El legado de Ana Guadalupe

El Presidente de la Universidad debe asegurar que se cumplan con sus directrices: al menos tres candidatos y un consenso entre los distintos sectores de…

Ana_Guadalupe
Foto por Notciel.
[dc]H[/dc]ace unos días una de mis estudiantes me preguntó: “¿profesora, cómo es posible que con tanto talento en este Recinto, existan solo dos candidatas para la posición de Rectora?”. Le dí una contestación sencilla: “Este es el legado de Ana Guadalupe”. Le expliqué que la ex Rectora impuso decanos y decanas y utilizó su poder para dispensar favores entre sus allegados. Su forma de gobernanza sembró la desconfianza, la división, el temor y alimentó conflictos. “Sin embargo”, le expliqué, “quizás su legado mayor fue la desesperanza, la idea de que es imposible colaborar juntos para crear una universidad diferente”.

La Universidad se enfrenta a grandes retos: insuficiencia presupuestaria, divisiones internas, reclamos de trabajadores, profesores y estudiantes y la necesidad de servir como agente de cambio de nuestro pueblo. El proceso de selección del nuevo rector o rectora debe tener como norte devolverle la esperanza al Recinto y la confianza de que es posible como comunidad enfrentar estos retos. El candidato o candidata seleccionada debe tener una trayectoria académica comprobada y saber mediar entre las tensiones que son parte integral de la vida universitaria, en particular en estos tiempos. Además, debe valorar por igual, los niveles de bachillerato y graduado, la enseñanza y la investigación, y ser capaz de promover la apertura y el consenso y contar con el apoyo de las organizaciones sindicales, de estudiantes y profesores.

El proceso de consulta actual nos ha dejado con solo dos opciones. Ninguna de las dos candidatas tiene la experiencia o las cualidades que requiere la posición. Una de ellas fue nombrada decana por la Rectora Ana Guadalupe. Sabemos que el Recinto cuenta con múltiples profesores y profesoras que tienen el perfil al que he hecho referencia: académicos comprobados, capaces de promover el diálogo, la inclusión y la generación de alianzas. Son académicos con una visión de la Universidad a la altura de nuestros tiempos, motor de la economía, la creatividad y la innovación.

Es por esto que se debe reabrir el proceso de búsqueda de candidatos y candidatas a la Rectoría. El Presidente de la Universidad debe asegurar que se cumplan con sus directrices: al menos tres candidatos y un consenso entre los distintos sectores de nuestra comunidad. No podemos dejar que una determinación administrativa limite nuestras opciones o conduzca a la selección de una candidata incapaz de aglutinar a la comunidad universitaria. No debemos permitir que el legado de Ana Guadalupe se perpetúe y determine la selección de nuestro próximo Rector o Rectora.

Juana Myrtea Rodriguez
Catedrática del Departamento de Sicología, Recinto de Río Piedras, Universidad de Puerto Rico.

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Juana Myrtea Rodriguez
Colaborador/a

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