Esta coyuntura definirá el futuro
Luego de una década en recesión económica, la receta impuesta por el gobierno de Estados Unidos es ¡la destrucción de lo que queda!
Luego de una década en recesión económica, la receta impuesta por el gobierno de Estados Unidos es ¡la destrucción de lo que queda!
La estadidad no es viable en el momento que vive Puerto Rico e improbable en cualquiera otro. Y aun así toman fondos públicos para jugar con el dolor de nuestro pueblo.
La “fórmula secreta” funcionó. El primero de junio la feria abrió sus puertas en la escuela de música citadina, el Conservatorio de Música de Puerto Rico.
Marilú Carrasquillo Ramírez, "una trabajadora incansable de la cultura y el desarrollo de las artes en nuestro país”.
Se generaliza la figura de las juntas que toman control sobre las finanzas de las ciudades o territorios, a pesar de que afectan la democracia local, imponen medidas de austeridad sin controles, y no tienen mecanismos para evaluar su eficiencia o ser fiscalizadas.
Sacar al alcalde agresor de su puesto es parte importante del proceso de justicia. Pero es solo eso: parte. Luego de la destitución siguen y seguimos quedando las mujeres. Queda la responsabilidad del Estado y el saldo pendiente del deber fallido.
La crisis universitaria tiene una peculiaridad frente a todas las anteriores. Es la primera vez que los centros de poder están fragmentados y sus voces se expresan en direcciones conflictivas.
Han ocurrido acontecimientos importantes que corroboran algunas admoniciones, sobre todo la ausencia de neutralidad y parcialidad de las tres ramas de gobierno hacia los acreedores y el sistema colonial promovido por la metrópolis.
El conflicto en torno a la universidad sí expresa que un abismo se ha abierto entre nosotros: unos a favor de la expoliación y la miseria que implica el pago de la deuda y otros a favor de reconstruir la vida colectiva alrededor del bien común.
En la agenda del Tea Party persiste la intención de socavar el poder político que han alcanzado comunidades como la puertorriqueña para beneficiar a la cada vez más reducida pero incalculablemente más rica clase empresarial.
El Plan SoS UPR propone, entre otras cosas, tres escenarios posibles para retar los recortes propuestos por la JSF y para asegurar la subsistencia de la UPR como servicio esencial al país.
La única razón por la cual no ha terminado la huelga es porque la Junta de Gobierno no tiene quórum para aprobar los “preacuerdos” alcanzados con los estudiantes.
No nos cabe la menor duda que pocos serán los que saldrán a votar el 11 de junio. El PNP ha tenido que asumir propaganda de muy mala calidad y poco contenido para movilizar al corazón del rollo de su partido.
¿Alguna de estas empresas ha hablado del racismo, la xenofobia y la violencia que predica y promueve el Presidente de los Estados Unidos contra el MUNDO?... Lo que pasa es que Oscar se ha convertido en símbolo de Victoria.
No es el momento de dejar solos/as a los/as estudiantes que luchan porque no se le recorten fondos a la institución, por el contrario, es momento de unión y entendimiento entre estudiantes y administradores/as.
Conocer y cultivar la cultura en y fuera de los muros del Museo de Las Américas es la hazaña que dirige María Ángela López Vilella con un pequeño pero dedicado equipo de trabajo, que incluye voluntarios.
Es ahora el momento de unir los esfuerzos para defender la universidad tal cual, profundizando su fin público, y no intentar abrir salones vacíos y faltos de inversión. Es en esa dirección que se mueve el movimiento estudiantil.
La “Ley Promesa” es una parodia de la utopía, y nos indigna a muchos. Me hace pensar en el final definitivo de la democracia. Por eso quisiera volver a la pregunta inicial: ¿Anuncian los “finales” la posibilidad de nuevos comienzos?
Con los planteles vacios, vendrán propuestas de privatización de escuelas con fines lucrativos, como también vendrán propuestas de buena voluntad, que buscan llenar espacios y servicios en los cuales el gobierno no ha sido efectivo.
La tensión persiste entre una productividad intelectual que quisiera ser individualizada, prestigiosa y rentable en los mercados dominantes, y otra que quisiera socializarse y nacionalizarse en un proyecto económico nacional-popular puertorriqueño.
Cerrar la escuela Luis Santaella de Aguas Buenas es un acto de injusticia y una falta de respeto a las comunidades, estudiantes, facultad; y, sobre todo, a los procesos de evaluación y protocolos establecidos por el Departamento de Educación (DE).