Transcripciones: infracciones a la ley de conservación de la energía
"Transcripciones: infracciones a la ley de conservación de la energía" es una apasionante fusión de palabra e imagen, donde Juan Carlos Quiñones y Dafne Elvira…
"Transcripciones: infracciones a la ley de conservación de la energía" es una apasionante fusión de palabra e imagen, donde Juan Carlos Quiñones y Dafne Elvira…
La pintura “Las fugas” de Dafne Elvira se convierte en una oda triunfal al arte de la fuga, en una aplastante victoria femenina sobre el horror, la locura y la muerte. El triunfo sobre la violencia en todas sus manifestaciones, pero especialemte un triunfo simbólico sobre la violencia de género. También es un hermoso recordatorio de que falta mucho por hacer, de que las figuras no están terminadas, las siluetas no han hallado aún “su definición mejor”, como diría Lezama. Ahí radica la cualidad radical de la pintura. Nadie que se dé que es igual a todo puede quedar igual.
Aunque nadie nunca me pregunta nada, yo siempre he pensado que para que el turismo funcione tiene que haber un balance entre la familiaridad y la sorpresa. En eso se parece a la vida. Demasiada familiaridad aburre. Demasiada sorpresa puede espantar. Ilustra Dafne Elvira.
Contra la violencia natural nada podemos hacer excepto prepararnos y protegernos. Contra la violencia humana demasiado humana y política demasiado política de la que somos víctimas los boricuas, hoy podemos mucho si nos lo proponemos. Una vez, en otro verano hicimos tormenta. Podemos hacerla de nuevo. IMAGEN: Dafne Elvira TEXTO:Juan Carlos Quiñones
A Guillermo le digo broder, así con de, o Guillermo y me reprimo de decirle Guille o pescao o bacalao o Gil o colina o agalla o branquia de pescao no vaya a ser que se encojone.
No hay que ser un genio para saber que también soy un detective. No hay que ser un genio para saber que no soy un escritor. No hay que ser un genio para saber que soy un personaje de novela negra.
De entrada y a nuestra derecha, nos recibe un elefante azul. Innocent enough. Hasta que nos percatamos de que el elefante está parado al borde de un precipicio. Entonces, entramos al bosque.
Otra vez tropezamos con el tiempo, con una ambigüedad del tiempo, que no permite marcar en este lugar el comienzo de esta historia hecha de historias.