La Alianza y el fantasma del comunismo
La Alianza de País entre el PIP y el MVC ha despertado inquietudes y expectativas en Puerto Rico. Los que ansían un cambio político celebran…
El Dr. Carlos Pabón Ortega es catedrático jubilado de la Universidad de Puerto Rico. Trabaja actualmente en una historia intelectual de la nueva izquierda puertorriqueña que será publicada próximamente por Ediciones Laberinto. Es autor del libro Historia, memoria y ficción. Debates sobre la representación de la violencia extrema (Ediciones Laberinto, 2022), y de Nación postmortem. Ensayos sobre los tiempos de insoportable ambigüedad (San Juan, Ediciones Callejón, 2002), y fue editor de El pasado ya no es lo que era. La historia en tiempos de incertidumbre (San Juan, Ediciones Vértigo, 2005).
La Alianza de País entre el PIP y el MVC ha despertado inquietudes y expectativas en Puerto Rico. Los que ansían un cambio político celebran…
Hago este relato del verano de 1988, no solo porque poco tiempo después pasó algo totalmente inesperado e inconcebible: la caída del Muro de Berlín y la “Revolución de Terciopelo” en Checoslovaquia. La temporalidad del “presentismo” en que vivimos ha borrado la historicidad de estos acontecimientos y sus significados.
En política es crucial demarcar las diferencias para crear un espacio político propio, y simultáneamente afirmar las coincidencias para ver dónde se puedan dar convergencias. Ese es el arte de la política.
El enfoque en el status como la cuestión que fundamenta la política puertorriqueña es equivocado. Lo fundamental es crear un movimiento de masas, democrático y ciudadano, de corte antineoliberal fuera de la lógica identitaria del estatus.
[dropcap]C[/dropcap]on el triunfo de Luis A. Ferré en las elecciones de 1968 como candidato a gobernador del recién creado Partido Nuevo Progresista (PNP), se terminó el periodo de la hegemonía…
Nazario ha escrito un libro elocuente y riguroso, de una prosa impecable (envidiable), que hace una importante contribución a la historiografía profundizando nuestra comprensión de la complejidad del periodo que estudia.
La agenda de los movimientos progresistas de base abren la posibilidad de avanzar en la dirección de un horizonte democrático de justicia e igualdad social y económica, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.
La alternativa a la radicalización neoconservadora que representa Trump es profundizar y expandir la propuesta de “socialismo democrático” que representa Sanders y su movimiento.
El efecto “Sanders” podría ser un fenómeno efímero. Lo único que podemos hacer es apostar a que este efecto conlleve una reconfiguración política.
A este horizonte lo llaman “socialismo democrático” (social democrático si se quiere). Esta posibilidad política no es poca cosa (no solo para los Estados Unidos, sino para el resto del planeta) en un mundo en que parece reinar sin alternativa el capitalismo neoliberal.
Lo que leerán a continuación son unas notas surgidas tras la escucha del programa Puerto Crítico, Episodio 115: Conversación entre Juan Carlos Rivera Ramos y Miguel Rodríguez Casellas.
A mi entender, la alternativa más efectiva para enfrentar la crisis sería la posibilidad de articular una política democrática de lo común en contra de la austeridad neoliberal.
¿Cuál será la salida a la crisis? ¿Hacia dónde se moverá Venezuela? Esto definitivamente no está claro. La vuelta de las viejas elites derechistas no es alternativa. Pero tampoco lo es el enquistamiento del régimen actual.
Hemos pasado del estado benefactor al estado de todos contra todos que reina bajo el neoliberalismo. En esta lógica se inscriben el PNP, PPD e incluso los sectores “soberanistas”.
En el corto plazo, entonces, no hay ningún escenario que traiga alivio y paz a los civiles en Siria. Para ellos, solo parece haber más sufrimiento y muerte.
El asesinato de miles de jóvenes —sobre 15,000— constituye una guerra social (in)visible, que opera como una “limpieza social” de sectores socialmente excluidos o “desechables” en el país.
Los intelectuales como Badiou, a pesar de lo que digan, siguen apegados al imaginario político del siglo XX y, sobre todo, a la figura del “intelectual revolucionario”, que pretende “guiar” a las “masas” al comunismo.
En nombre de la "verdad", de la idea metafísica de la verdad, se han producido las grandes matanzas, horrores y exterminios de la humanidad.
La diversidad de actores políticos no debe entenderse como sinónimo de una democracia débil, sino por el contrario, de un escenario en que la pluralidad es productiva.
El status es una suerte de "black hole" que se traga todo en el espacio político de la isla. Esto a pesar de que las encuestas indican que la mayoría de los electores no consideran el status un asunto crucial.
Pero, ¿hasta qué punto es aceptable o legítimo ficcionalizar la violencia extrema, el asesinato en masa? Lo que hace válida una narración sobre los campos de concentración, por ejemplo, ¿es su contenido o es quién la escribe?