Un verano en PR: Bad Bunny y el encantamiento decolonial combativo de la música afro-caribeña

Bad Bunny no regresa al Choli este verano: se instala, como se instala un altar en medio del desmadre colonial. No me quiero ir de aquí no es una gira: es una afirmación ontológica, una trinchera bailada frente al desplazamiento. En DeBI TiRAR MáS FOToS, el conejo muta en hechicero del Caribe urbano—reivindicando la música como arma contra el olvido, el desarraigo y el cinismo de la historia oficial. Salsa, bomba y perreo devienen rito, memoria en movimiento. Nueva York se vuelve Nuevayol, la diáspora se rinde al embrujo de un verano sin fin. Lo que parecía reguetón es, en realidad, un contra-hechizo. Porque en el archipiélago borincano, bailar todavía puede ser insurgencia. Y eso, ¡coño!, incomoda.