Idioma y control
Como humanos llegamos a la vida con la capacidad de aprender las lenguas que se hablan en los mundos que nos rodean. Pero después de…
Rebio Díaz no oye bien la diferencia entre can y can’t a pesar de que vive en Nueva York hace años. Dice sorry al tropezar con cualquiera en PR porque sus visitas son cortas y no le dan para deshabituarse. Su vida cambió el día que una tecnóloga médica que le practicaba un examen cardíaco en Brooklyn detuvo momentáneamente el procedimiento y exclamó "beautiful heart function!" Su vida volvió a cambiar la misma tarde cuando llegado a su casa y presto a romper la rutina se tiró en el sofá y prendió un televisor antiguo, viendo lo cual su hijo pequeño soltó una risotada y lo increpó burlón diciendo "papa pero qué tú haces?" Posee un doctorado en psicología ambiental de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), donde también enseña. Piensa que aparte de ver nacer a sus hijos, ir a la iupi es lo más grande que le ha pasado.
Como humanos llegamos a la vida con la capacidad de aprender las lenguas que se hablan en los mundos que nos rodean. Pero después de…
Muchas de nuestras preferencias en lo relacionado a espacio personal y proximidad física operan y se entremezclan con nuestras preconcepciones sobre quiénes son y cómo se conducen las personas de la procedencia o trasfondo de que se trate.
Cuando volvamos de esta pausa y nos habituemos de nuevo, poco a poco, a movernos con libertad por nuestras calles, sabremos mejor la necesidad de hacer nacer un mundo organizado más amablemente, más solidario y ágil, y más presto a detenerse, reunirse y reorientarse en pos de todos cuando toque separarnos de nuevo.
Si bien es importante reconocer que los temores que sentimos son tan reales, concretos y naturales como los temblores que nos estremecen, también es importante insistir en que la ansiedad y la angustia no son un resultado inevitable y permanente de lo que estamos viviendo.
Yo por lo menos, no quiero ver sólo lo que quiero ver, oir sólo lo que quiero oir. Quiero cultivar asociaciones mentales más intencionalmente generosas, inclusivas y abarcadoras, sobreponerme al menos a algunos de mis rechazos y evitaciones crónicas.
Nos queda acompañarnos mientras podamos, mientras estemos aquí, extender el gusto de estar al mismo tiempo demorándonos, el milagro diario de saber que uno se tiene o se ha tenido, de poder acercarse, hacer contacto, prolongarse juntos en el tiempo.
A juzgar por la forma y el número de asambleas de pueblo ya realizadas o programadas es claro que una parte enorme de este pueblo anda buscando ese gozo y no está muy pronto a dormirse de nuevo, tal vez porque siente que en miles de sentidos el verano del 19 no está pronto a terminar.
Un hallazgo interesante y crucial es que al interpretar el comportamiento de los demás tendemos a subestimar el peso de los factores situacionales, sobre todo cuando juzgamos muy rápidamente o bajo presión
La atención constituye un recurso crucial para mitigar y afrontar los efectos, psicológicos y de cualquier índole, provocados por el huracán y las múltiples precariedades que agravó. Mi punto, quizás obvio, es este: el huracán y sus secuelas han trastocado masivamente los procesos atencionales de nuestro pueblo.
[dc]H[/dc]ace dos noches al oscurecer, el Julemand, la versión danesa de Santa Clós, vino a visitar a los niños en casa de mis suegros. Entró por la puerta vestido de…
[dc]C[/dc]ada vez que oigo a alguien decir que aquí nadie se chupa el dedo me pongo nervioso porque yo el mío me lo chupé hasta los catorce años, lo cual…
Me pregunto qué pasaría si mis hijos crecieran rodeados de conversaciones sobre ascos y traiciones, provistos de oportunidades constantes para sentir y cultivar su sentido el asco.