Etiqueta: Caribe

Revisitando la obra de Antonio Benítez Rojo con Rita Molinero y Yolanda Izquierdo*

En <b>Books and Books</b> de Coral Gables, <b>Yolanda Martínez San Miguel</b> presentó <i>Antonio Benítez Rojo: La seducción del ritmo y el Caribe</i>, el volumen que <b>Rita Molinero</b> y <b>Yolanda Izquierdo</b> dedicaron a un pensador caribeño que dejó huella en la <b>Universidad de Miami</b> —y en el resto del mundo—durante los años noventa. Estas páginas, escribe <b>Martínez San Miguel</b>, no repiten el gesto fundacional de <b><i>La isla que se repite</i></b>: lo desbordan y lo sitúan de nuevo en su tiempo. Diecisiete ensayos, reseñas, cartas y testimonios devuelven a <b>Benítez Rojo</b> su costado político, su archipiélago conectado a <i>Bandung y al Tercer Mundo</i>, su ritmo, su narrativa fantástica, su exilio y su duelo. Una brújula, más que un homenaje, para seguir pensando el <b>Caribe</b> <b><i>desde su complejidad</i></b>. Aquí, la presentación completa de esa noche en <b>Miami</b>.

Contra el imperialismo académico: Bad Bunny y la lógica colonial del talento

Hay una pregunta que Jeffrey Herlihy-Mera y Héctor José Huyke Souffront no sueltan, y que vuelve una y otra vez sobre sí misma: ¿por qué un artista formado aquí puede llenar estadios en todo el mundo mientras un doctorado de la Universidad de Puerto Rico casi no abre puertas en las universidades del Norte? El ensayo —traducido para 80grados, publicado originalmente en Los Angeles Review of Books, parte de la trayectoria de Bad Bunny para nombrar algo que muchos hemos sentido sin decirlo: la exclusión sistemática de quienes se forman en el Caribe. Ambos examinan la contratación, el idioma, el prestigio; muestra cómo esas tres palabras, tan neutrales en apariencia, cargan una lógica colonial intacta. Los estudios puertorriqueños y caribeños, escritos desde afuera, sobre nosotros, sin nosotros. Duele leerlo. Y sin embargo hay que leerlo despacio y entero.

A los amigos betancianos

Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por dignidad e indignación. Relata cómo la Revolución Cubana lo llevó a Martí y, desde los archivos franceses, a descubrir en 1970 al puertorriqueño que ardía en el centro de la independencia antillana. Desde entonces, su obra —junto a Félix Ojeda Reyes y otros compañeros— rescató al Betances francés, periodista, diplomático, higienista, escritor y conspirador de la libertad absoluta. El texto insiste en que venerarlo no basta: hay que leerlo como método de acción contra imperios, bloqueos, guerras y atropellos. Betances vive cuando la memoria deja de ser ceremonia y se vuelve deber insurgente. Sin esa acción, la patria vuelve a quedarse en vitrina decorativa, muda.

Cartel ilustrado de 1974 con el busto de Ramón Emeterio Betances y el texto 'Betances, Padre de la Facultad de Ciencias Sociales, UPR, mayo 1974'

Entre banderas rojas y silencios patriarcales: la prensa obrera radical en Puerto Rico (1920–1921)

En 1920, en Bayamón, nació El Comunista, un semanario que fue mucho más que una publicación: un grito de rebelión en un país hundido en el monocultivo y la obediencia. En sus páginas se cruzaban el anarquismo, el socialismo y una fe casi religiosa en la revolución, invocada como redención para los oprimidos. Era manifiesto y plegaria a la vez, un llamado a los “hermanos rebeldes” desde los talleres del tabaco. Pero aquel fuego libertario también cargaba sus sombras —mujeres invisibles, eurocentrismo y una retórica mesiánica que bordeaba la idolatría política—. El historiador Christian Vélez Pagán recupera esa memoria para mostrar cómo El Comunista fue, en su breve vida, un órgano de combate cultural y un desafío frontal al orden colonial: una llama que, un siglo después, aún se niega a apagarse.

Racismo Boricua: Home Made y Premium

Yvonne Denis Rosario nos presenta a un Luis Rafael Sánchez en Piel sospechosa (Seix Barral, 2025), su más reciente libro, donde nos restriega en la cara la radiografía de un país que presume de modernidad pero todavía detiene, registra y condena por el delito de tener melanina militante e indeleble. Desarma el racismo casero —ese virus de salud de hierro— con la puntería del cuentista y el filo del machete del ensayista, retratando a una isla hipócrita que baila al son negro mientras desprecia las pieles que lo producen, tal como nos había contado el también legendario y caribeño Frantz Fanon en Piel negra, máscaras blancas, hace varios años. Entre Vizcarrondo, Betances y Mandela, alinea genealogías afrodescendientes para dinamitar la negrofobia institucional y de pasillo. Aquí no hay paños tibios ni excusas: o se lee con conciencia o se sigue justificando el apartheid boricua. Al final, el espejo no miente: seguimos siendo sospechosos… por el simple crimen de nacer.

De la AFF a la AEE: desde una visión desarrollista hasta la crisis crónica

La historia eléctrica de Puerto Rico no comienza con un apagón, aunque todo en ella parezca ir derechito hacia un agujero negro. Arranca en marzo de 1893, cuando José Ramón Figueroa y Rivera encendió en Villalba la primera bombilla; meses después, San Juan brilló para impresionar sin meninas a una infanta de paso, mientras el resto de la isla seguía a oscuras. Tras 1898, el capital azucarero acaparó la luz y la fuerza, vendiendo excedentes al gobierno como si fueran favores. La Gran Depresión (1929) rompió el espejismo y empujó al Estado a tomar el timón. En 1941 llegó Rexford Tugwell, cerebro del New Deal, con la AFF: irrigó campos, llevó electricidad y aseguró agua y energía como bienes públicos.

Ritmo, corazón y pensamiento: una descarga sentipensante sobre la salsa y la identidad afrocaribeña

  Este texto es una invitación a leer con los oídos y pensar con las vísceras. En un adelanto de su segundo tomo sobre la sentisapiencia, Juan José Vélez Peña nos lanza al ojo del huracán caribeño: la salsa no como género, sino como latido colectivo. El ensayo, tan riguroso como poético, articula la noción de sentipensar—ese pensar con el corazón—desde Orlando Fals Borda hasta Nueva York, pasando por Cuba y Puerto Rico. El son y la salsa emergen como dispositivos culturales vivos, rizomáticos, capaces de resistir narrativas teleológicas. Este libro no es solo teoría; es ritmo encarnado que baila entre lo académico y lo popular, en busca de una identidad que no se impone, sino que se escucha.

Primer Junte sobre Cine Comunitario en Casa Pueblo 

El 8 y 9 de febrero de 2025, Casa Pueblo en Adjuntas acogerá el primer Junte sobre Cine Comunitario, un espacio para que cineastas, activistas y académicos fortalezcan el cine como herramienta de resistencia cultural en Puerto Rico. Organizado por el proyecto “Ecologías (des)coloniales” y Casa Pueblo, el encuentro se centrará en el cine como medio para preservar y divulgar historias locales ante las políticas que buscan borrar la identidad boricua. Habrá proyecciones, conversatorios y actividades colectivas, todo en una atmósfera de co-creación y reflexión comunitaria.

Rafaela Balladares: La Mujer que Convirtió la SanSe en un Acto de Resistencia

Rafaela Balladares de Brito, maestra, obrera y líder visionaria, transformó las Fiestas de la Calle San Sebastián en un símbolo de resistencia cultural puertorriqueña. Desde sus humildes orígenes en la diáspora neoyorquina hasta su regreso a Puerto Rico en los años 70, Balladares luchó contra la opresión y el olvido, revitalizando tradiciones que hoy son baluartes de nuestra identidad. Su liderazgo, respaldado por figuras como Ricardo Alegría, rescató esta celebración casi extinguida y la convirtió en un acto político frente al colonialismo y el neoliberalismo. Hoy, la SanSe es un emblema de orgullo y solidaridad, un testimonio vivo del poder transformador de las mujeres trabajadoras. Recordar a Balladares es honrar la resistencia cultural de Puerto Rico.

César Concepción y sus contextos

César Concepción, ícono musical de Cayey, marcó un hito en la historia sonora de Puerto Rico. Maestro de la trompeta y la orquestación, transformó la plena en una manifestación moderna al fusionarla con ritmos como el mambo y el calipso. Concepción elevó lo local a lo universal, llevando la identidad boricua a prestigiosos escenarios internacionales. Su genio no solo residía en su capacidad técnica, sino en su habilidad para convertir la música en un acto de afirmación cultural, demostrando que lo pequeño también puede ser grandioso. Su orquesta, impecable y vibrante, inmortalizó pueblos y emociones, creando un repertorio inolvidable. César Concepción no solo representó la música, sino la esencia misma de un pueblo que, entre bailes y pasiones, nunca deja de latir.

VIEQUES: Dolor de la isla en las nieves de Cornell

El texto "Vieques: Dolor de la isla en las nieves de Cornell" es una colaboración entre 80grados y la Academia Puertorriqueña de la Historia, que busca fomentar el debate crítico sobre la historia de Puerto Rico. En él, Aníbal Sepúlveda narra su experiencia en relación con Vieques, desde su infancia hasta su involucramiento en la lucha contra la ocupación de la Marina de Guerra de Estados Unidos. Describe cómo, a través de su formación académica en Cornell University, desarrolló un plan para el futuro de Vieques, destacando la importancia del trabajo colaborativo y la solidaridad caribeña. Finalmente, reflexiona sobre el estado actual de Vieques y su patrimonio histórico.

“La dificultad de recordar en el Caribe 2: Archivos archipelágicos”*

Sabemos que recordar no es lo mismo que producir historia.  El recuerdo puede ser individual, personal, privado.  Se concibe  como proceso íntimo.  La historia presupone un ímpetu colectivo, supone pensar que un grupo o comunidad de algún tipo recuerda los mismos eventos y los considera formativos.  En su libro fundacional Imagined Communities, Benedict Anderson invocaría estas recuerdos colectivos como parte constitutiva de proyectos nacionales, pero recientemente hemos visto cómo la memoria colectiva de una nación puede fragmentarse en miles de pedazos, puede ser producto mercadeable de cadenas de comunicación masiva o puede convertirse en materia de opinión.  

Elogio para una antología

Una obra, un archivo, una antología. Lo que aparece como el resultado impreso de una labor solitaria de un espíritu descolocado, esconde en su fondo una profunda reflexión de cinco décadas ininterrumpidas sobre la cultura de lo puertorriqueño y lo caribeño, del arte y la literatura, y de la modernidad insular vivida entre opacidades. La antología presentada es un noble homenaje a la obra de vida creada por el destacado escritor puertorriqueño, Edgardo Rodríguez Juliá.

La apuesta por la imaginación

Es sin duda interesante que los estudios sobre sexualidad en el Caribe tienen una larga trayectoria, vinculada a menudo con estudios raciales y de género.

Podemos, no

Es frente a esa lógica de mucha celebración y poco producto de resistencia que no puedo dejar de poner mueca frente a la admiración boricua al fenómeno Podemos.

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