Ahora o Nunca, Aquí o en Ningún Sitio
A pesar de los singulares avances tecnológicos que han cambiado la vida de muchos, y que, por medio de la ciencia nos han acercado a…
Daniel Altschuler, doctor en Física por la Universidad de Brandeis, nació en Uruguay, hijo de inmigrantes alemanes que huyeron del Shoah. Es catedrático del Departamento de Física de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, y por doce años fue Director del Observatorio de Arecibo. Obras: Hijos de las Estrellas, (Akal, Madrid), Ciencia, Pseudociencia y Educación con Joaquín Medín y Edwin Núñez, (Callejón, Puerto Rico). Mokita en Blanco y Negro, (Foca, Madrid), Extraterrestres, Humanos, Dioses y Estrellas, (Equipo Sirius, Madrid) Ha sido premiado varias veces por el Instituto de Literatura Puertorriqueña, y en el 2010 recibió el premio “Andrew Gemant” del American Institute of Physics. Este premio reconoce los logros y contribuciones para llevar la dimensión humanística, cultural y artística de la Física al público general.
A pesar de los singulares avances tecnológicos que han cambiado la vida de muchos, y que, por medio de la ciencia nos han acercado a…
Es hora de salir y defender vigorosamente la ciencia en beneficio de los animales que habitamos el planeta, y dejar de tolerar la ignorancia.
Parto de la siguiente premisa; habitamos un mundo dominado crecientemente por la tecnología, hija impredecible de la ciencia.
La meta de mitigar el envenenamiento de la atmósfera se disipa ante gobiernos de gente que lo menos que tienen en mente es el bienestar colectivo, junto a un pueblo ignorante que en las democracias los escogen.
Pongo estas ideas “sobre la mesa” no porque yo crea tener las mejores, ni todas, pero sí creo que pueden inspirar un dialogo sobre, y repuestas a los problemas que enfrenta nuestra Universidad.
Al ver la foto desde la Luna de la “nave tierra”, debemos reflexionar que a pesar de toda su belleza, también hay algo que esconde.
Ese apasionamiento y tenacidad desmedida nos ha llevado y nos sigue llevando a muchas tragedias, basta ver lo que pasa estos días cuando “terrorismo” es una palabra de uso cotidiano.
Nuevas ideas, nuevas formas de ordenar una sociedad difícilmente pasarán a ser nuevas metas a implementar, ya que quienes tienen el poder de implementación, tienen el poder.
Para nosotros, los mamíferos, aquello fue un golpe de suerte, un accidente que inauguró una nueva era: la nuestra, el Antropoceno.
También en el mundo mental existen simetrías que ordenan nuestros razonamientos, y cuando ciertas simetrías no se cumplen, pero las suponemos, pueden confundirnos.
Para los fundamentalistas no es cierto que todos los organismos evolucionaron de ancestros comunes, o al menos no el ser humano que es algo más que un mero animal, por más que yo no le veo la diferencia.
La neurociencia le está pisando los talones a la religiosidad y a la idea de una permanencia del yo luego de la muerte. Las consecuencias serán mucho más difíciles de aceptar que las de la evolución.
La hipótesis conspiratoria de un plan (criminal, político, o económico) altamente secreto con un fin ventajoso para cierto grupo, ofrece una explicación simple a fenómenos complejos o accidentales.
Nos preguntamos por el “significado” o el “sentido” de nuestras vidas, sin reparar en el significado de la palabra “significado”. Veamos cómo nos encontramos ante un caso importante de superstición lingüística.
No es bueno tomar por cierto lo que es falso, no solo por principio sino porque en nombre de muchas creencias falsas se cometen fraudes y alguna que otra salvajada.
Aceptar la homeopatía implica descartar los conocimientos médicos, biológicos, físicos, químicos y farmacológicos extensamente corroborados. Las ideas de “esencias espirituales” y la “fuerza vital” del cuerpo no tienen fundamento.
El autor deja al descubierto algunos trucos matemáticos para contrastar los disparates que a diario nos venden algunos medios de comunicación. Un cálculo en una servilleta, eso es poder.
Al hablar del tema hay consenso: se necesita con urgencia un cambio, casi la creación de una “nueva Universidad”.
Lo primero que es necesario entender es que “información” no es sinónimo de “conocimiento”, por lo cual educar no es lo mismo que llenar cerebros con datos.
No es coherente hablar de un campo de energía que no se puede detectar, y al mismo tiempo pretender que unas finas agujas lo pueden controlar.