Autor: Leticia Franqui Rosario

Leticia Franqui Rosario (San Juan, 1974) se desempeña como profesora de lengua y literatura hispánicas y de francés como lengua extranjera en la Universidad de Puerto Rico desde el 1999 y en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y del Caribe desde el 2021. Completó su primer doctorado en Literatura Comparada – Literatura Francesa, Francófona e Hispanoamericana- en Middlebury College y en la Universidad de París III. Obtuvo un segundo doctorado en Filosofía y Letras con especialidad en Literatura Puertorriqueña en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Su tesis “Una mirada a La guaracha del Macho Camacho de Luis Rafael Sánchez desde La celosía de Alain Robbe-Grillet” mereció el premio Ricardo Alegría a la mejor disertación sobre literatura nacional. Ha publicado ensayos críticos y ha dictado ponencias sobre las obras de Luis Rafael Sánchez, Julia de Burgos, Ana Lydia Vega, Alain Robbe-Grillet, Simone Schwarz-Bart, Eugenio María de Hostos, Ana María García y Elizam Escobar, entre otras. Desde hace más de una década se ha dedicado al estudio riguroso de las obras de Luis Rafael Sánchez, Alejandra Pizarnik y Ángela María Dávila. A la poesía de esta última le ha dedicado conferencias, lecturas poéticas, artículos, el libro: Atisbos al animal fiero y tierno de Anjelamaría Dávila (2006) y el primer curso doctoral dedicado a su escritura. Sus obras críticas se fundan en sus estudios sobre la semiótica de la literatura y la poética de la ironía e incorporan miradas trascendentales desde la teoría de la escritura femenina, la historia, la sociología, la antropología y la historia de la literatura. Como poeta y ensayista ha participado de lecturas, documentales y entrevistas en Puerto Rico y en México. Su obra figura en diversas revistas literarias académicas.

El cisne y la ruina: Baudelaire y la invención de la modernidad (Parte I de II)

La primera parte de este ensayo examina la obra de Manuel Ramos Otero como una de las intervenciones más radicales y lúcidas de la modernidad literaria puertorriqueña. Desde Baudelaire y su cisne errático hasta Borges y la poética de la ironía, el texto rastrea una genealogía estética y política marcada por el exilio, la fragmentación y la reescritura del mito. Ramos Otero aparece como lector voraz y escritor insumiso que convierte la oralidad, la memoria silenciada y el homoerotismo en herramientas críticas contra la historia oficial y el canon patriarcal. Su narrativa, atravesada por espejos, dobles y ficciones dentro de la ficción, no busca cerrar sentidos, sino abrirlos: hacer de la literatura un espacio de resistencia, donde la identidad puertorriqueña se piensa desde la contradicción, el deseo y la herida colonial aún abierta.

Homenaje a Luis Rafael Sánchez

En 1976, Luis Rafael Sánchez encendió la imprenta con dinamita y nos lanzó a la cara a la China Hereje: hija bastarda de todas las mujeres literarias que no piden permiso. Leticia Franqui Rosario la describe con lirismo y crudeza: zafia, orgullosa, empantalonada, la China no escapa del deseo ni del hambre, y desafía la miseria con una dignidad que le ronca la manigueta. Su cuerpo no narra. Está más allá del bien y del mal: es texto, es signo, es vitrina de un país travestido de modernidad. Es madre, es puta, es sofá y es refrán: todas esas, ES; espejo tragicómico de nuestra colonialidad disfrazada de Estado libre. Y como Flaubert con su Bovary, Sánchez se confiesa en ella: “la China Hereje soy yo”, y Franqui la celebra como lo que es: metáfora andante de un pueblo guarachero que aún, pese a todo, se sueña libre. Gracias, maestro —por la risa, el cuerpo y la herida.

Para rellenar el hueco del origen, de dios, solo un signo: Alejandra (3)

Alejandra Pizarnik construía su correspondencia con su amante como si fuera una ensambladora, utilizando tarjetas que organizaban un sentido totalizante. A través de la repetición de nombres y tréboles, creaba un espejo par que dividía la hoja rectangular del cartón. En sus cartas, citaba a Rimbaud y retomaba a Mallarmé, refiriéndose a la poesía como una partitura musical matemática. En "Reminiscencias," poetizaba los números, insistiendo en su sustrato numérico. Mariana Di Ció, que recopiló su correspondencia, destaca su enfoque en el cuerpo y la lengua como herramientas tenaces. Pizarnik, marcada por la muerte del "yo" poético, refleja la esencia trágicamente moderna de la carencia. Su obra, independiente de la realidad, revela su angustia frente a la forma y la escritura como un abrazo matemático. Este texto conecta con la discusión anterior sobre la obra de Alejandra Pizarnik, destacando su enfoque en el lenguaje, la matemática y la búsqueda constante de significado en su correspondencia y poesía. La referencia a Rimbaud y Mallarmé subraya su conexión con la tradición poética y la modernidad. Pizarnik, al escribir con el cuerpo, crea un universo poético independiente de la realidad, explorando la esencia trágica de la carencia en la era moderna. La conexión entre la correspondencia y la poesía revela la coherencia de su enfoque a lo largo de diferentes formas de expresión.

Para rellenar el hueco del origen, de dios, solo un signo: Alejandra (2)

En los años 60 en París, Alejandra Pizarnik dialoga con las corrientes teóricas de su tiempo, fusionando estructuras, desafiando la lógica binaria occidental y revelando la impotencia de la palabra. En esta parte del escrito el texto conecta con la influencia de Mallarmé y Barthes en su poesía, explorando la certeza de que la palabra poética, erigida por Mallarmé como creadora, desaparece y con ella, también se desdibuja la identidad de Alejandra. Su obra, enraizada en surrealismos, existencialismo y neobarroco, escapa a etiquetas, explorando la muerte, el deseo y la creación poética como acto esencialmente barroco.

Para rellenar el hueco del origen, de dios, solo un signo: Alejandra

Este primer texto explora la influencia de las teorías literarias de Stéphane Mallarmé y Roland Barthes en la obra de la poeta argentina Alejandra Pizarnik. Barthes, en la década de 1960, proclamó la muerte del autor y abogó por la autonomía del texto, liberándolo de las interpretaciones basadas en la biografía del escritor. Pizarnik, considerada la última poeta maldita, fusiona elementos surrealistas, existencialistas y neobarrocos en su poesía, explorando la inexistencia, la concavidad del ser y la inarmonía. Su escritura, aunque arraigada en el neobarroco, revela conexiones con las teorías estructuralistas de Barthes y el desdoblamiento de significados.

Para una resemantización de La Operación de 1982 de Ana María García

Leticia Franqui Rosario nos regala esta extraordinaria reseña sobre el no menos extraordinario documental La Operación (1982), de Ana María García. Nos recuerda que, si el cristal de la historia patriarcal nos ha deformado o ha refractado la luz de las mujeres, la directora nos regala voces que lo hacen añicos.

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