Introducción del libro Sentipensar interculturalmente el quehacer musical afrocaribeño
El libro, que será publicado en 2025, les da seguimiento a las propuestas realizadas en el primer tomo de una proyectada trilogía sobre la sentisapiencia.[1] Nos acercamos al quehacer musical desde la perspectiva abierta por el sentipensar intercultural nuestroamericano. Conscientes de que la música no solo implica registros racionales, sino inevitablemente los imbrica con lo corporal, lo sensual y los sentimientos, su obvio carácter polifacético, o más bien, su naturaleza poliforme, nos impele a desarrollar herramientas heurísticas adecuadas, interdisciplinarias, perceptivo-cognitivas, es decir, sentipensantes que viabilicen una comprensión holística del fenómeno.
Como paso preliminar queremos compartir unas anotaciones en relación con el uso de la perspectiva sentipensante intercultural en el campo de análisis del quehacer musical.[2] Resulta lícito preguntarse a qué viene su utilización en esa esfera de la experiencia, o bien, del accionar humano. Nos consta que el sentipensar, es decir, su versión intercultural, tal como nos llegó como parte de la obra de Orlando Fals Borda y más tarde con la de Eduardo Galeano, estuvo desde sus comienzos entrelazado con la música.[3]
Gabriel Restrepo en “Seguir los pasos de Orlando Fals Borda: religión, música, mundos de la vida y carnaval” (Restrepo: 2016), refiriéndose a lo que denomina “la dimensión musical de Orlando Fals Borda” (Ibid. p. 224), establece interesantes vínculos entre el sentipensar, la estética en general y la música en particular. En su ensayo sobre la vida y obra del padre de la Sociología de Acción Participativa, responsable de haber lanzado al ruedo académico el sentipensar, identifica varios niveles de interacción. En una primera definición lo caracteriza de la siguiente manera:
“… la expresión que fue escuchada por Orlando Fals Borda a (sic.) un pescador del Caribe (es) … síntesis afortunada, porque condensa muy bien nuestro carácter estético primordial, dado que el sentimiento es de tal orden: antepuesto a todo ejercicio de pensar, sea cognitivo, ético, político o científico. También lo afirmaba Pascal, como ningún otro lo ha hecho en Francia, salvo quizá antes Montaigne y después Rousseau: “Hay razones que solo el corazón sabe”.” (Ibid. p. 212, subrayado nuestro),
Ya en ese primer esbozo definitorio, en el que nuestro ensayista concibe el sentipensar como “pensar con el corazón” (Ibid. p. 212), resalta una dimensión estética y, añadiríamos, rítmica, indisolublemente vinculada al palpitar del corazón. Y la percibe como primordial idiosincrasia del carácter nuestroamericano. Esta antecede, o bien, se antepone al quehacer pensante. Y, luego añade: “esa (es) la clave del “senti-pensamiento”: pensar con el corazón.” (Ibid. p. 212) De inmediato menciona una serie de términos familiarizados entre sí: “recordar, acordarse, acuerdo, concordia, cordial, cordialidad”. (Ibid. p. 213) Y enfatiza su pertenencia a una misma raíz etimológica; “la voz latina cor que sin más quiere decir corazón”. (Ibid. p. 213)[4]
Un segundo vínculo entre el sentipensar y la música tiene que ver con la poética particular que asume la práctica sociológica de Fals Borda, influenciada por la concreción de su biografía. En el texto el autor argumenta que la pasión de Fals Borda por la música, quien fue director de coros y compositor, incidió en su forma de asumir el quehacer sociológico.[5] (Ibid. p. 224) Restrepo propone identificar el entroncamiento entre esa experiencia, vocación, o bien, práctica musical y su práctica teórico-sociológica y política, en la centralidad que asume …
“la escucha profunda de la phoné del pueblo, una que, como el auscultar, pertenece a la razón y por tanto es más potente que el sensitivo oír o el intelectivo escuchar y que es una condición sin la cual no hay buen músico, político, psicoanalista, poeta y etnógrafo.”[6] (Ibid. p. 224)
Asumiendo la argumentación de Restrepo, se podría entonces sostener que la Sociología de Acción Participativa desarrollada por Orlando Fals Borda sería impensable, si su praxis no fuera encausada por el ejercicio de un pensar, cuyo ritmo sigue las pautas de un corazón en profunda y atenta escucha de las voces del pueblo; la phoné de la multitud, a la que nuestro autor hace referencia. (Cf. Ibid. p. 224) Pues, desobedeciendo la exigencia de neutralidad frente a su objeto de estudio, supuestamente asumida por el positivismo cientificista académico, precisamente se propone incidir en esa realidad, develando las deplorables condiciones económicas, sociales y políticas del mundo de vida del pueblo, para facilitar su transformación. Según nuestro autor, así el sentipensar se muestra como “un modo de vida (del investigador) que se condensará en la investigación participativa”. (Cf. Ibid. p. 224)
En adición a los conceptos y perceptos provenientes de la perspectiva sentipensante nuestroamericana que –a paso veloz– hemos descrito, en nuestra investigación etnomusicológica hemos elaborado y utilizado un análisis de corte filosófico-genealógico con la intención de desmontar narraciones histórico-teleológicas, relacionadas a la problemática en torno a la articulación de identidades culturales en el Caribe. Aquí no analizamos directamente críticas contemporáneas a la filosofía de la historia.[7] No obstante, asumimos importantes aportaciones procedentes de las discusiones realizadas en aquel campo del saber. Asimismo, partimos de un horizonte de comprensión en el que se complementa el análisis discursivo con el de dispositivos.[8] La investigación, cuya voluntad de saber, insistimos, está acuñada por la etnomusicología, cruza aquel campo del saber interdisciplinario más amplio llamado ‘estudios culturales’.[9] Dicha “disciplina” enriquece la problemática etnomusicológica tejiendo análisis provenientes de diversas perspectivas y / o mezclando de forma interculturalizante diferentes campos de conocimiento.
El cuerpo de este texto consta de cuatro partes principales y un anexo con cuatro ensayos adicionales:
- (Afinando) Caja de resonancia e instrumentos
- (Intermezzo) Nos vamos al mambo
- (Soneo) Sentipensar nuestras sonoridades: la cultura musical hispanoafrocaribeña en la articulación de identidades culturales
- (Descarga) Conclusiones / Resultados
En la primera parte se presenta el dispositivo perceptivo-conceptual elaborado y revisado a lo largo de la indagación. Su consecuente utilización acuñó el objeto de estudio de la investigación. Desde luego, hallazgos imprevistos condujeron a su modificación u ampliación. En la segunda, se presentan dos estrategias discursivas identitarias, el jibarismo y el afrocaribeñismo, para elucidar cómo la segunda, en un momento histórico determinado, como discurso contrahegemónico, luchó en pos de restituir la dimensión afroantillana a la cultura letrada puertorriqueña. Esta sección le sirve de puente a la tercera. Allí nos adentramos, de forma sentipensante, en el campo investigativo que se ocupa con la desmembración analítica de procesos que conducen a la formación de subjetividades culturales en torno al quehacer musical hispanoafrocaribeño y, por extensión, nuestroamericano. En la cuarta parte se presentarán las conclusiones y resultados de la investigación.
La amplia gama de enfoques teóricos sobre la articulación de subjetividad puede ser reducida a tres variantes principales. Estas analizan críticamente formas modernas de problematización del tema entre si diferenciables.[10] La primera concierne al sujeto cognitivo de la teoría del conocimiento de la filosofía, área disciplinaria que con el transcurso del tiempo asumió el papel central en la versión moderna de la filosofía occidental. Con el veredicto cartesiano cogito ergo sum -pienso, luego existo- (Cf. Descartes, René, Meditaciones de Prima Philosophie, Meditationen über die Erste Philosophie, Reclam, Stuttgart, Alemania, [1641] 1986) fue fundado un itinerario intelectual en el que se articula un concepto de identidad autorreferente. En ese discurso filosófico, que en un momento histórico dado logró convertirse en dominante, se ignora o excluye la corporeidad. Complementando el cogito ergo sum Descartes desarrolla la duda metódica, cuya más importante y, a su vez, nefasta consecuencia, es precisamente reforzar la postulación de un pensar incorpóreo. El sentipensar asume la crítica a ese ‘incorpóreo’ pensar como una de sus centrales tareas.
Recalcamos, al final de sus reflexiones la única posible certeza que logró alcanzar el padre de la filosofía moderna occidental fue –de facto– articulada por medio de un discurso en el cual implícitamente se postula una existencia incorpórea en la que el pensar precede al Ser. El análisis de procesos de subjetivación, concebido de esta manera, se reduce entonces a definir al ser humano en forma fundamental, por medio de un discurso antropológico esencialista y racionalista. Este solo da cuenta de sus facultades racional-cognitivas, es decir, define al ser humano esencialmente por su capacidad de usar la conciencia, negando u ocultando así el papel de la dimensión sensorial, sentimental o su dimensión inconsciente, presente en toda experiencia humana de relacionamiento con otros seres vivientes y con su entorno en el mundo de la vida (Lebenswelt). De ahí nuestra crítica sentipensante al mecanicismo cartesiano.
El segundo enfoque teórico sobre la articulación de subjetividad se refiere al sujeto colectivo de la sociología y la política. Mientras que la primera disciplina estudia cómo los individuos se convierten en sujetos en su contextualidad social, la política analiza cómo estos son a-sujetados[11] en redes de relaciones de poder. En estas apreciaciones también con frecuencia se ignoran los procesos perceptivos y afectivos, interactuantes en la política y lo social, ubicados más allá de lo meramente racional.
La tercera variante concierne a la problematización de la conformación, o bien, invención del sujeto nacional, es decir, analiza la articulación discursiva y / o performática de identidades culturales nacionales. Esta forma de reflexión en torno a la subjetividad es mayormente llevada a cabo en el campo de los llamados estudios culturales. El presente trabajo parcialmente se vale de esa perspectiva. Pues, al utilizar como campo investigativo los casos de Cuba y Puerto Rico, la amplía, desplazando la atención del análisis de una cultura nacional a una más bien regional, hispanoafrocaribeña. Y, asumiendo las debidas precauciones, los resultados podrían ser proyectados a un nivel más amplio, afronuestroamericano.
A lo largo de la primera parte se desarrolla el marco perceptivo-conceptual por medio del cual se articula la investigación. Allí se analizan diferentes conceptos y perceptos tales como interdisciplinariedad, transculturación, dispositivo, rizoma, etc., pues estos, o bien, su rearticulación acuñe uno de los nudos teóricos más relevantes del estudio: el dispositivo sociocultural rizomático. Su problematización sirve para definir el aparato sentipensante que permite elaborar el análisis sobre la articulación estratégica de identidades culturales en el ámbito de las culturas populares de Cuba y Puerto Rico realizado en la segunda parte del libro.
En el tercer capítulo de la segunda parte, titulado “El ‘afrocaribeñismo’ como discurso contrahegemónico: restitución de la dimensión afroantillana a la cultura letrada puertorriqueña», se presenta en forma crítica la articulación discursiva de subjetividad cultural que en los años 70 del siglo pasado inauguró una nueva perspectiva de análisis. Los tipos de música analizados en la tercera parte del trabajo –el son y la salsa– son entonces conceptualizados como instancias de subjetividad asumiendo este nuevo horizonte analítico.
En esa tercera parte del trabajo se desarrolla el análisis de un intenso intercambio sociocultural llevado a cabo entre Cuba y Puerto Rico. Describimos críticamente el surgimiento y desarrollo de la llamada cultura musical popular de ascendencia africana de estos países. En ese proceso la ciudad de Nueva York, crisol caribeño por excelencia, jugó un incalculable papel de traductor que no puede ser ignorado.[12] Esto se hace evidente al analizar la música bailable afrocaribeña llamada salsa. Esta, asumida por muchos cubanos, colombianos, venezolanos, peruanos, puertorriqueños y un número no despreciable de Newyoricanos como símbolo de identidad nacional o regional, al ser sentipensada detalladamente, se muestra como fenómeno claramente intercultural en el que diversas tradiciones musicales –inclusive algunas que no provenían de ambas islas– confluyeron para escucharse mutuamente y aprender de ese intercambio.
La salsa y su más famoso precursor, o bien, pre-texto, el son, asumieron en el Caribe la función de «ritmos fundamentantes», como bien lo demuestra Ana M. López en su escrito ‘Of Rhythms and Borders’ (López: 1997) en el que analiza la (re-)presentación de los latinos en el cine norteamericano. En la tercera parte de la investigación ciertas narrativas teleológicas predominantes de la historia de estas dos formas de expresión musical que sirven para sugerir una supuesta continuidad de la identidad nacional, son sometidas a un examen genealógico. Así se busca describir críticamente el surgimiento y desarrollo de estas formas de música afrocaribeña sin recurrir a artimañas metafísicas. El son y la salsa son analizados desde una perspectiva arqueológico-genealógica sentipensante y concebidos como partes integrantes de un dispositivo rizomático. Aquí se examinan conmutaciones de diversas conexiones del diagrama del mencionado dispositivo y exploran diferentes caminos para entrar y salir del rizoma.
La rearticulación y el encumbramiento del son a instancia discursiva constituyente de una identidad colectiva nacional en Cuba está estrechamente relacionado con el proceso de surgimiento de esa nación como Estado independiente moderno y el resultado de las luchas por la hegemonía entre los defensores de diversos discursos étnicos y nacionalistas que acompañaron este evento histórico. Por esa razón las reflexiones incluidas en “Son, nación y nacionalismo”, en donde se manejan cuestiones pertinentes al tema, constituyen una de las partes más importantes de la investigación. Allí se ‘recorre’ el dispositivo rizomático sociocultural caribeño por senderos que permiten explorar su geografía de una manera diferente. Se vincula la rearticulación del son como símbolo nacional cubano con la aparición de ciertos discursos específicos históricos sobre la nación y el nacionalismo. Se problematiza cómo la inclusión del mencionado símbolo en el imaginario colectivo de los habitantes de la isla ocurrió en un momento histórico dado, caracterizado por una constelación de fuerzas que luchaban por imponer hegemónicamente su respectiva concepción de la nación cubana.
La salsa, por su parte, ha sido utilizada desde las últimas tres décadas del Siglo XX, tanto en Cuba como en Puerto Rico o en Nueva York, Colombia, Perú y Venezuela como medio privilegiado de articulación de una variedad de discursos identitarios locales, nacionales o regionales. Entre estos se encuentran tanto versiones modernas como tardomodernas o posmodernas de la constitución de subjetividad cultural. En el primer enfoque la salsa suele entenderse interpretándola de forma esencialista, es decir, como instancia a través de la cual se expresa una identidad cultural nacional concebida como fenómeno homogéneo, autosuficiente, centrado en torno a un núcleo fijo. Siguiendo esta línea interpretativa, se sostiene entonces que la salsa, mediante la reapropiación de la tradición musical precedente, retorna a las raíces identitarias nacionales. Parafraseando a Stuart Hall se podría decir que en esos discursos la salsa se interpreta como instancia que tiende a “restaurar la (…supuesta…) pureza (…cultural…) de antaño para recuperar uniformidades y certezas que se considera fueron perdidas hace mucho tiempo». (Cf. Hall, “Kulturelle Identität und Globalisierung” en: Hörning K. H. y Winter R. (ed.), Widerspenstige Kulturen. Cultural Studies als Herausforderung, Suhrkamp Frankfurt am Main, Alemania, 1999, p. 434)
La segunda estrategia discursiva mencionada concibe la salsa y las identidades que pueden ser articuladas por ella, como construcciones interculturales. En la narración de su historia el presente y el pasado no son vinculados interpretándolos como partes integrantes de una ininterrumpida cadena teleológica. En dicha estrategia tampoco se intenta asociar los procesos de constitución de identidad cultural con la búsqueda de un paraíso perdido originario. Más bien se busca identificar las fuerzas activas en el foco de nacimiento (Entstehungsherd) de cierta tradición. Además, en esta segunda corriente interpretativa se analizan las consecuencias de la globalización para la conformación de estrategias de subjetivación.
La estrategia discursiva de articulación de subjetividad que se acaba de mencionar y que es asumida en este texto parte de lo que Salman Rushdie, Homi Bhabha y Stuart Hall llaman la posibilidad de la traducción. (Cf. Rushdie, 1991, Bhabha, Homi, The Location of Culture, Routledge, London / New York, 1994 y Hall, Stuart, 1999) Como se señaló anteriormente, la palabra traducción se deriva etimológicamente de puentear, traspasar, franquear, cruzar. (Cf. Rushdie: 1991) De ahí que en esta forma de leer la subjetividad esta sea concebida como proceso estratégico (Cf. H. Bhabha: 1994) de traspaso, o cruce de fronteras. La forma de identidad cultural que surge de este proceso se caracteriza por ser una y otra vez reinventada, o bien, reinterpretada, pues se halla siempre en fluido proceso de transición entre temporalidades diversas y territorialidades diferentes. Es por eso que en la concepción aquí asumida el pasado y el presente, el aquí y el allí, es decir, lo local y lo global no son concebidos como elementos contradictorios sino como mundos de experimentación, es decir, mundos de experiencias (Erfahrungswelten), cuya riqueza experimentativa, al ser aprovechada, conduce a la creación de algo nuevo y diferente. De esta manera, al uno valerse de los mundos de experiencia como campos de experimentación, facilitan estos la transformación de las tradiciones precedentes encontradas; tradiciones que a su vez también son hijas del experimento y la invención. (Cf. Hobsbawn, Eric / Ranger, T. The Invention of Tradition, Cambridge University Press, Great Britain, 1983)
Finalmente queremos advertir lo siguiente. En diversos pasajes hemos utilizado el término ‘pretexto’ con una ligera modificación ortográfica; separando el prefijo ‘pre’ del substantivo ‘texto,’ utilizando para ello un guion. De este modo queremos hacer uso de una cierta ambigüedad o doble sentido del término. Algo que sirve de pretexto se usa con el fin de alegarlo o valerse de él como excusa para otra cosa. Aquí pre-texto se interpreta como la forma o la estructura que –al crear un texto literario, una obra de arte o una pieza musical– sirve de modelo; formato que, sin embargo, es transformado por un proceso de rearticulación creativa a fin de producir otra cosa que difiere del ‘original’. La salsa surgió a partir de pre-textos, es decir, de patrones musicales que sirvieron de pretexto o excusa para crear una música cuyo dispositivo difiere eminentemente del de sus pre-textos.
Al leer estas reflexiones, os invito – tal como hizo Empédocles – a distribuir bien el logos aquí articulado por vuestras entrañas. Que esa razón entrañada, profunda, producto de un meditar co-razonado, nos con-mueva, nos empuje a buscar nuestro mejor camino; aquel que, según Zaratustra, al acercarnos a él, de inmediato percibiremos, pues nuestra forma de andar será su signo. Entonces nuestro caminar no tropezará pensando, ¡danzaremos sentipensando! Muchas gracias, de antemano, por la cordialidad de sentipensar conmigo.
[1] El primer tomo, Genealogía de la sentisapiencia: elementos para una ontología intercultural del presente fue publicado en 2023, en Buenos Aires, Argentina por la Editorial CICCUS. En el tercer tomo de la trilogía (título de trabajo: Tomo III: Sentipensar la convivencia nuestroamericana desde el neobarroco) se presentarán meditaciones relacionadas a las propuestas de diversos autores latinoamericanos (José Lezama Lima, Severo Sarduy, Alejo Carpentier, Bolívar Echeverría, María José Rossi, etc.) de redefinir el neobarroco, no como categoría meramente literario-estética, sino más bien como una ontológico existencial, capaz de describir Nuestra América. Además de esas meditaciones, reenfocadas desde el sentipensar, el libro incluirá sentisaberes ensayísticos, narrativos, poéticos y aforísticos escritos por el autor. En noviembre de 2024 la misma editorial publicó Michel Foucault Intercultural. (CICCUS, 2024) En ese libro, entre otras cosas, presentamos analíticamente el concepto genealogía empleado en nuestras investigaciones sobre el sentipensar.
[2] Si hablamos de una versión intercultural del sentipensar es porque queremos distinguir la reformulación intercultural lograda por Orlando Fals Borda de la forma de conocer originaria expresada por aquel pescador proveniente de un pueblo de la costa caribeña colombiana al que se refiere. La resemantización del término fue realizada entretejiendo aquellos saberes ancestrales con otros recibidos durante su inmersión en el mundo disciplinar académico occidental. Fue así como, a fuerza de su indisciplinariedad, Fals Borda destruyó las fronteras que impedían hacer sociología y al mismo tiempo política. De esa actitud de desobediencia epistémica emergió su Sociología de Acción Participativa.
[3] El sociólogo colombiano presenta el sentipensar principalmente en: Fals Borda, Orlando, ([1981] 1984), Historia doble de la costa, t. I; Mompox y Loba, t. II; El presidente Nieto, t. III, Resistencia en el San Jorge, Carlos Valencia Editores, Bogotá. En cuanto a Galeano nos referimos especialmente a las siguientes obras que acuñan nuestro trabajo. Galeano, Eduardo, Memorias del fuego, tomo I: Los nacimientos, 1982, tomo II: Las caras y las máscaras, 1984, tomo III: El siglo del viento, 1986, Biblioteca Eduardo Galeano, Siglo XXI Editores, Madrid
[4] Otros dos ejemplos que añade a su argumentación son el de los franceses, que utilizan la expresión apprendre par coeur (aprender por el corazón) para referirse a aprender de memoria, y el del pueblo originario colombiano, de la región de La Sierra Nevada en Santa Marta, los koguis, que, de niños, aprenden sus mitos y ritos por medio del canto festivo comunitario. (Ibid. p. 213)
[5] Fals Borda fue director del coro del Colegio Americano, del de la Iglesia Reformada en Barranquilla y de otros en Bogotá en 1948. (Ibid. p. 224)
[6] Para cimentar su argumentación Restrepo hace referencia a Platón, Aristóteles, Michel Foucault, Jorge Luis Borges y Richard Sennet. Según él, Aristóteles, al final de una de sus obras más importantes, La política, medita sobre el papel de la música en la educación de los ciudadanos. Y Foucault, por su parte, utiliza pasajes de la obra de Platón para vincular la phoné con la política, argumentando que “es deber del político escuchar la voz del pueblo.” (Ibid. pp. 224 – 225) Por otro lado, en un pasaje de un cuento de Borges – “Historia del tango” (Borges: 1974) – alguien alega que si le dieran el poder de componer las canciones de un pueblo no le importaría quién escribiera las leyes. Finalmente menciona la narración autobiográfica del sociólogo Richard Sennet, El respeto (Sennet: 2003), en la que este alegadamente le atribuye a la música un papel central en su formación y posterior ejercicio de la sociología. Según el colombiano, el trabajo investigativo de Sennet “se favoreció por una razón que es más del orden estético que del cognitivo: la música le proporcionaba una sensibilidad abierta para una escucha profunda, sin la cual no hay etnografía posible.” (Ibid. pp. 225)
[7] Esta labor se realizó en la investigación que sirvió de base a la tesis de maestría presentada en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Bremen, en Alemania: Michel Foucault und die Genealogie: Eine Studie über Nietzsches Wirkung in der zeitgenössischen französischen Philosophie. (Vélez: 2001) Una reelaboración de esa investigación, que enfatiza los aspectos interculturales allí abordados, fue publicada en español en 2024. (Vélez: 2024)
[8] En Vom Diskurs zum Dispositiv Eine Einführung in die Dispositivanalyse (Bührmann, Andrea D. / Schneider, Werner: 2008) ofrecen Andrea D. Bührmann y Werner Schneider una introducción general detallada de este relativamente nuevo enfoque investigativo acuñado por los trabajos histórico-analíticos de Michel Foucault. El libro no sólo puede servir como introducción al tema. Pues, además ofrece un intento de fundamentación teorético-analítica de la utilización de este tipo de enfoque investigativo. Asimismo, incluye reflexiones sobre la utilización masiva y acrítica de los conceptos ‘dispositivo’ y ‘discurso’ en los medios de comunicación masiva: “Similar a lo que sucede con el uso teórico indefinido del concepto discurso que prácticamente se disuelve al ser falsamente concebido como simple sinónimo de »discusión«, el concepto dispositivo, considerando la diversidad temática de su mal uso y su recepción tan superficial, corre el riesgo de convertirse en un indefinido ‘One Concept Fits All’. ‘El dispositivo’ no sería entonces tanto un concepto analítico determinado, sino que más bien se usaría en forma creciente como concepto vacío; estuche conceptual al que fácilmente se le puede atribuir cualquier contenido. Su función principal consistiría –y esto coincidiendo con las reflexiones de Kuhn sobre la constitución de paradigmas– en demarcar fronteras discursivas semánticas que definan aquello que se considera lo interior y lo exterior al discurso para, por medio de la mera utilización del susodicho demarque, … constatar, o bien, garantizar la identidad colectiva y la afiliación de los miembros de la comunidad científica que investiga lo discursivo y los dispositivos.” (Bührman / Schneider: 2008, p. 14) En el capítulo “Nomadología salsera” se define la forma en que aquí se utiliza el concepto dispositivo.
[9] El uso del término ‘estudios culturales’ en lugar de ‘ciencias culturales’, denominación preferida por los círculos académicos en Alemania, no es casual. Más tarde se dilucidará esta decisión epistemológica.
[10] Las tres perspectivas teórico-críticas sobre la subjetividad presentadas pueden ser distinguidas analíticamente. Sin embargo, a menudo se mezclan en los discursos corrientes. Stuart Hall problematiza en su ensayo «Identidad Cultural y Globalización» (Hall: 1999), la distinción aquí utilizada.
[11] Combinamos el significado de la voz nuestroamericana “asujetar” con el verbo “sujetar”. Según el Diccionario de americanismos ASALE, asujetar significa “hacer que algo o alguien se mantenga firme, fijo”. Por otro lado, según la Real Academia Española, una de las acepciones de “sujetar” es: “someter al dominio, disposición o señorío de alguien”.
[12] La palabra traducción se deriva etimológicamente de puentear, traspasar, franquear, cruzar. (Cf. Rushdie, Salman, Imaginary Homelands, Granta Books, Londres, 1991)
