Universidad urgente (parte 2)
Aspiraciones de acceso, retención y graduación para poblaciones vulnerables socio-económicamente en PR The idea was, and we still do this, to find the holes where…
Columnista | Obtuvo su MA en New York University y su Ph.D. en The University of Iowa. Es Catedrática de la UPR en Mayagüez, Departamento de Humanidades, Programa de Literatura Comparada. Sus áreas de investigación son: narrativas peninsulares, cine y literatura e historia y literatura, entre otras. Al presente, es la investigadora principal del proyecto, Democratización del conocimiento del Centro Universitario de Acceso de la UPR en Mayagüez. Ha publicado: "Figuraciones: Carmen Martín Gaite, revistas feministas" y "¡Hola!, Historias que cuentan: el motín contra Esquilache y las mujeres según voces del XVIII, XIX y XX" y "¿Quién le teme a la teoría: manual de iniciación en prácticas críticas y culturales?".
Aspiraciones de acceso, retención y graduación para poblaciones vulnerables socio-económicamente en PR The idea was, and we still do this, to find the holes where…
La ley existente se compromete con la equidad en el acceso universitario. Entonces, ¿por qué ya no somos esa universidad? ¿Qué universidad somos hoy y qué relación tiene con esa universidad que me he atrevido a imaginar?
Las estructuras y los currículos poco importan cuando la persona que aprende es quien desea y diseña su propia ruta hacia el conocimiento (hacia la pregunta).
Una cultura de participación y pregunta es imprescindible para la universidad que soñamos. Solo así lograremos una educación superior de calidad y con aspiraciones liberadoras.
¿Por qué no nos aseguramos de que el ámbito educativo sea despolitizado, descentralizado y desburocratizado a través de multiplicidad de estrategias?
¿Por qué no disfrutamos esos instantes de alegría que nos reporta el premio de Lalo? ¿Por qué nos es más fácil lanzar piedras a cualquier iniciativa que se inaugure o premio que se gane?
El disparate también hizo su agosto en la casa de las leyes. El senador PNP, José “Joíto” Pérez, se llevó el primer lugar. El muy buen señor tiene amigos lésbicos y los quiere mucho.
Si la nueva Junta no se apunta a facilitar una nueva ley universitaria que sedimente mejor nuestra libertad institucional, será más de lo mismo y ya tiene sus días contados.
¿Cuál es el beneficio, entonces, de que exista una administración central en la UPR que, en lugar de facilitar, obstaculiza? Esta pregunta debemos hacérnosla todxs, particularmente de cara a una nueva ley universitaria.
Transformemos el Proyecto 237 en otra cosa. Saquemos de sus relaciones, argumentos y propuestas, la semilla. Hacer nada no es una opción. La universidad está lejos de ser perfecta, pero vamos a acercarla a lo que siempre soñamos.
Es claro que la ley actual no cobija nuestros anhelos y convicciones sobre la autonomía universitaria como expresión clara de auto-conciencia, auto-determinación y libertad.
El lugar de nacimiento, crianza y residencia de nuestrxs alumnxs no puede seguir siendo su destino. Se nos va la vida colectiva en ello. Beethoven también sale del caserío…
Son cosas chiquitas. Quizá. Pero, tal vez, le potencian al país la esperanza y alimentan la posibilidad próxima de un Puerto Rico descolonizado y maduro políticamente.
Hoy, a días de las elecciones de 2012, mi llamado a la utopía se materializa en dos cauces: el derecho a soñar y la universidad como un espacio posible para construir sueños.
No leerás, pero te atienes a las consecuencias. Nos ocurre a menudo cuando firmamos un compromiso legal que supera la extensión de una página. Nos pasa a menudo con las letras chiquitas... Es esperable que no leamos.
Puerto Rico ha sido víctima en los últimos años del gobierno del no. Pero este país se levantó el 19 de agosto y le dijo que no a tanta negación de esta administración mequetrefe. Ahora nos toca decir sí a la esperanza...
Sólo basta con mirar nuestras cifras de maltrato a menores y de desertores escolares para reconocer que estamos fracasando como país decente y digno.