Descolonizando a Puerto Rico, primera parte
En esta primera parte del ensayo, Tim Sherwood explora el significado de descolonizar a Puerto Rico, enfocándose en la necesidad de poner la isla en…
En esta primera parte del ensayo, Tim Sherwood explora el significado de descolonizar a Puerto Rico, enfocándose en la necesidad de poner la isla en…
Todo el andamiaje ideológico y cultural bajo el cual se disfrazó la condición colonial de Puerto Rico se ha hecho añicos. Andamiaje ideológico y cultural que se difundió, principalmente, a través del sistema educativo.
Está por verse si la debilidad socioeconómica puertorriqueña, dado el relativo aislamiento del mercado mundial, permitirá que aparezca un nuevo sujeto social colectivo.
Las condiciones y el tiempo han hecho que el país madure y vea la descolonización como una herramienta para un proyecto diferente al que fracasó con el ELA.
Este libro nos detiene en el momento histórico de la colonia de Puerto Rico al 1ro de julio de 2016. La autora propone que reconozcamos el ostracismo que nos impone la metrópolis y optemos por combatirlo.
Estamos ante una triada de responsabilidades: el poder federal como garante del coloniaje, la élite política local y la mayoría abrumadora que consistentemente ha dado su consentimiento.
Si se quiere una elección verdaderamente ideológica, afirmemos el País diciendo ‘No’ dos veces. (versión revisada y aumentada por el autor)
Si no nos educamos lo que transmitimos es confusión y la creencia en nuestro pueblo de que la deuda pública es nuestra culpa y que la Junta de Control, la dictadura como solución, viene a salvarnos.
La presentación estará a cargo de los licenciados Carlos Gallisá e Ignacio Rivera y el historiador Néstor Duprey, integrantes de "Fuego Cruzado".
La deuda es del soberano que permitió que sus intermediarios en la colonia fueran administradores irresponsables y los prestamistas que prestaron a sabiendas que el país no tendría la capacidad de repagar.
La construcción de nuevos modelos teóricos permitirá sustituir las visiones antagónicas por una síntesis desapasionada de extremos triunfalistas y derrotistas... un punto de partida para el consenso.
[dc]M[/dc]uy pocas personas reflexionan en Puerto Rico sobre lo que voy a plantear. Ni mucho menos derivan las conclusiones, o siquiera dudas y cuestionamientos, que dicha reflexión debiera provocar. No…
El ELA es un habla; algo a que se alude en la conversación pero una vez se examina, no está. Es alternativa de status desconocida y a la vez tradición conocida, o un nombre que se le puso a una continuidad de lo existente.
Los imperios no “sueltan” sus colonias. No cabe la menor duda de que la política, la visión y el interés de los gobernantes gringos ha sido y es mantener el territorio, la colonia, el régimen de subordinación, si posible disfrazado pero también de forma cruda, de ser necesario.
Es un mito que los puertorriqueños sean principalmente inamovibles en sus preferencias de estatus, que se adhieran a una sola preferencia por convicción, fanatismo o partidismo y no puedan ni quieran cambiarla.
No partimos de la premisa equivocada de que cada ciudadano tiene una preferencia única e inamovible en cuanto a qué opción de estatus político sería mejor para nuestro país
La jibarita es indómita, casi salvaje. No por otra cosa, cuando evade o resiste complacer el deseo masculino, la llaman “¡piraña!”
A fines del mes pasado, se reunió el Politburó del PPD en un hotel del Condado. Lo convocaba una encomienda trascendental: dotar de una definición creíble a esa criatura mitológica llamada ELA.
Invito a los soberanistas populares a enfocar su mensaje a partir de la soberanía, con sus ventajas para encaminar la economía hacia la sustentabilidad, una democracia participativa y abierta al mundo.
La única forma en que podemos verdaderamente determinar nuestro futuro económico y, por lo tanto político, es si lo podemos sufragar. Nuestro poder económico tiene que generarse internamente.
La soberanía es un concepto sencillo. Se trata de quién tiene la última palabra para gobernar sobre los constituyentes de una nación.