Earthquake
Una memoria infantil del terremoto de Nicaragua de 1972 abre una reflexión sobre cómo los años setenta formaron una sensibilidad marcada por catástrofes, crisis políticas…
Una memoria infantil del terremoto de Nicaragua de 1972 abre una reflexión sobre cómo los años setenta formaron una sensibilidad marcada por catástrofes, crisis políticas…
En tiempos donde la guerra se digiere con titulares y la diplomacia se reduce a memes geopolíticos, Yanira Reyes Gil nos advierte que este libro coordinado por Carlos Severino irrumpe como un artefacto necesario. Más que una lectura, es una confrontación. Aquí no se glorifica la paz ni se estetiza la guerra: se desnuda la farsa del derecho internacional y se arranca la máscara humanitaria a las sanciones económicas. Rivera Lugo, Aponte García, Rodríguez Burgos y otros nos recuerdan que no hay neutralidad en los conflictos, ni inocencia en la academia que los comenta desde su cómodo rincón occidental. Desde el Caribe colonizado, estas páginas insisten en que lo lejano también nos duele, que los platos rotos no siempre los rompe quien dispara, pero sí los paga quien no puede huir.
Estados Unidos, con Trump como pistolero en jefe, vuelve a cocinar la vieja receta del imperialismo: amenazas, cañonazos y la excusa de la seguridad nacional. Quiere el Canal de Panamá, Groenlandia y hasta la Franja de Gaza, como si el mundo entero fuera un tablero de Monopoly a su disposición. Nada nuevo bajo el sol. Desde 1898, Washington ha jugado al sheriff global, repartiendo golpes de estado, invasiones y tratados amañados para garantizar su dominio. Pero esta vez las cosas no son tan fáciles. A Europa y sus aliados ya no le pueden meter todas las cabras , y el mapa global se resquebraja con tensiones que recuerdan los tiempos previos a las grandes guerras. La partida sigue, pero las reglas están cambiando.
El artículo de Glorianne Rivera Casanova reflexiona con aguda ironía sobre la reelección de Donald Trump en 2024, un hecho que desafía, desde luego, la lógica política y moral, dado su manifiesto historial criminal, categoría cómic. Desde un tono sarcástico que se transforma en análisis profundo, se exploran las raíces emocionales de este fenómeno. La frustración colectiva ante crisis económicas, desigualdad y conflictos globales es interpretada mediante la Hipótesis de la Frustración-Agresión, que ilustra cómo estas tensiones se canalizan hacia liderazgos autoritarios. Asimismo, la Teoría de la Identidad Social revela cómo las afiliaciones partidistas nublan juicios críticos. La autora critica la tibieza demócrata frente a un electorado ansioso de justicia. Con mordacidad y empatía, plantea que la introspección es clave para navegar un panorama político cada vez más polarizado.
Hace un año, Gaza volvió a ser un campo de escombros y muerte tras los ataques de Hamas y la brutal respuesta de Israel. En esta guerra asimétrica, el gobierno de Netanyahu no solo busca neutralizar al enemigo; también huye de las acusaciones de corrupción que lo persiguen. Mientras Gaza arde, Netanyahu asegura su poder, distrayendo a su pueblo y al mundo de los juicios que amenazan su imagen. El respaldo de Trump y el Plan 2025 de la Heritage Foundation le dan vía libre para una ofensiva sin límites. Gaza queda atrapada en una trampa mortal, sin aliados ni refugio. La paz, para ambos pueblos, se desvanece bajo la lógica de una política despiadada y un conflicto que parece no tener fin.
En una intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, describió la ocupación militar israelí en Palestina con muy malos términos. Señaló que los palestinos viven bajo ocupación militar por parte de Israel desde aquél inmerecido año del 48. Sin embargo, nos subraya Edgardo Rodríguez Juliá que primero tuvo que explicar y luego retractarse. Para el escritor se trata de una descripción exacta del conflicto palestino israelí, aunque para un secretario de la O.N.U. fuera una violación de los eufemismos que exige la diplomacia. La falta de resolución de dos estados y la política de Netanyahu generaron la actual crisis, con miles de muertos y desalojos. Rodríguez Juliá aborda la historia de Israel, vinculándola con el nacionalismo, la religión y la violencia. El origen nacionalista y religioso del Estado Hebreo predice un ciclo de conflictos, desde la Nakba palestina hasta un nuevo Shoá judío. Este artículo fue escrito durante la primera tregua.
Los poemas de Noel Luna abordan sin dejarse nada guardado la dolorosa realidad del conflicto en Gaza, acusando a Israel de perpetrar actos atroces, especialmente contra los niños. El poeta denuncia la crudeza de los bombardeos, cuestiona la retórica justificativa de Israel y critica la aparente insensibilidad hacia las víctimas civiles. A través de una profunda reflexión, Luna destaca la manipulación del lenguaje para enmascarar acciones violentas y cuestiona la moralidad de las operaciones militares. La poemas sugieren una pérdida de empatía y humanidad en medio del conflicto, expresando una resignación e impotencia frente a la inmoral percepción victoriosa de los intereses de los poderosos y despiadados.
La peor conclusión posible del conflicto sería mantener la situación en su estado habitual, que solo convertirá a los palestinos en una minoría perpetuamente marginada y desposeída de derechos civiles y políticos.
Mientras el Presidente Obama lamenta la muerte de niños en Gaza, su delegado en Naciones Unidas emite el único voto en contra de una investigación de posibles crímenes de guerra perpetrados por el ejército israelí.
Aunque las bombas que Hamas lanzaba eran fácilmente atrapadas antes de dar en sus objetivos, el seguimiento dramático a su trayectoria servía para justificar el contraataque. Era puro espectáculo que producía vergüenza ajena porque el abuso era evidente.
El humo de la tragedia en Ucrania sirve también para ocultar la tragedia en Gaza perpetrada por el gobierno de Netanyahu. Mientras, Obama y Cía. están ansiosos de mantener la bendición del poderoso lobby judío.
Es el año 2002. Varios ciudadanos de distintos países viajaron a Palestina para atestiguar la situación. Esto es lo que vieron / por Freddie Marrero y Gabriel Coss.
La cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas.
Israel exigió a Hamas que garantizara la tregua y la hiciera cumplir a las numerosas organizaciones armadas de la banda de Gaza. El hombre a quien se confió esa tarea fue Ahmed Jabari, recién asesinado por Israel.