apoyaban a universidades hispanas y de minorías. La realidad presupuestaria es que los recursos se han redirigido para mantener la oferta básica, cubrir las pensiones, pagar los servicios públicos y garantizar un funcionamiento mínimo. Como resultado, el mantenimiento se pospone, no se ignora. Las decisiones reflejan una prioridad de supervivencia.

Afirma el periodista que entonces las condiciones físicas del campus de Río Piedras, es una de las dificultades para atraer estudiantes. Según él, el estado del campus hace casi imposible captar nuevos estudiantes, incluso de niveles de educación secundaria. En su análisis olvida incluir qué la UPR, como sistema público y más accesible económicamente, es lógico que sea el más afectado por la disminución de la población, lo que explica la importante reducción de la matrícula. Sin embargo, es importante reconocer que sigue siendo la mayor y principal institución de educación superior del país.

Entre 2018 y 2020, durante el pico de la segunda ola migratoria, entre el 2% y el 31% de los jóvenes y adultos jóvenes de Puerto Rico se trasladaron a los Estados Unidos, según el Instituto de Estadística de Puerto Rico. En la última década, las personas de 16 a 44 años representaban cerca del 70% de toda la emigración. Las instituciones privadas suelen atender a estudiantes con mayores recursos económicos, quienes tienen menos probabilidades de emigrar. Dado que los estudiantes de bajos ingresos tienen más probabilidades de abandonar sus estudios, la universidad que los atiende reflejará, naturalmente, una disminución en la matrícula. (Véase la Tabla II: Comparación de datos de matrícula).

Tabla II: Comparación de datos de matrícula

Institución 2010-2014 2015-2016 2022-2023 2023-2024 2024-2025 Cambio (%) Notas
UPR ~90,000 ~60,000 ~40,00 ~38,000 ~37,000 -59% Pérdida de 33% desde 2010; declive generalizado en todo el sistema
Interamericana (UIPR) N/A ~42,000 ~35,000 ~35,000 40,000+ -5% a + 5% Recuperación estable/leve; varía según el campus
Northbridge University ~15,000 ~20,000 ~25,000 ~27,000 27,423 82% Crecimiento constante desde 2010
Sagrado Corazón ~4,500 ~4,800 ~4,500 4,660 ~4,500 -6% Cantidad estable en torno a 4.500; volatilidad mínima

 

Lenín también argumenta que las universidades privadas “la han superado”, sugiriendo que la UPR ha perdido competitividad. Es cierto que se ha observado una tendencia a la baja en la matrícula estudiantil, con una disminución de aproximadamente del 20% entre 2013 y 2020. Sin embargo, este descenso ha afectado a todas las universidades de Puerto Rico, no solo a la UPR. A pesar de ello, la UPR sigue siendo la primera opción para la mayoría de los egresados ​​de bachillerato para su educación graduada.

 

Incluso ante los constantes recortes presupuestarios, la UPR ha mantenido su prestigio al ser la única institución académica en Puerto Rico con una fuerte presencia en los rankings internacionales. Es reconocida como la universidad número 1 del Caribe. Además, se ubica entre los puestos 1001 y 1200 del QS World University Rankings y ocupa el puesto 858 entre las mejores universidades del mundo.

 

La UPR ocupa el sexto lugar en Latinoamérica según UniRank. Aproximádamente el 70% de sus programas están acreditados. La UPR cuenta con la acreditación de AACSB International, una distinción que solo posee el 5% de las escuelas de negocios a nivel mundial.

 

Su tasa de graduación del 52% y su tasa de retención del 80% la han posicionado de manera competitiva entre las instituciones de nivel universitario de Puerto Rico, refutando las afirmaciones sobre supuestas deficiencias institucionales en los resultados estudiantiles. (Véase la tabla III: Tasas de graduación y retención por universidad). Las tasas de graduación de la UPR han superado consecutivamente el 40% desde el ciclo escolar 2016-2017, demostrando un desempeño sostenido a pesar de los desafíos institucionales y las restricciones presupuestarias. En contraste, solo el 17% del alumnado de Northbridge University está inscrito en un programa de licenciatura, y esta institución con fines de lucro reporta una tasa de graduación consistentemente inferior al 40%, según lo informado al Centro Nacional de Estadísticas Educativas (NCES).

 

Tabla III: Tasas de graduación y retención por universidad

Universidad Bacc. Tasa de graduación Retención
UPR 52% 80%
Interamericana 32% 76%
Northbridge University 37% 64%
Sagrado Corazón 44% 79%
Pontificia Universidad Católica 47% 82%

 

Otro punto que Lenín defendió es el supuesto exceso de personal administrativo. Este argumento es engañoso y simplifica el asunto. Sugiere que la UPR mantiene una estructura administrativa similar a la del “monstruo” que era hace 30 años, obsoleta en vista de su menor matrícula. Sin embargo, los datos oficiales muestran que la UPR ha experimentado una disminución de personal debido a importantes reducciones presupuestarias.

 

Entre los años fiscales 2017 y 2020, el gobierno central redujo los fondos asignados a la UPR en más de $333 millones, lo que equivale a aproximadamente el 40% de su presupuesto. Estas reducciones han obligado a los 11 campuses a adaptarse mediante recortes presupuestarios, eficiencia operativa y la diversificación de sus ingresos, consolidación, servicios compartidos y estructuras tipo “hub”, lo que demuestra sus esfuerzos por optimizar su estructura. Es imperativo entonces recordar que el modelo de universidad pública implica mayores responsabilidades, como la docencia, la investigación y el desarrollo social, lo que requiere una estructura más compleja que la de una institución privada centrada principalmente en la eficiencia.

 

Cabe señalar que Lenín plantea la idea de que la UPR adolece de incompetencia ejecutiva. Es evidente que existe insatisfacción con la dirección de la UPR. Se han escuchado peticiones de renuncia y las preocupaciones sobre los nombramientos políticos son legítimas. Sin embargo, la falta de contexto sobre la gobernanza de la UPR se ha visto influenciada por la estructura política, por lo que sus problemas son sistémicos, no puntuales.

 

El analista admite que existe inherencia política en el sistema de la UPR; según sus propias palabras, «el elemento político está muy presente en la universidad». La influencia política en la universidad se refleja en los nombramientos. No obstante, omite la causa principal: la dependencia financiera, ya que los recortes presupuestarios aumentan la vulnerabilidad política. Por lo tanto, existe inherencia política, pero se ve agravada por la falta de fondos, no solo por la estructura.

 

Como parte de su argumento final, López propone una reorganización institucional. Según él, algunos campus están relativamente cerca unos de otros y, por lo tanto, deberían especializarse. Sin embargo, no menciona que ya existen campuses especializados cómo el Recinto de Ciencias Médicas en San Juan, el campus de Carolina enfocado en la hostelería, el campus de Bayamón dedicado al software y la tecnología; todos espacios que la Universidad Northbridge, propiedad de un fondo de inversión, pretende ocupar. Además, afirma que estos campuses pueden reorganizarse en una sola institución y declara que Puerto Rico es un país de fácil acceso.

 

Puerto Rico carece de un sistema de transporte público adecuado a nivel insular. La infraestructura de las carreteras no es viable ni confiable. Un viaje de quince o treinta minutos puede convertirse fácilmente en uno de dos horas debido al alto tráfico y al mal estado de las carreteras. Hay estudiantes que no cuentan con medios de transporte, no tienen automóvil ni una forma regular de llegar a la universidad, a menos que incurran en gastos considerables. El gobierno no ofrece suficientes incentivos para que los estudiantes puedan cubrir los costos de adquirir un vehículo, dinero que muchos de ellos no tienen.

 

Centralizar los recintos reduciría el acceso y la equidad, pilares fundamentales de la UPR.

 

Si se compara la UPR con Northbridge University, la UPR tiene cifras significativamente más altas. ¿Cuáles son esas cifras? Instituciones públicas como la UPR ofrecen 450 programas, que incluyen certificados, licenciaturas, doctorados, entre otros. Mientras qué Northbridge University ofrece 100 programas, sin siquiera considerar la calidad de la educación que brinda cada institución.

 

Estas dos instituciones también se pueden comparar en términos de cuánto invierten en sus programas y educación. Las estadísticas muestran que, desde 2018, las instituciones públicas han reinvertido en promedio $1.29 en educación por cada dólar recaudado en matrículas estudiantiles. En comparación, la inversión de Northbridge University es de $0.29 por cada dólar recaudado en matrículas, lo que significa que las instituciones públicas invierten casi un 450% más en sus cursos que Northbridge University. Un año en Northbridge University cuesta alrededor de $8,000, en comparación con aproximadamente $5,000 en la UPR. Estos precios no reflejan la calidad de la educación que ofrece cada institución.

 

La UPR cuenta con 5,300 profesores y 45,000 estudiantes en sus 11 campus alrededor de la isla, mientras que Northbridge University tiene 114 profesores de tiempo completo y alrededor de 1000 de tiempo parcial, que atienden a aproximadamente 41,000 estudiantes, incluyendo a los estudiantes de tiempo parcial (en línea), en sus 11 campus en Estados Unidos. Esto significa que, en promedio, la UPR tiene 12 estudiantes por profesor, mientras que Northbridge University tiene 16 estudiantes por profesor.

 

Al analizar los datos actuales, la conclusión es alarmante. Existe una correlación directa entre la falta de rigor académico y el bajo rendimiento profesional y financiero de los estudiantes, particularmente en instituciones como la Universidad NUC.

 

El programa de enfermería sirve como el «termómetro» perfecto de esta realidad. Mientras que la UPR mantiene un sólido desempeño, con tasas de aprobación de exámenes de certificación profesional entre el 90% y el 95%, instituciones privadas como la NUC/Northbridge University muestran una tendencia a la baja. A pesar de un aumento de la matrícula de casi el 60% en los últimos años, los resultados de sus estudiantes en los exámenes de certificación profesional han caído a niveles entre el 62% y el 68%. Esta diferencia de casi 30 puntos porcentuales con respecto a la UPR no es un error estadístico; es una señal estructural de que los estudiantes están avanzando sin desarrollar plenamente las habilidades por las que pagan.

 

En la UPR los estudiantes se enfrentan a desafíos académicos y se preparan para campos exigentes. Los profesores están altamente calificados y aportan conocimientos y experiencias reales. Además, los estudiantes se adaptan constantemente a las situaciones, ya sean recortes presupuestarios, desastres naturales u otros desafíos que han afectado a la isla. Lejos de debilitar la experiencia educativa, esto a menudo les enseña a ser más independientes y a desenvolverse en contextos del mundo real.

 

Por último, cabe destacar que la economía de la isla se ha beneficiado significativamente del sistema de la UPR, que proporciona educación accesible y asequible, apoya el desarrollo del empleo y contribuye ampliamente a la investigación en una amplia gama de campos especializados.

 

En conclusión, invitamos al público a mirar más allá de los desafíos de infraestructura y los aspectos negativos del sistema de educación pública frecuentemente señalados por los medios noticiosos y a centrarse en cambio en las contribuciones de la universidad a la investigación, los logros de sus egresados ​​y los éxitos internacionales de los estudiantes de la UPR. En definitiva, se trata de defender y preservar el conocimiento, las oportunidades y el progreso para las generaciones presentes y futuras.

 

 

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Writing_for_the_Media RUM
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Posted in: 80grados+, Colonialidad, Debate, Educación, Puerto Rico, Universidad, UPR Tagged: 80grados, acreditación académica, conflicto de interés, crisis universitaria, educación accesible, educación pública, educación superior, estudiantes universitarios, FEMA, graduación universitaria, huracán María, infraestructura universitaria, Investigación académica, Junta de Supervisión Fiscal, matrícula universitaria, medios de comunicación, migración puertorriqueña, neoliberalismo, Northbridge University, NUC University, periodismo crítico, presupuesto universitario, privatización educativa, puerto rico, Rafael Lenín López, rankings universitarios, recortes presupuestarios, retención estudiantil, Río Piedras, sistema universitario, Universidad de Puerto Rico, universidades privadas, upr

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