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Contra el imperialismo académico: Bad Bunny y la lógica colonial del talento

Hay una pregunta que <span style="font-family: var(--baskerville)"><em><strong>Jeffrey Herlihy-Mera</strong></em> y <em><strong>Héctor José Huyke Souffront</strong></em></span> no sueltan, y que vuelve una y otra vez sobre sí misma: ¿por qué un artista formado aquí puede llenar estadios en todo el mundo mientras un doctorado de la Universidad de Puerto Rico casi no abre puertas en las universidades del Norte? El ensayo —traducido para 80grados, publicado originalmente en <em>Los Angeles Review of Books,</em> parte de la trayectoria de Bad Bunny para nombrar algo que muchos hemos sentido sin decirlo: la exclusión sistemática de quienes se forman en el Caribe. Ambos examinan la contratación, el idioma, el prestigio; muestra cómo esas tres palabras, tan neutrales en apariencia, cargan una lógica colonial intacta. Los estudios puertorriqueños y caribeños, escritos desde afuera, sobre nosotros, sin nosotros. Duele leerlo. Y sin embargo hay que leerlo despacio y entero.

La lucha contra Amerikkka: alcances, límites, y posibilidades en la estética decolonial de Bad Bunny a propósito de la residencia en PR y el Super Tazón

Nelson Maldonado disecciona la irrupción de Bad Bunny en el Súper Tazón como desafío cultural en plena restauración anglocentrista. No es un espectáculo vacío: es un tambor afrocaribeño que evoca memoria, combatividad y hechizo. Desafía tanto la asimilación colonial como el liberalismo multicultural, planteando mutaciones solidarias que van más allá de la mercancía global. Tampoco elude sus contradicciones: el mercado impone límites, y la cuestión palestina queda como deuda pendiente. En ese vaivén, Bad Bunny —caballo de Troya moderno— nos lleva a cuestionar el presente, mientras su tambor resuena con las grietas de América y las aspiraciones de una descolonización aún incompleta.

Bad Bunny frente al Imperio: Amazon, Puerto Rico y la Corte del Rey Trump

La residencia No Me Quiero Ir de Aquí de Bad Bunny culminó en septiembre de 2025 –el 20– con Una Más, un concierto transmitido por Amazon Prime/Music. El evento trascendió lo musical: fue una afirmación política en un país marcado por deuda, migración y apagones. La alianza con Amazon, aunque contradictoria, evoca el institucionalismo económico de Rexford Tugwell y la Autoridad de Fuentes Fluviales, proyecto que Francisco Catalá Oliveras identifica como la ruta abandonada hacia un desarrollo endógeno. Mientras Donald Trump gobierna con corte autoritario y Congreso servil, Bad Bunny proclamó desde Puerto Rico la permanencia como acto de resistencia. La paradoja es clara: usar el capital global para amplificar una consigna local que, en medio del colonialismo, se vuelve revolucionaria.

La ceguera del conocimiento y el fenómeno Bad Bunny

El lanzamiento de Debí tirar más fotos, sexto álbum de Bad Bunny, es mucho más que un evento musical: es un manifiesto cultural que ha sacudido el panorama puertorriqueño. Mezclando salsa, plena, house y reguetón, Benito juega con las fronteras entre tradición y modernidad, invitándonos a reflexionar sobre la gentrificación, la emigración y la identidad boricua. Para algunos, el álbum es un homenaje; para otros, un artificio comercial. Pero, como diría Baudrillard, el simulacro no imita la realidad, la redefine. Benito no es un patriota clásico ni un vendedor cualquiera; es un fenómeno global que, desde el corazón del Caribe, pone al mundo a hablar de la colonia más vieja del planeta. Y eso, señores, no es poca cosa.

La representación de la cultura en el imaginario colectivo puertorriqueño: Cómo Bad Bunny por medio de un intro de un concierto reescribió la historia de la identidad puertorriqueña

Bad Bunny, el ícono de la música urbana y amante de su tierra natal, ha desplegado un audaz discurso cultural que desafía las convenciones, todo al ritmo de sus contagiosas canciones. En su reciente concierto en Puerto Rico, titulado "P FKNR", el artista fusionó la historia, la identidad y la resistencia cultural en un emotivo video introductorio. Narrado por el galardonado actor Benicio del Toro, el cortometraje reavivó la memoria colectiva de la isla y proyectó una imagen moderna y orgullosa de Puerto Rico. Bad Bunny se ha convertido en un líder de opinión que utiliza su plataforma para cuestionar las narrativas hegemónicas y fortalecer la identidad de su pueblo, dejando una huella imborrable en la cultura puertorriqueña.

Singing in “Non-Bomba”: Un Conejo Bueno y Una Mala Confusión en los Grammys

José I. Fusté, en su artículo, destaca la confusión persistente entre la bomba y la plena en la cultura puertorriqueña. Señala que esta confusión se acentuó recientemente cuando Bad Bunny actuó en los Grammys del 2023, presentando una actuación con plena pero etiquetada erróneamente como "bomba y plena" por diversos medios, incluyendo el New York Times y el Atlantic Magazine. Fusté argumenta que aunque la bomba y la plena tienen algunas conexiones internas y a veces se tocan por las mismas agrupaciones, son géneros musicales distintos con diferencias significativas en instrumentación, estilo de baile, historia y contexto cultural. El autor aboga por la precisión en la forma en que se describe y se comprende la música afrodescendiente puertorriqueña para evitar la simplificación y la confusión en su identificación y apreciación.

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