Como precondición de cambio sería necesario desbancar la clase política y la plutocracia que han causado esta debacle. Para ello sería necesario un movimiento político de renovación que al momento no existe.
El reto es entender el cambio de paradigma económico-empresarial global, identificar oportunidades y desarrollar la agilidad y creatividad para responder a los nuevos retos.
Puerto Rico sería un estado mendigo, una carga para un gobierno federal que tampoco está en su mejor momento. A la luz de la experiencia histórica, nada va a pasar con las iniciativas de status.