Parte II / “El cisne en el archipiélago: Manuel Ramos Otero y la poética de la ironía borgiana”
Si en París la ruina y la mercancía inauguran la conciencia desgarrada del “yo es otro”, en el Caribe esa herida se reescribe bajo el…
Si en París la ruina y la mercancía inauguran la conciencia desgarrada del “yo es otro”, en el Caribe esa herida se reescribe bajo el…
Nelson Maldonado disecciona la irrupción de Bad Bunny en el Súper Tazón como desafío cultural en plena restauración anglocentrista. No es un espectáculo vacío: es un tambor afrocaribeño que evoca memoria, combatividad y hechizo. Desafía tanto la asimilación colonial como el liberalismo multicultural, planteando mutaciones solidarias que van más allá de la mercancía global. Tampoco elude sus contradicciones: el mercado impone límites, y la cuestión palestina queda como deuda pendiente. En ese vaivén, Bad Bunny —caballo de Troya moderno— nos lleva a cuestionar el presente, mientras su tambor resuena con las grietas de América y las aspiraciones de una descolonización aún incompleta.
La primera parte de este ensayo examina la obra de Manuel Ramos Otero como una de las intervenciones más radicales y lúcidas de la modernidad literaria puertorriqueña. Desde Baudelaire y su cisne errático hasta Borges y la poética de la ironía, el texto rastrea una genealogía estética y política marcada por el exilio, la fragmentación y la reescritura del mito. Ramos Otero aparece como lector voraz y escritor insumiso que convierte la oralidad, la memoria silenciada y el homoerotismo en herramientas críticas contra la historia oficial y el canon patriarcal. Su narrativa, atravesada por espejos, dobles y ficciones dentro de la ficción, no busca cerrar sentidos, sino abrirlos: hacer de la literatura un espacio de resistencia, donde la identidad puertorriqueña se piensa desde la contradicción, el deseo y la herida colonial aún abierta.
En 1920, en Bayamón, nació El Comunista, un semanario que fue mucho más que una publicación: un grito de rebelión en un país hundido en el monocultivo y la obediencia. En sus páginas se cruzaban el anarquismo, el socialismo y una fe casi religiosa en la revolución, invocada como redención para los oprimidos. Era manifiesto y plegaria a la vez, un llamado a los “hermanos rebeldes” desde los talleres del tabaco. Pero aquel fuego libertario también cargaba sus sombras —mujeres invisibles, eurocentrismo y una retórica mesiánica que bordeaba la idolatría política—. El historiador Christian Vélez Pagán recupera esa memoria para mostrar cómo El Comunista fue, en su breve vida, un órgano de combate cultural y un desafío frontal al orden colonial: una llama que, un siglo después, aún se niega a apagarse.
La residencia No Me Quiero Ir de Aquí de Bad Bunny culminó en septiembre de 2025 –el 20– con Una Más, un concierto transmitido por Amazon Prime/Music. El evento trascendió lo musical: fue una afirmación política en un país marcado por deuda, migración y apagones. La alianza con Amazon, aunque contradictoria, evoca el institucionalismo económico de Rexford Tugwell y la Autoridad de Fuentes Fluviales, proyecto que Francisco Catalá Oliveras identifica como la ruta abandonada hacia un desarrollo endógeno. Mientras Donald Trump gobierna con corte autoritario y Congreso servil, Bad Bunny proclamó desde Puerto Rico la permanencia como acto de resistencia. La paradoja es clara: usar el capital global para amplificar una consigna local que, en medio del colonialismo, se vuelve revolucionaria.
Esta isla no es solo cine: es una bofetada al decorado colonial que disfraza la miseria de postal turística. Dirigida por Lorraine Jones Molina y Cristian Carretero, la cinta narra la fuga de dos jóvenes atrapados entre la ruina y el deseo, mientras cruzan una isla que ya no promete nada salvo sobrevivir. Filmada con crudeza lírica por Cedric Cheung-Lau, y premiada en Tribeca, la película es un testamento feroz de nuestra juventud empobrecida y de un país que sangra en silencio. Aquí no hay redención mágica, sino decisiones duras, rostros marcados y una belleza rota que se resiste a morir. Es cine necesario, como puño y memoria. Y eso, en este presente, ya es un acto de resistencia.
Junio despierta en Puerto Rico con un pulso que no perdona: exposiciones que reclaman el espacio que la historia vetó, conciertos que exhiben el anhelo de escapar de la fugacidad comercial y festivales que retan el olvido impuesto. Entre galerías y plazas, la isla se enfrenta a sus contradicciones: ¿será el arte y la música la palanca que mueva la rueda de la memoria o tan solo otro espejismo de legitimación cultural? Este reportaje traza esa cartografía viva, donde cada pincelada y cada nota son actos de resistencia.
Este texto es una carga de profundidad contra la santificación sin crítica de La carreta y Los soles truncos. Roberto Ramos-Perea, con bisturí de dramaturgo y espuelas de polemista, desgrana las virtudes y flaquezas del libro de Manuel Martínez Maldonado, quien defiende a René Marqués como cumbre del teatro puertorriqueño. Pero Ramos-Perea no se traga el canon sin masticarlo: acusa excesos simbólicos, estructuras flojas y una burguesía enlutada que posa de patriota. Entre anécdotas teatrales, hallazgos documentales e insinuaciones de homosexualidad reprimida, el ensayo se convierte en un manifiesto contra el olvido y la complacencia. No hay herejía en discutir a Marqués. Al contrario: lo que da estatura al teatro no es el incienso, sino la crítica feroz. Y aquí hay fuego.
El 8 y 9 de febrero de 2025, Casa Pueblo en Adjuntas acogerá el primer Junte sobre Cine Comunitario, un espacio para que cineastas, activistas y académicos fortalezcan el cine como herramienta de resistencia cultural en Puerto Rico. Organizado por el proyecto “Ecologías (des)coloniales” y Casa Pueblo, el encuentro se centrará en el cine como medio para preservar y divulgar historias locales ante las políticas que buscan borrar la identidad boricua. Habrá proyecciones, conversatorios y actividades colectivas, todo en una atmósfera de co-creación y reflexión comunitaria.
Para aquellos que quisieran enterarse de las causas del conflicto palestino y del sionismo colonial israelí, se encuentra este libro : 100 Years of War on Palestine un siglo de despojo y resistencia, escrito por Rashid Khalidi, narra la historia y los calvarios iniciados por el apoyo al sionismo de parte del imperialismo británico de los siglos XIX y XX. La narración de la barbaridad comienza desde la Declaración Balfour hasta hoy, y expone cómo el colonialismo de asentamiento ha marcado la historia palestina. La Nakba no es solo una tragedia: es un acto continuo de desarraigo -del que nos cuenta hasta el mimísimo Sun Tze, en el Arte de la Guerra, debía evitarse- enfrentado con la resistencia natural que provoca. Khalidi, entrelazando relatos familiares con rigor histórico, desmantela mitos y exige justicia. Su obra es más que historia; es un grito por la dignidad y el derecho a existir de un pueblo indomable.
Rafaela Balladares de Brito, maestra, obrera y líder visionaria, transformó las Fiestas de la Calle San Sebastián en un símbolo de resistencia cultural puertorriqueña. Desde sus humildes orígenes en la diáspora neoyorquina hasta su regreso a Puerto Rico en los años 70, Balladares luchó contra la opresión y el olvido, revitalizando tradiciones que hoy son baluartes de nuestra identidad. Su liderazgo, respaldado por figuras como Ricardo Alegría, rescató esta celebración casi extinguida y la convirtió en un acto político frente al colonialismo y el neoliberalismo. Hoy, la SanSe es un emblema de orgullo y solidaridad, un testimonio vivo del poder transformador de las mujeres trabajadoras. Recordar a Balladares es honrar la resistencia cultural de Puerto Rico.
La historia oral emerge como una herramienta vital para rescatar voces marginadas de la narrativa oficial, trascendiendo los límites del registro documental. Este enfoque reivindica las memorias individuales y colectivas, iluminando las complejidades del pasado puertorriqueño. Desde las experiencias de trabajadores cañeros como Taso hasta las migraciones relatadas por Bernardo Vega y Esmeralda Santiago, estas historias conectan lo íntimo con lo social. Iniciativas contemporáneas, como el Archivo del Huracán María o los proyectos universitarios, continúan ampliando este acervo. Aunque criticada por su subjetividad, la historia oral se convierte en un acto de resistencia cultural y política, revelando matices olvidados. Al final, es un canto a la humanidad diversa y una base para construir un futuro más justo.
El autor Juan Otero Garabís nos lleva a un viaje nostálgico en las guaguas pisicorre, vehículos esenciales en su formación juvenil y literaria. Desde Bayamón hasta Río Piedras, entre discos, libros y calor compartido con desconocidos, comienza su amor por la obra de Luis Rafael Sánchez. A través de reflexiones sobre la diáspora, la crítica literaria y el estancamiento social, Otero Garabís dibuja un Puerto Rico atrapado entre la colonialidad y la identidad cultural. Entre atascos metafóricos y reales, evoca un análisis profundo de la historia puertorriqueña, donde los personajes, como los pasajeros, parecen avanzar y retroceder en un vaivén interminable.
Bad Bunny, el ícono de la música urbana y amante de su tierra natal, ha desplegado un audaz discurso cultural que desafía las convenciones, todo al ritmo de sus contagiosas canciones. En su reciente concierto en Puerto Rico, titulado "P FKNR", el artista fusionó la historia, la identidad y la resistencia cultural en un emotivo video introductorio. Narrado por el galardonado actor Benicio del Toro, el cortometraje reavivó la memoria colectiva de la isla y proyectó una imagen moderna y orgullosa de Puerto Rico. Bad Bunny se ha convertido en un líder de opinión que utiliza su plataforma para cuestionar las narrativas hegemónicas y fortalecer la identidad de su pueblo, dejando una huella imborrable en la cultura puertorriqueña.