Literatura y fantasma: el libro de las apariciones
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura…
Juan Carlos Quiñones abre el texto como quien se mira en un espejo roto: relee sus propios libros para comprobar si aún respiran como literatura…
Hoy lo lloran las páginas que llenó y por las cuales paseó su genialidad y además, las personas que aprendieron a ver el mundo de otra manera gracias a él. Se nos ha ido alguien insustituible, un amigo, un lector atento, un maestro, un creador incansable. Pero su huella queda. En cada línea que nos dejó, en cada idea que analizó y sembró, Mario sigue vivo. En esta edición publicamos una nota obituaria escrita por Amado Martínez Lebrón, escrita originalmente para las redes sociales y que nos cedió solidariamente, donde honra a Mario con todo el destaque que merece. Les invitamos a leerla, a recordar y a celebrar la vida de este extraordinario hombre que, sin duda, permanecerá en la memoria y el corazón de quienes lo conocimos. Además queremos destacar una antología que se encuentra en nuestro menú,sobre todo lo que publicó desde estas páginas virtuales, que le sobrevivirán. Inmortal será siempre que le recordemos en toda su majestuosa genialidad. Hasta siempre, Mario.
Ángel Darío Carrero (Puerto Rico, 1966-2015) forjó sus últimos versos en "La calma es la catástrofe" (2023), un libro que resuena como un último aliento en el umbral de la eternidad. Cada poema, breve y preciso, destila la urgencia de quien contempla el fin de sus días, un susurro en medio del tumulto de un mundo desolado por el engaño y la simulación. No solo canta el dolor del cuerpo enfermo, sino también la metamorfosis de la palabra y el trazo en el papel. Eduardo Lalo, en un preludio, evoca al poeta y su nombre como un río, una voz que fluye y persiste. Este río de memoria, símbolo de vida y renovación, es el obsequio de Carrero, un faro en la incertidumbre del ser, donde la palabra encuentra su cauce hacia la eternidad.
Hace un par de décadas, se convirtió en mi inesperado mentor literario. Félix Jiménez compartió conmigo momentos y cigarrillos en La Tertulia. Su crítica literaria marcó mi carrera. Su libro "Las prácticas de la carne", de 2004, fue mi encuentro con su aguda crítica. Su breve comentario sobre mi obra, aunque escueto, encendió en mí una emoción inigualable. Un reconocimiento invaluable. Su partida me entristece profundamente; siento no haberle podido agradecer ese regalo incalculable, por más que le haya agradecido el joseo ocasional de cigarrillos. Aquél gesto generoso perdura en mi memoria, impulsándome a continuar mi camino literario con gratitud y tristeza por su ausencia.
Un libro sobre escritura, para adultos cansados de tratar de aprender (o enseñar) en la universidad o en la vida con las mismas herramientas y actitudes que ya les fallaron en la escuela.
Por eso no tenemos cuatro, sino cinco extremidades: manos, pies y palabra. Esta pertenece también a nuestro cuerpo y, como las palmas de las manos y las plantas de los pies, produce huellas.
El equipo de Letras Salvajes está formado por 18 integrantes y cuenta con una rica colaboración que ofrece secuencias de pinturas y fotografía, poesía, microcuentos y fotomontajes.
He leído "Inquietud de la huella. Las monedas místicas de Angelus Silesius" de Ángel Darío Carrero, como quien sigue la escritura de un descubrimiento poético. Pienso que la poesía es su asunto fundamental.