Etiqueta: decolonialidad

Contra el imperialismo académico: Bad Bunny y la lógica colonial del talento

Hay una pregunta que <span style="font-family: var(--baskerville)"><em><strong>Jeffrey Herlihy-Mera</strong></em> y <em><strong>Héctor José Huyke Souffront</strong></em></span> no sueltan, y que vuelve una y otra vez sobre sí misma: ¿por qué un artista formado aquí puede llenar estadios en todo el mundo mientras un doctorado de la Universidad de Puerto Rico casi no abre puertas en las universidades del Norte? El ensayo —traducido para 80grados, publicado originalmente en <em>Los Angeles Review of Books,</em> parte de la trayectoria de Bad Bunny para nombrar algo que muchos hemos sentido sin decirlo: la exclusión sistemática de quienes se forman en el Caribe. Ambos examinan la contratación, el idioma, el prestigio; muestra cómo esas tres palabras, tan neutrales en apariencia, cargan una lógica colonial intacta. Los estudios puertorriqueños y caribeños, escritos desde afuera, sobre nosotros, sin nosotros. Duele leerlo. Y sin embargo hay que leerlo despacio y entero.

La lucha contra Amerikkka: alcances, límites, y posibilidades en la estética decolonial de Bad Bunny a propósito de la residencia en PR y el Super Tazón

Nelson Maldonado disecciona la irrupción de Bad Bunny en el Súper Tazón como desafío cultural en plena restauración anglocentrista. No es un espectáculo vacío: es un tambor afrocaribeño que evoca memoria, combatividad y hechizo. Desafía tanto la asimilación colonial como el liberalismo multicultural, planteando mutaciones solidarias que van más allá de la mercancía global. Tampoco elude sus contradicciones: el mercado impone límites, y la cuestión palestina queda como deuda pendiente. En ese vaivén, Bad Bunny —caballo de Troya moderno— nos lleva a cuestionar el presente, mientras su tambor resuena con las grietas de América y las aspiraciones de una descolonización aún incompleta.

Susurros del archivo: Reclamando la oralidad en los textos coloniales caribeños

Yolanda Martínez San Miguel propone un volteo epistemológico: leer los textos coloniales como huecos donde susurros populares aún resisten. Frente a la monarquía de la pluma, la autora reclama la oralidad—mitos, cantos y fórmulas—como fuente legítima de conocimiento. Tomando a Ramón Pané como emblema, muestra que la escritura colonial no es un espejo neutro sino una traducción parcial de mundos vivos que la letra oculta. La propuesta es a la vez metodológica y política: combinar el análisis textual con entrevistas colectivas, reconstrucción del repertorio y atención a la performance para recuperar voces silenciadas. No busca romanticismos ni nostalgia; persigue desenmascarar la hegemonía archivística y devolver agencia a quienes la historia oficial borró. Es un llamado a reescribir la memoria desde abajo, con rigor crítico y voluntad emancipadora.

Racismo Boricua: Home Made y Premium

Yvonne Denis Rosario nos presenta a un Luis Rafael Sánchez en Piel sospechosa (Seix Barral, 2025), su más reciente libro, donde nos restriega en la cara la radiografía de un país que presume de modernidad pero todavía detiene, registra y condena por el delito de tener melanina militante e indeleble. Desarma el racismo casero —ese virus de salud de hierro— con la puntería del cuentista y el filo del machete del ensayista, retratando a una isla hipócrita que baila al son negro mientras desprecia las pieles que lo producen, tal como nos había contado el también legendario y caribeño Frantz Fanon en Piel negra, máscaras blancas, hace varios años. Entre Vizcarrondo, Betances y Mandela, alinea genealogías afrodescendientes para dinamitar la negrofobia institucional y de pasillo. Aquí no hay paños tibios ni excusas: o se lee con conciencia o se sigue justificando el apartheid boricua. Al final, el espejo no miente: seguimos siendo sospechosos… por el simple crimen de nacer.

Junio en Llamas (y no es crisis climática solamente): Arte, Ritmo y Resistencias en Puerto Rico

Junio despierta en Puerto Rico con un pulso que no perdona: exposiciones que reclaman el espacio que la historia vetó, conciertos que exhiben el anhelo de escapar de la fugacidad comercial y festivales que retan el olvido impuesto. Entre galerías y plazas, la isla se enfrenta a sus contradicciones: ¿será el arte y la música la palanca que mueva la rueda de la memoria o tan solo otro espejismo de legitimación cultural? Este reportaje traza esa cartografía viva, donde cada pincelada y cada nota son actos de resistencia.

A 51 años de la Revolución de Abril: De claveles en Portugal a la guerra en Angola

Lisboa, 1975: un estadio entero aguantó la respiración cuando helicópteros militares aparecieron en el cielo. No llovió metralla, sino claveles rojos, como si la revolución quisiera disculparse por no ser tan sangrienta. Manolo Coss, que no estuvo ni por error, recoge la anécdota de otro militante -un estudiante chileno- y se embarca en su propia aventura, la que nos cuenta con maestría en su testimonio de fuente primaria. Allí en Lisboa algunos sudaban utopías baratas y también algunos soldados jugaban a Lenin en los cafés. Sin embargo, en Angola era otra historia, la independencia olía a pólvora vieja y a traición fresca. Cuenta que volaban de noche, a oscuras, para huir de los escopetazos de los cazadores antiaéreos. Es que la revolución era hermosa en los carteles; en cambio, en la pista de Luanda eran otros 20 pesos: la realidad tenía las botas sucias y el dedo tenso en el gatillo. Retomamos esta crónica de los archivos de 80Grados+

Transmodernidad y epistemes otras

I. Introducción En este breve trabajo explicito la relación entre transmodernidad y epistemologías otras. Argumento que la pluriversalidad es un componente esencial en la construcción de la transmodernidad. Esta pluriversalidad…

Guerra y despojo de los taínos, 1511-1512

Sin aferrar la pluma a una fecha exacta, los pergaminos ubican el choque armado entre los años 1511 y 1515. Las batallas abarcan embates veloces, refriegas y colisiones frontales. Cabalgadas o incursiones produjeron asaltos brutales sobre los yucayeques (aldeas) de los taínos con la intención de sembrar el pánico entre los nativos insurrectos en territorios caciquiles hostiles o aún sin someter. Las aldeas ardieron hasta los cimientos, y los conucos, esas parcelas fecundas, quedaron devastados. Tanto en los conflictos bélicos como en las incursiones, los advenedizos apelaron al cautiverio de nativos, fuesen varones adultos, mujeres o infantes, con el fin de infligir castigo, destilar temor y tejer el terror.

Grabado de Teodoro de Bry (siglo XVI) sobre el régimen de la encomienda, representando a taínos vaciando jarras de oro al gobernador, sentado con el bastón de mando o bengála

Santiago de las Mujeres

El autor del artículo, Ricardo Mariani Ríos, destaca el documental "Santiago de las mujeres" dirigido por Rosamary Berrios, que se estrenó en Fine Arts Cinema Café. El filme ofrece un enfoque fresco sobre la Fiesta de Santiago Apostol en Loiza, Puerto Rico, desviando la atención hacia las vidas de las "mantenedoras" femeninas que mantienen viva la tradición. El documental resalta la religiosidad popular arraigada en la cultura afrodescendiente, mostrando cómo las mujeres desafían las normas institucionales para conservar la devoción a Santiago Apóstol. Mariani Ríos señala la importancia de la religiosidad popular, la resistencia y el empoderamiento femenino en la preservación de esta tradición sincrética, que refleja la herencia ancestral y la identidad de la comunidad de Loiza.

Serenidad

Seis décadas después de ese proceso de “modernización” de Puerto Rico, nosotros, los que experimentamos esa transformación, concebida únicamente para favorecer intereses foráneos, contemplamos hoy el desastre, el empobrecimiento y la degradación nuestra, producto de la tal “Operación Serenidad”, nombre tan fraudulento en aquel entonces como lo es hoy el de “Ley PROMESA”, esa perversa estafa en letras mayúsculas.

Imagen de la pintura Serenidad, de Lorenzo Homar

Fantasía tropical: cuento para fomentar el turismo

Aunque nadie nunca me pregunta nada, yo siempre he pensado que para que el turismo funcione tiene que haber un balance entre la familiaridad y la sorpresa. En eso se parece a la vida. Demasiada familiaridad aburre. Demasiada sorpresa puede espantar. Ilustra Dafne Elvira.

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