Todo sobre el enemigo
Que el gobierno quiera que paguemos nosotros (los que no somos banqueros ni bonistas), la quiebra que causaron los banqueros, es una movida antidemocrática. Los…
Que el gobierno quiera que paguemos nosotros (los que no somos banqueros ni bonistas), la quiebra que causaron los banqueros, es una movida antidemocrática. Los…
Evidentemente, las feministas, esas “mujeres inmorales”, han hecho algo muy malo: quebraron el sistema y “amenazan” con hacer la paz con justicia.
Nuestra búsqueda de una metáfora madre delataba, tal vez, la vivencia ingenua de un deseo apreciable: transformar un hábitat enajenado, “gris y opaco” en territorio “digno” de ser narrado.
Memorias del desarrollo, la de Coyula, ha suscitado discusiones tan relevantes hoy día como los debates que generó la película de Gutiérrez Alea en los años sesenta.
Nuestro alegado ingreso a la globalización primermundista se dio en formas similares a la arquitectura del aeropuerto, de lo concreto gravitamos al revestimiento de una pared hueca, cuya solidez es tan solo un truco de articulación.
Lo importante es reconocer que pasó el tiempo de quejarse. Es tiempo de comenzar a unir los esfuerzos, muchos y variados, que desde la sociedad civil se vienen haciendo desde años.
Por más que la banalidad del capitalismo, la imbecilidad y el apocamiento intelectual prevalezcan, ahí está intacta la dignidad de lo más excelso para todo aquél o aquella que esté en la disposición de cultivar su mente y afirmar no sólo su vida sino la del universo entero.
No es coherente hablar de un campo de energía que no se puede detectar, y al mismo tiempo pretender que unas finas agujas lo pueden controlar.
Yulín tendría que administrar lo que ya existe antes que seguir añadiéndole pisos y garambetas a San Juan. Esa rearticulación del deterioro requiere un ojo menos oportunista que el del arquitecto que busca extender su contrato.
Lograr una participación fluida y real de la ciudadanía en los procesos económicos, políticos y sociales es imprescindible para la construcción de un nuevo Puerto Rico. Presionemos para que se abran espacios.
Los principales retos de promover una economía cultural en el plano local es que ni siquiera existe una base de política pública a nivel nacional para estos propósitos. No existe un sistema de indicadores adaptado a la realidad del sector cultural y la fragmentación de las instituciones vinculadas a la cultura dificulta una política cultural coherente.
En la región se ha ido filtrando la noticia de que muchos presidentes latinoamericanos estarán al lado de Chávez este próximo jueves 10, día en que debería asumir su nuevo mandato.
¿Cuál es el sentido de celebrar una Navidad -una llegada, una transformación, una nueva dirección- y un fin de año sin fin del mundo, si no nos abrimos a estas preguntas? El reto es acercarnos a la pura humanidad que nos rodea.
Hace casi 20 años Fernando Picó escribió este llamado a buscar soluciones al problema de la violencia en el País con sensatez y sin histeria. Llama a meditar sobre la raíz del problema y a estudiar la posibilidad de plantearnos un modelo real de rehabilitación, a la posibilidad de ser consistentes en nuestros reclamos de una sociedad menos violenta a todos los niveles. Leerlo es darse cuenta: desde principios de los noventa para acá es poco lo que hemos logrado transformar.
Cuando pase el furor, los anunciantes y las agencias de publicidad, ¿volverán a sucumbir a los ratings, a esos que producimos nosotros mismos divirtiéndonos con la venganza?
Se revela que la vaquería en los predios de la finca de le Estación Experimental de Gurabo que la presente administración ha tratado de eliminar es obra de Henry Klumb, por lo que podría constituirse en un sitio protegido de valor histórico.
El mural de Sofía en Santurce, con su pelicolorá y sus tatuajes nos dice de manera contundente “No me maltrates”. La imagen de esta mujer me parece poderosa. No estamos ante un ruego. Estamos ante una orden.
Hay tantas formas de ciudad que se nos hace muy difícil asirla sociológicamente, a menos que pensemos en el entorno urbano y suburbano como nuestra identidad citadina.
Si tomamos un poco de distancia y dejamos que el sol y el aire nos sequen un poco, pudiéramos quizás ver que el fenómeno de las elecciones es a la vez, algo más y algo menos de lo que parece ser.
La Ruta de las Mujeres no ha terminado. Claro que no. ¿Lograremos cambiar un resultado electoral en algún momento? ¿Dejaremos de comprar desigualdad? Yo estoy convencida de que así será.